Apenas lleva tres días firmando como la primera directora de El País desde su fundación y ya ha impuesto su marca. Soledad Gallego-Díaz, periodista de redacción y de raza, ha cogido las riendas del buque insignia de Prisa, ha dado un golpe en la mesa y lo primero que ha hecho, como se podía prever, es rediseñar la cúpula del periódico. Directora nueva, equipo nuevo.

El núcleo duro del recién estrenado organigrama de la redacción a partir de ahora lo formarán Mónica Ceberio, Borja Echevarría y Jan Martínez Ahrens, los tres compartirán cargo como  directores adjuntos. Además, Gallego-Díaz ha recuperado al que fue director del periódico desde 1988 hasta 1993, Joaquín Estefanía, que será adjunto a la dirección. El mismo que y desde hace algún tiempo utilizaba sus redes sociales para criticar la línea editorial impuesta por Caño. Según fuentes de la redacción, en la nueva estructura, Miquel Noger será subdirector en Cataluña y Montserrat Domínguez, hasta ahora directora de El HuffPost, será la responsable de la edición de fin de semana, revistas y verticales. Las mismas fuentes sostienen que a Antonio Caño le han ofrecido la vuelta a Estados Unidos, opción que el ex director ha aceptado.

Además, la directora va a apostar por una gran área de Nacional que estará capitaneada por tres redactores jefes: Xosé Hermida (director de la edición brasileña) y Claudi Pérez (corresponsal en Bruselas), con José Andrés Rojo como responsable de Opinión.

El núcleo duro de la redacción lo formarán Mónica Ceberio, Borja Echevarría y Jan Martínez Ahrens

Cualquier movimiento de fichas lleva siempre intrínseco un cambio de estrategia. Soledad Gallego-Díaz no ha tardado mucho en desvelar cuál será la suya. En cuestión de días, El País ha sufrido un giro a la izquierda y ha recuperado el espacio progresista en el que nació y en el que se mantuvo hasta la época de Zapatero. Una zona que abandonó el rotativo cuando el hasta ahora director, Antonio Caño, viró el rumbo del barco para navegar en las cálidas aguas de la ex vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y, en la última etapa, acercarse a las costas de Ciudadanos.

Pedro Sánchez: antes no, ahora sí

Durante toda la batalla por la secretaría general del PSOE, entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, el periódico que dirigía Antonio Caño se mostró partidario de la actual presidenta de Andalucía. Que Pedro Sánchez no ha sido santo de su devoción es una realidad evidente. No hay más que tirar de hemeroteca. En su editorial del 1 de junio, El País titulaba: “Un Gobierno inviable. La moción desalojará a Rajoy, pero no generará más estabilidad política”. “Asistimos, en realidad, al duelo entre dos políticos sin futuro. (…) Mucho nos tememos que la crisis del sistema, ya grave, se agudizará si Sánchez logra su empeño de instalarse y permanecer en el Gobierno con el magro apoyo que proporciona un núcleo estable de 84 diputados que solo de forma excepcional ha logrado sumar una mayoría absoluta para lograr su investidura”.

Pedro Sánchez tenía un as bajo la manga. Un vez prometido el cargo de presidente presentó un Gobierno sólido lleno de profesionales formados y con experiencia. Lo hizo con cuenta gotas, en una estudiadísima jugada de Comunicación que mantuvo la tensión hasta el final y que provocó un giro absoluto en medios como El País o la Cadena Ser. Pedro sin medios se convertía de la noche a la mañana en la mejor opción para el rotativo.

Pedro sin medios se convertía de la noche a la mañana en la mejor opción para el rotativo

Punto y aparte. La tarea principal de Sánchez es reparar los daños provocados por el PP”, así titulaba el rotativo dirigido por Gallego-Díaz el editorial del domingo 10 de junio. Diez días de diferencia para pasar de ser un político sin futuro a “un punto y aparte en la política española”.

Ya lo había advertido Soledad Gallego-Díaz en una de sus últimas entrevistas a Jot Down. “Es un periodismo de centro-izquierda, por decirlo de alguna manera, y progresista en lo social… pero no un periódico de izquierdas. Además nunca ha pretendido serlo”. Gallego-Díaz definía así cómo veía la tendencia del diario que ahora dirige.

Despidos sorpresa

Pero los nuevos vientos que corren por Miguel Yuste, 40 no se han quedado ahí. Soledad Gallego-Díaz es la sexta directora del diario. Desde que se fundó en 1976 por su cabecera han pasado Juan Luis Cebrián (1976-1988), Joaquín Estefanía (1988-1993), Jesús Ceberio (1993-2006), Javier Moreno (2006-2014) y Antonio Caño (2014-2018), pero nunca antes se había puesto en la calle al equipo saliente. La intención siempre era recolocar al personal. Gallego-Díaz ha llegado al timón y no le ha dolido en prendas cortar cabezas si a ella le parecía necesario.

Históricos como Javier Ayuso y Maite Rico han sido despedidos de manera fulminante

La directora, que fue refrendada por el 97,2% de la redacción, la misma que pensaban que iba a llegar de la mano del consenso, ha despedido a casi todo el equipo de Antonio Caño. De momento, Javier Ayuso, Álvaro Nieto y Maite Rico han sido despedidos de manera fulminante. Javier Ayuso llegó a la dirección adjunta en 2014 de la mano de Antonio Caño; es un histórico de Prisa que ha sido director de Cinco Días, corresponsal económico de El País, redactor jefe de la edición dominical y de la sección de Sociedad. Por su parte, Álvaro Nieto acababa de incorporarse a la redacción de El País tras el cierre de la revista Tiempo, en la que era subdirector. Por último, Maite Rico era directora de El País Semanal. En la puerta de salida permanecen David Alandete, redactor jefe de España y mano derecha de Caño durante estos cuatro años, y Nacho Torreblanca, actual director de la sección de Opinión al que al parecer le han hecho una oferta a la que de momento no ha contestado. Además, han prejubilado a Luis Prados, jefe de América (puesto que cubrirá Javier Moreno) y a José Manuel Calvo, director adjunto del periódico.

Algunos miembros de la redacción con los que se ha puesto en contacto El Independiente niegan que estos movimientos sean por “una purga ideológica”, como han calificado desde algunos medios.