Hace unos ocho meses, Tyler Blevins era un youtuber más. Se dedicaba a hacer vídeos sobre PlayerUnknown’s Battlegrounds y era capaz de amasar un par de decenas de miles de reproducciones de su canal. Un día, el que cambió su vida para siempre, descubrió el juego que le haría una estrella.

Fortnite se cruzó en el camino de Ninja, el sobrenombre de Tyler, y su primer vídeo superó el millón de visitas. Desde entonces, la locura en todo el mundo. Ya roza los 14 millones de suscriptores en su perfil de YouTube y es conocido a nivel mundial. Si tienen cerca un adolescente, prueben.

Hace unos tres meses Ninja se conectó a jugar en directo, algo normal en su día a día. Lo que no fue común fue su compañía. El rapero Drake -y sus 100 millones de seguidores en redes sociales- acompañaron al youtuber jugando al Fortnite. ¿El resultado? Más de ocho millones de visualizaciones en YouTube y más de 600.000 usuarios de audiencia en directo en su canal de Twitch, récord en la historia de la compañía propiedad de Amazon.

Después de aquello, es difícil saber si primero creció la popularidad del Fortnite y por eso Ninja llegó al éxito o si la presencia de Drake en el streaming del jugador disparó al Fortnite y lo convirtió en el juego del momento.

Porque Fortnite es el juego del momento, no lo duden. Este mismo fin de semana se disputará en Gamergy, una de las grandes ferias de eSports de España, el primer gran torneo presencial de Fortnite en España, después de la competición de youtubers que organizó El Rubius y que emitió cada uno en su canal.

Hasta Madrid viajarán el propio Rubius, además de otros conocidos creadores de contenido como Dj Mario o Wismichu, jugadores de otros eSports como Flipin, más conocido por su papel en el Counter Strike español, o Werlyb y TheAntonio, jugadores de League of Legends en Mad Lions y Giants.

También habrá dos nombres de moda. El primero, el de David Broncano. El presentador de La Resistencia, uno de los mejores programas de la televisión actual, o de La Vida Moderna estará jugando en Gamergy. El segundo, Lolito Fernández. El anuncio de que dejará España para establecerse en Andorra y así ahorrarse un buen dinero en impuestos le ha llevado incluso a los telediarios de las cadenas nacionales, aunque sus más de tres millones de suscriptores seguramente le apoyan. Otro detalle: es el mejor jugador de Fortnite de España.

El fenómeno del año

El Fortnite es el fenómeno del año, un juego que ha sabido conquistar al público joven y, sobre todo, que se distribuye en todas las plataformas: está disponible para PlayStation 4, para Xbox, para Nintendo Switch, para PC y, por supuesto, para dispositivos móviles. Está por todos lados.

Pero en realidad, ¿los jóvenes juegan por qué ven a sus youtubers favoritos? ¿Lo hacen por el factor social de no quedarse fuera de la moda del momento? Lo cierto es que el Fortnite es adictivo y lo tiene todo: un importante componente social -se puede jugar en equipos de hasta cuatro personas-, mucha acción y una estética totalmente alejada de los habituales títulos basados en matar al rival.

El juego desarrollado por Epic Games y People Can Fly está cuidado para conquistar al público más joven. No hay sangre, los rivales no agonizan y las armas parecen de juguete tanto en la estética como en los sonidos a la hora de disparar. Casi parecen dibujos animados.

Uno de los grandes pilares del éxito de Fortnite está en que ha conquistado a muchos nombres famosos. Futbolistas como Antoine Griezmann, Dani Carvajal o Paul Pogba son fans declarados del juego y han celebrado sus goles con los conocidos bailes que hacen los personajes. ¿Consecuencias de eso? En miles de colegios y campos de fútbol de todo el mundo los chavales han hecho lo mismo y se han puesto a bailar con la L en la frente para imitarles.

Una mina de oro

Además de conquistar a los influencers y al público, Fortnite es un juego gratuito que, sin embargo, es una mina de oro. Epic Games ha conseguido monetizar el título gracias a la venta de skins y a base de incluir retos semanales para que los jugadores no pierdan interés.

Los skins son, simplemente, objetos que cambian la apariencia de las armas y de las vestimentas del personaje que maneja el usuario. No afectan a la potencia o el daño del armamento, sólo lo personalizan al gusto del jugador. Cada uno de estos complementos cuesta dinero y cada semana aparecen nuevos.

Además de los desafíos semanales, Fortnite ha conquistado a los jugadores gracias a las continuas mejoras pegadas a la actualidad. La semana del estreno de Los Vengadores: Infinity Wars lanzaron un parche que te permitía jugar como Thanos, el villano contra el que luchan los héroes de Marvel, y con motivo del Mundial de fútbol de Rusia, han aparecido estadios en algunos mapas. Y los jugadores encantados.

Las skins y los diferentes paquetes que vende Epic Games han disparado la facturación de Fortnite. En los tres primeros días que estuvo disponible el juego para dispositivos Apple, a comienzos del pasado mes de abril, los ingresos alcanzaron el millón de euros.

El mes de abril se cerró con con ventas por 296 millones de dólares, poco más de 250 millones de euros, a lo que habría que sumar los 126 millones de dólares, casi 110 millones de euros, del pasado febrero.

El juego de moda

El Fortnite es sin duda el juego de moda, el título del año 2018. Ya no hay un sólo estudio de desarrollo de videojuegos que no se plantee integrar dentro de sus creaciones un modo battle royale, el que ha popularizado este juego.

La modesta cifra de usuarios del mes de agosto de 2017, cuando tocaron por primera vez el millón, se han quedado en nada. En diciembre del año pasado ya estaban en 30 millones de jugadores, y en un mes sumaron 15 millones más. La explosión definitiva llegó en la primera mitad del año en curso: en junio la métrica marcaba 125 millones de usuarios.

Los picos de jugadores también son notorios, capaces de rivalizar con pesos pesados con más tradición y recursos como son el Counter Strike: Global Offensive o el todopoderoso League of Legends.

El Fortnite es un fenómeno social. Personajes como Ninja o Lolito Fernández lo vieron antes que nadie y han sabido surfear la ola de popularidad para hacer de su afición una profesión, y muy lucrativa. Eso demuestra que el Fortnite no es sólo rentable: es un enorme negocio del que todavía queda mucho por exprimir.