// TODO: Revisar qué hace the_post_thumbnail_creditos Yara y John, dos jóvenes transexuales

Yara y John, dos jóvenes transexuales

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Guía trans para heteros curiosos

John y Yara, dos adolescentes transexuales han escrito junto a El Independiente una pequeña guía para acercarse al universo transgénero

Es el colectivo con más reivindicaciones pendientes pero el que menos visibilidad tiene y que más acoso recibe. Hasta hace una década la vida de las personas trans era realmente dura. Marginación y desempleo eran dos adjetivos que acompañaban la vida de las personas que no se sentían a gusto con su proprio sexo biológico.

Ahora las cosas han cambiado. Desde 2007 España simplificó los trámites para el cambio de identidad y en 2017 el Congreso aprobó limitar el número de informes necesarios para cambiar el DNI. Ahora el foco está sobre los más jóvenes: adolescentes y niños. Cuanto antes puedan recibir asesoramiento, mejor vivirán.

Yara tiene ahora 20 años y trabaja en una tienda de ropa en plena Gran Vía, John en uno de los almacenes de Ikea. Forman parte de la generación que se ha podido enfrentar al futuro sin los obstáculos del pasado. Junto a ellos El Independiente ha escrito una pequeña “guía íntima” para acercarse al universo transgénero. Un universo que está cada vez más integrado en nuestra sociedad.

Yara y John, dos jóvenes transexuales

Yara y John, dos jóvenes transexuales GMP

Amor:  Yara y John se conocieron hace dos años, en una quedada para personas trans en el parque del Retiro de Madrid. El mismo lugar donde se produce el encuentro con El Independiente. “Vinieron muy pocas personas, unos cinco o seis, así tuvimos tiempo para conocernos”. Cuando vieron que había química empezaron a salir. “Al ser los dos transexuales nos entendemos perfectamente. Ambos hemos tenidos experiencias parecidas, hemos estado con personas cis y es cierto que no entienden muchas de las dificultades que vivimos. Quizá sea este entendimiento el éxito de nuestra relación”, explica Yara.

Bullying: “Cuando decidí salir del armario tuve que cambiar de instituto porque tenía mucho miedo. En la nueva escuela respetaron mi nombre aunque legalmente todavía no había podido cambiarlo”, dice Yara. “Esto ayuda a que no haya bullying. Solo una vez se equivocaron, con las listas de tercero de ESO, empezaron a reírse de mí pero yo pasé, como si la cosa no fuera conmigo”. “Vivimos en Coslada, en la periferia de Madrid. En el barrio hay gente de todo tipo. Algunos te miran más, pero nunca hemos tenido problemas de acoso”, dice John.

Cis: es la palabra para indicar las personas que se identifican con su sexo biológico. Es lo opuesto de transgénero. También existen las personas “no binarias”, que no se reconocen del todo ni con un género ni con el otro. No confundir con bisexual, quien que tiene relaciones con personas de ambos sexo.

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DNI: Para muchas personas trans  poder cambiar el DNI es un momento muy importante. Implica ser reconocido por la sociedad. En España se necesita ser mayor de edad y presentar dos informes: médico y psicológico. “Hay todavía casos de arbitrariedad por parte de algunos jueces”, explica John. Intentó cambiar su DNI antes de tener 18 años, tenía el consentimiento de sus padres y estaba en tratamiento hormonal pero el juez se lo rechazó. “No tuvimos ni una vista, fue todo papeleo administrativo. Algunos alegan que las personas no tienen rasgos faciales suficientemente correspondientes con el sexo de su nuevo nombre”, explica.

Edad: “La gente cree que con 4 años una persona no puede saber si se siente hombre o mujer. Somos trans desde que nacemos. Quiero ser Yara desde que tengo uso de razón pero no supe que esto fuera posible hasta que fui adolescente”. Reconoce que ahora la sociedad está más abierta y se escuchan más a los pequeños pero hay todavía muchas familias que en lugar de acompañar “les dan una hostia”.

Futuro: Yara y John lo ven con los ojos de cualquier joven. Sueñan con irse de España para algún país del norte de Europa donde haya “más calidad de vida”. Pero antes John quiere terminar los estudios de traducción o como alternativa le gustaría ser chef vegano. “Tengo la misma pasión, o más, por la defensa de los animales que por los derechos de las personas trans”. A Yara le gustaría estudiar moda y confección para crear una línea de ropa “genderless”.

Yara y John, dos jóvenes transexuales

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Género: el género y la gramática a veces no concuerdan. Si el feminismo ha popularizado la costumbre del “todos y todas”, el movimiento transgender propone sintetizar sustituyendo la última vocal por la “e”. Así que “niñes”, “ministres”, “alumnes”, “chiques”, etc. “Es una reivindicación para hacer el lenguaje más inclusivo”, explica John.

Hombres: “No todos los hombres trans quieren someterse a la operación de reconstrucción del pene. Los resultados suelen ser muy negativos y poco reales. Tengo claro que no quiero operarme pero no por esto soy menos hombre”, dice John. Para Yara, mucha gente piensa que sin operación no se puede dar por concluida la transición: “Me duele cuando alguien me dice ‘creía que eras una chica de verdad’. A lo mejor piensan que es un halago pero en realidad es como decir que una persona trans no operada es un hombre o una mujer de mentira. Nuestro objetivo no es parecernos a una persona cis, simplemente queremos estar a gusto con nuestro cuerpo. Las mujeres con penes existimos y seguimos siendo mujeres”.

Identidad: “Es una mala suerte aparecer con un nombre y un sexo que ya no aparentas. A mi me pasó durante mi primera entrevista de trabajo. Es una situación que puede crear problemas en personas que no saben cómo enfrentarse a una persona trans”. Yara en cambio en su trabajo no ha tenido problemas: “Lo dije durante la entrevista porque estoy super orgullosa de ser como soy. Se comportaron muy bien, sin hacer ninguna pregunta inoportuna y decidieron contratarme. En el trabajo a veces hay encontronazos, pero es lo normal”.

Yara y John, dos jóvenes transexuales

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Mayores: Cuando miran atrás a las generaciones anteriores creen que no han tenido las mismas oportunidades que ellos, sobre todo por lo que se refiere a los tratamientos y a las oportunidades de trabajo. “A nivel físico se les nota que no pudieron empezar a tomar hormonas cuando eran adolescentes, como se usa ahora” – dice Yara “Entonces te sale barba o tetas y así es más difícil sentirse a gusto con el propio cuerpo”.

Orgullo: “Está muy enfocado al público homosexual masculino, no nos interesa mucho”, dice Yara. “Somos el colectivo que más reivindicaciones tiene, tenemos más visibilidad pero tenemos que seguir luchando”.

Psiquiatra: durante décadas ha sido el profesional más frecuentado por las personas trans. Ahora ya no es así. El último Manual Diagnóstico de las Enfermedades Mentales, el DSM V, ha eliminado la transexualidad de su catálogo de trastornos psiquiátricos. “Sin embargo en España el diagnóstico de disforia de género sigue siendo necesario para acceder a los tratamientos hormonales a través de la Seguridad Social, eso provoca estigma”, dice Yara.

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Redes Sociales: “Me considero activista con mi canal de Youtube @yarisbarris e instagram. Cuento mis experiencias con chicos cis, con el tratamiento hormonal”, cuenta Yara.

Transición: “La transición es un proceso que empieza cuando te das cuenta que no estás a gusto con el género con el has nacido y que termina cuando dejas de avergonzarte por lo que eres”, explica Yara. No tiene nada que ver con operarse u hormonarse. “No todos llegan al mismo punto. Hay personas que no quieren operarse, lo más importante es tener el control sobre tus propios sentimientos”, dice John.

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