La salida de la novena etapa de la Vuelta a España 2018, 200 kilómetros entre Talavera de la Reina (Toledo) y el Puerto de La Covatilla (Salamanca), tuvo un invitado especial en la salida: Perico Delgado, quien a su vez comenta el ciclismo por televisión desde su retirada en 1994, apareció en la localidad talaverana enfundado en un maillot del Movistar Team -el equipo de Nairo y de Valverde- con unas gafas de realidad virtual. El doble ganador de Vuelta y también del Tour en 1988 iba a sumergirse en la tecnología del 5G.

«Para mi el 4G ya va rápido», bromeó el ex ciclista desde Talavera, una de las ciudades-laboratorio del 5G junto con Segovia. Delgado completó un circuito en bicicleta de montaña -una Canyon de las que se sirve el equipo telefónico para los desplazamientos de su staff- con las gafas: la cámara situada en el casco recoge la realidad que es transmitida a través de la red pre-5G y es recibida y proyectada en las gafas de realidad virtual, opacas para la visión directa.

Cuidado, que todo se ve más cerca de lo que parece»

Después llegó el turno de los periodistas. Y del alcalde, Jaime Ramos Torres (PP). «Cuidado, que todo se ve más cerca de lo que parece», explicaban los auxiliares. La cámara se comporta como el ojo humano, sustituyendo la visión del ciclista por  una imagen inmersiva, lo que hace imprescindible que llegue en tiempo real. 

Telefónica y Ericsson

La inciativa ha sido impulsada por Telefónica y Ericsson: una experiencia inmersiva con video en tiempo real aplicada al mundo del deporte, concretamente al ciclismo, y que podrá extenderse a otros campos en el futuro fuera del ejercicio (como los videojuegos).

EL reto de las gafas es ofrecer latencias inferiores a los 40 ms., de manera que la percepción de los sentidos no perjudique al equilibrio encima de la bicicleta y la experiencia sea satisfactoria. Nadie resultó herido a pesar de las advertencias, y el propio Delgado, una leyenda del ciclismo en España, al final se animó a ir más rápido pedaleando.

Después vino el control de firmas y la salida de la carrera junto al Pabellón Municipal talaverano, una amplia zona arbolada dotada de un maravilloso carril bici. Cinco horas y media y 200 kilómetros después después tocaba subir a casi 2.000 metros de altura.