El cantautor argentino Alberto Cortez ha fallecido hoy en Madrid a los 79 años, han informado a Efe fuentes de la Sociedad General de Autores.

El artista fue ingresado de urgencia el 27 de marzo pasado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, a las afueras de Madrid.

Cortez tenía previsto participar en varios conciertos que tuvieron que suspenderse, entre ellos uno en el Teatro Nacional de Santo Domingo (R.Dominicana).

El cantante y poeta, nacido en Rancul, La Pampa, el 11 de marzo de 1940 con el nombre de José Alberto García Gallo, era autor de canciones como «Callejero», «Mi árbol y yo», «A partir de mañana», «Te llegará una rosa», «Castillos en el aire» o «El Abuelo».

El fallecido, que poseía cuatro Discos de Oro y cuatro Heraldos de Oro y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, residía en España desde 1964 y ya en 1965 participó en el Festival de Palma de Mallorca con la canción «Me lo dijo Pérez», que más tarde interpretarían artistas como Karina, Mochi o Los Tres Sudamericanos.

Cortez fue pronto apodado como el «cantautor de las pequeñas cosas». De padre español y abuelos maternos italianos, el artista se mantuvo activo hasta hace pocos años. En 2016, se embarcó en una gira llamda «El Regreso». En una entrevista concedida aquel año a Efe aseguraba que seguiría cantando mientras tuviera «sangre en las venas».

Canciones icónicas

El cantante argentino deja algunas de las canciones más icónicas de la música latinoamericana, muchas de ellas versionadas por otros artistas y en las que el amor y el elogio a la amistad son temas recurrentes.

– «Me lo dijo Pérez» (1965).- Con esta canción participó en el Festival de Palma de Mallorca y, con frases como «Y yo que muero por ir a Mallorca», es una de las más versionadas por otros artistas, como Mochi o Los Tres Sudamericanos.

– «Cuando un amigo se va» (1969).- Cortez aseguraba que su mejor amigo siempre fue su padre. A su muerte, en 1963, plasmó su tristeza en una balada que algunos llegaron a considerar «una de las tres mejores canciones en castellano del siglo XX» y que fue interpretada en distintos géneros y en voz de otros artistas como Ricardo Montaner o María Martha Serra Lima.

– «El abuelo» (1969).- Cortez rememora una historia de ida y vuelta con la relación entre su abuelo emigrante y el viaje de regreso que realizó el cantante, que también fue interpretada por la voz venezolana Mirla Castellanos.

– «Distancia» (1970).- Incluida en el álbum del mismo título, años después volvería a grabar junto a Mercedes Sosa esta pieza llena de melancolía en la que cantaba con nostalgia a los parajes de su infancia y a los primeros amores de juventud.

– «Mi árbol y yo» (1970).- Un árbol, que representa el valor de la amistad, sirve de espejo en el que se refleja la historia de toda una vida, desde la pérdida de la inocencia hasta la valoración de una amistad sincera.

– «Camina siempre adelante» (1971).- Cuando tenía doce años, se marchó de casa para estudiar y en esta canción recuerda los consejos que le dio su padre cuando se despidió para dedicarse por siempre a la música.

– «En un rincón del alma» (1971).- «Seremos muy felices, no te dejaré nunca, siempre serás mi amor», entonaba Cortez en su himno al amor perdido, tema que interpretó a dúo con María Dolores Pradera y versionaron Chavela Vargas o su gran amigo Facundo Cabral.

– «Nanas de la cebolla» (1972).- Cortez, que exaltó a Lorca y a Machado en su obra, musicó también este célebre poema de Miguel Hernández para el disco monográfico que Joan Manuel Serrat dedicó al inmortal poeta español y no perdió la oportunidad de incluirla en sus repertorio en directo.

– «Callejero» (1973).- Con esta canción homenajea también la defunción de Fernando, un perro callejero que vivió en la ciudad de Resistencia (Argentina), donde frecuentaba bares y conciertos, y retrata a aquel animal «fiel a su destino y a su parecer».

– «Castillos en el aire» (1980).- Cortez no descubrió la música hasta que se matriculó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, de donde claudicó para dedicarse a su pasión y comenzar una gira que le llevaría por todo Europa; más de una decena de discos después publicó el álbum «Castillos en el aire», que contenía la canción homónima que se convertiría en la bandera de ilusos y soñadores.