José Miguel Fernández Sastrón, ex presidente de la SGAE.

José Miguel Fernández Sastrón, ex presidente de la SGAE. ANA CABANILLAS

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José Miguel Sastrón, ex presidente de la SGAE: "La dirección ha mentido a los socios"

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José Miguel Sastrón, ex presidente de la SGAE: "La dirección ha mentido a los socios"

José Miguel Fernández Sastrón (Madrid, 1959) era hasta hace ocho meses presidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Dos presidentes más han pasado desde su marcha. Las etapa efímera del polémico gaitero José Ángel Hevia dieron paso al mandato de la soprano Pilar Jurado, que en febrero tomó las riendas de la SGAE con la principal misión de dar esquinazo a la amenaza del ministerio de Cultura de intervenir la entidad y con la misma patata caliente que había heredado de sus antecesores: la controversia de La Rueda, un mecanismo por el que la franja nocturna de la televisión se llena de un puñado de autores que, a su vez, tienen un contrato con editoras de estas cadenas para repartirse el beneficio de la emisiónLas actuaciones de madrugada que en algunos casos eran adulteradas con versiones modificadas de grandes éxitos. Una fórmula que permitía el beneficio fraudulento de ciertos actores.

Sastrón, que observa la escena bélica de la SGAE desde el otro lado de la barrera, propone una suerte de confederación de la entidad en función de las competencias -músicos, dramaturgos, audiovisuales..-, al tiempo que pide unidad para defender los derechos de autor. Apunta a múltiples intereses por debilitar la propiedad intelectual en beneficio de los usuarios, más preocupados por aligerar los costes, y plataformas como Spotify, cuyos contratos están a día de hoy en la sombra de la absoluta confidencialidad.

El músico censura sin ambages la deriva tomada por la actual dirección, con decisiones arbitrarias, a su juicio, como el fichaje de un cargo próximo al Partido Popular, y con la «pasividad» frente a episodios que escriben estos meses la historia negra de la Sociedad, como la expulsión de la Confederación Internacional de Sociedades de Actores y Compositores (CISAC) o las amenazas de intervención del ministerio de José Guirao. Una tormenta perfecta acompañada de la guerra interna que se apodera de la entidad. Una batalla encarnizada entre televisiones y multinacionales que, unida a la deficiente legislación, deja a los autores indefensos. «Es una vuelta al siglo XIX disfrazada de modernidad». Porque, defiende, sólo desde la unidad del colectivo podrán defenderse los derechos de los creadores.

Pregunta. ¿En qué situación está la SGAE?

Respuesta. La SGAE está en un momento muy delicado en el que hay una división social importante, un problema institucional, unos estatutos que no se adaptan todavía a la ley y mucha presión política, internacional e interna. Está en una situación difícil y económicamente complicada porque la caída de la recaudación este año está siendo bastante dramática.

P.- ¿Cuál es el principal problema de la entidad?

R. El principal problema es que la veo perdida. Se ha echado gente, se ha disuelto un equipo pero no se ha recompuesto. Ahora mismo no sé quién es el cerebro que guía a la Administración de esta entidad porque difícilmente puede serlo el recién nombrado director general que es un recién llegado que sabe más bien poco. No sé quién dirige ni en qué manos estamos.

P.- Una de las primeras medidas de Pilar Jurado tras ser nombrada fue destituir al director general y nombrar a otro con un blindaje de cuatro años y 360.000 euros.

R. Cesó al director general, al secretario general, que es un poco el notario de la casa, y sin recambio. Y cesó al director general haciendo algo cuestionable, porque dejaron ver como que eran gente de poca confianza apelando a informes que nunca han detallado. O los dan, o están calumniando a personas, y me inclino por lo segundo, porque no me creo que alguien no sea de fiar para ser director general y sí lo sea para dejarlo como director financiero. Algo no cuadra. A mí me da la impresión de que estaban haciendo hueco para la gente que ella quería meter. Ella sabe poco, tendría que poner a un director general que sepa. Pero si sois la pareja que está descubriendo la gestión colectiva, en lo que tarden en aprender hemos quebrado.

Mañana echan al director general y, con el blindaje que tiene, ha hecho el negocio de su vida»

Respecto a la opacidad de remuneraciones… saltó que este señor tenía un blindaje con una indemnización por cuatro años, un blindaje que el propio Consejo directivo desconocía y ese contrato ya se había firmado. Al final se presionó mucho y se redujo el blindaje a dos años, pero a este señor mañana le echan y ha hecho el negocio de su vida, y que me digan qué ha aportado a esta casa. Pero en el caso de nuevas contrataciones, la gente no sabe ni qué cobran ni qué sueldo tienen. Si algún día soy consejero eso no ocurrirá, porque yo exijo ese dato. Pero hoy día no lo sabemos.

P.- En el primer mes de gestión tras las elecciones, la SGAE se gastó en un mes más de 200.000 euros en dietas, ¿es habitual este derroche?

R.  No debería serlo. Las dietas están fijadas por el número de reunoines que haya. No me gusta caer en la demagogia de lo caro o barato, eso depende. Si se han reunido mucho pero han hecho muchas cosas, vale. Pero han habido muchas reuniones extraordinarias y lo que no veo es qué se ha resuelto. Dado que no lo veo, creo que es un dispendio. Ya que las he pagado, dígame para qué ha servido. Eso es de lo que se queja la gente.

P.- ¿Cómo valora que el nuevo fuera mano derecha del ex secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle?

R. Tendría que valorar a Lassalle, que en lo que respeta a la gestión cultural fue un hombre enormemente lesivo para la sociedad de autores. La política de Lassalle para la gestión colectiva fue muy lesiva. No es un antecedente que parezca óptimo, desde luego.

P.- En menos de un año la SGAE va por el tercer presidente y las turbulencias no parecen acabar. ¿Hay luz al final del túnel?

R. Tendría que haberla. En estos años, todo se resume una palabra: La Rueda. Parece que el problema de la SGAE es ese. Ahora hay una ley que ha limitado al 20% los beneficios de las televisiones, y teóricamente parece que debería haberse solucionado el problema, pero seguimos dando vueltas alrededor. En realidad, el principal problema de la SGAE es otro: se ha hecho una legislación a nivel europeo y español donde se ve claramente una intención de limitar la gestión colectiva. A los usuarios no les gusta la gestión colectiva, la capacidad de negociación que tiene un colectivo unido y prefieren negociar con pequeñas empresitas. Es un retroceso, una vuelta al siglo XIX disfrazada de modernidad. Todo eso produce esa inestabilidad.

P.- ¿La legislación debilita los derechos de autor?

R. Dije hace años en una asamblea que el problema que teníamos en SGAE es que, en vez de estar pendientes de recaudar más, estamos pendientes en pelearnos por las migas que nos están dejando. Cada vez hay menos dinero y una lucha más encarnizada por ver quién se lleva más parte de esa televisión, independientemente de dónde venga. Hoy es la televisión y mañana será otra cosa.

No se está legislando a favor del autor, sino a favor de la multinacional», critica Sastrón

P.- Se habla del monopolio de la SGAE. ¿Cómo me puede hablar un legislador de la preocupación por un  monopolio de la SGAE?

R. No, mire, libere a los autores del monopolio de repertorio de las multinacionales. Hoy han hecho una ley para que desligarte de la SGAE sea muy fácil, romper ese contrato de gestión es muy fácil. Todavía estoy esperando una ley que permita al autor librarse de un contrato editorial. Eso no lo hacen. No están legislando en favor del autor, lo hacen en favor de la multinacional, del usuario, no del autor.

P.- Usted fue investigado por el caso de La Rueda. ¿En qué situación está?

R. Me llamaron a declarar no tanto por la rueda sino por una supuesta administración desleal, por presuntamente no haber hecho todo lo que pudiese para evitarlo. Cuando sucedieron esos hechos no era presidente. Está en proceso judicial y será el juez lo que determine lo que tenga que determinar.

P.- En la investigación salieron a la luz unas grabaciones en las que una editora de televisión aseguraba que le colocó en el cargo y que le «salió rana». ¿Por qué salió usted rana?

R. En el cargo a mí me colocó la Junta Directiva, y en ella me colocaron muchos socios. En la primera legislatura fui el socio más votado, cuando se daba la circunstancia de que la persona a la que apoyaba esta señora era Antón Reixa. ¿Le salí rana? A lo mejor esperaba que hiciera cosas que no hice. Yo hice lo que creí que tenía que hacer en cada momento y ante las circunstancias en que me encontraba.

P.- ¿Esperaban de usted que favoreciera a las televisiones?

R. No hay que favorecer ni a las televisiones ni a nadie, hay que favorecer a los socios en general y hacer que las cosas funciones correctamente. Si uno hace mucho dinero y lo hace honestamente, todos encantados. Pero se tiene que hacer de una manera rigurosa, y no es una cuestión de a quién favoreces o no. O no debe serlo, al menos.

P.- ¿Existe una guerra de intereses entre televisiones y multinacionales en la SGAE?

R. En realidad todo viene de eso. Los autores son la pieza débil de todo esto. De lo que se genera por la noche en la televisión, el 50% se lo llevan las editoras de televisión. Es el gran negocio. Frente al gran negocio de las multinacionales, que en las radios tienen el 99% del repertorio. ¿Se hablará de la rueda en las multinacionales? Yo no lo he oído nunca pero será lo mismo. Dicen: ‘No, es que suena esta música porque le gusta a la gente’. No, mire, todo el mundo sabe por qué suenan las cosas en la radio, es una cuestión de presupuestos.

Para el usuario, si la SGAE se va a hacer puñetas mejor y menos tendrá que pagar»

Cada uno defiende sus intereses, y en medio están los autores. En esta guerra entre unos y otros están haciendo mucho daño a la gestión colectiva y beneficiándose a ellos mismos. Pero perdemos todos. Porque para el usuario, si SGAE se va a hacer puñetas, mejor. Cuanto más débil sea la SGAE menos tendrá que pagar. Y afectará a unos y otros.

P.- ¿La SGAE puede desaparecer?

R. SGAE como sigla puede desparecer pero no desaparecerá la gestión de derechos de autor en España. Tampoco me parece la solución oír a un ministro decir que puede venir una entidad europea a hacerlo. Es como decir que también puede venir Angela Merkel a gobernar España. Me pareció frívolo el comentario. España tiene cierto liderazgo histórico sobre el repertorio latinoamericano frente al repertorio anglosajón que impera en el mundo. La posición del francés es que se ha quedado en tierra de nadie. Su ambición máxima es intentar liderar ese repertorio iberoamericano, y si puede ser desde España, mejor. Ya lo intentó Napoleón hace mucho tiempo, ¿no?

P.- ¿Qué implica la expulsión de la SGAE del CISAC (Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores)?

R. Implica muchas cosas y ninguna. Aparte del tema reputacional, que es importante, CISAC tiene unas herramientas conjuntas que facilitan la gestión del repertorio internacional que si te las quitan dificultaría la gestión. Nos dicen que no lo han hecho, así que ha sido una expulsión a medias.

La CISAC se ha convertido en un recaudador del repertorio multinacional, es lo único que le interesa»

Esta entidad internacional nació como una organización internacional para la defensa de derechos de autor en todo el mundo. Si los fundadores de CISAC levantan la cabeza se morirían después, porque se ha convertido en un promotor y recaudador del repertorio multinacional, es lo único que le interesa.

SGAE no incumple ninguna ordenanza de CISAC. Hay otros países que no cumplen lo que a nosotros nos exigen. En un abuso de posición dominante, y desde luego si yo llego a estar en la dirección y me echa CISAC te aseguro que voy a los tribunales europeos a reclamar un abuso de posición dominante y quizá algo más. Eso de bajar la cabeza… CISAC vive de lo que pagamos todos nosotros. No es mi jefe, eh. Hay que poner muchas cosas en su sitio.

P.- ¿Las televisiones tienen demasiado poder en la SGAE?

R. Tendrán demasiado poder si colocan a autores que estén dispuestos a cumplir lo que ellos les dicen. Si son autores que tienen un interés preeminente en eso, ese riesgo existe. Yo no puedo afirmar que porque una persona tenga preferentemente ingresos de esa cadena de televisión vaya a decidir en su favor, aunque sí da la impresión que podría hacerlo. Pero las multinacionales también están sentadas.

P.- La última ley limita la recaudación de la franja nocturna para frenar el negocio de ‘La Rueda’.

R. Cuando dices ‘hay una diferencia entre lo que se emite de madrugada y lo que se emite de día’ implica que todo el que está de madrugada tiene un conflicto de intereses. Esto ha llegado al disparate de que se ha metido en una ley. Se ha legislado de manera que lo que ocurra por la noche no puede llegar al 20% de la recaudación por orden salomónica. El problema no es lo que ocurra por la noche, sino el retorno, que la editora de televisión se lleve la mitad.

Han hecho esta chapuza y han metido un elemento nuevo, el beneficio del usuario. El retorno se fija en función de quién lo ve. Nos encontraremos que en locales tendrán que ver cuándo están llenos o vacíos para ver el beneficio comercial. Es una medida pensada por cortoplacistas, un disparate hecho por gente que no tiene ni idea. El problema es que tenemos gente que legisla sobre lo que no sabe.

P.- ¿Cómo solucionaría el problema de La Rueda?

R. Ni rueda ni no rueda. Debería legislarse para que alguien que haga negocio consumiendo derechos de autor [editoras televisivas] no pueda ser juez y parte. No puedes ser una editorial y recuperar parte de lo que pagas. No es estrictamente ilegal, pero si tienes una tarifa plana y pones solo los músicos de tu editorial, lo que estás haciendo es devaluar el resto del repertorio. Limitas el retorno a los autores. En el caso de una televisión, dígame que no puede recuperar más del 20% de lo que paga, pero haga igual con la multinacional.

Las multinacionales son socias de Spotify, ahí está el problema y nadie lo mira»

Yo sé todas las cuentas de la SGAE pero no sé cuánto cobra Spotify en los contratos porque son confidenciales. Las multinacionales son socias de Spotify, ahí está de verdad el problema y nadie lo mira. Se quiere destruir la gestión colectiva porque es molesta y para que ese negocio especulativo que se quiere imponer sea más fácil. Y lo más curioso es que esto no es que lo esté defendiendo una corriente neoliberal, es que desde la izquierda hablan del monopolio de la SGAE: están sembrando el caldo de cultivo para debilitar la gestión colectiva.

P.- ¿Qué parte de responsabilidad es del presidente?

R. El presidente debe tener capacidad de liderazgo, porque las decisiones las toma la junta. Pero esa figura marca sus prioridades en el orden del día, y en los últimos meses no sé cuáles son las prioridades. Veo a la presidenta todos los días en la prensa ‘yo, mí, me, conmigo’ y lo bien que lo ha hecho ella porque en 120 años nadie había hecho nada. Me parece un poco frívolo. Internacionalmente del CISAC nos han echado, que a lo mejor no podías evitarlo, pero tampoco es para presumir porque a mí por lo menos no me echaron. La responsabilidad es más por pasividad. El problema es que no solo es político, es que veo en la administración esa misma dinámica.

P.- En la próxima Asamblea de la SGAE del martes se presentarán los nuevos estatutos, ¿dan solución al problema de gobernabilidad?

R. Eran necesarios unos estatutos que se adapten a la ley, tenían que haber adaptado lo mínimo y luego buscar un consenso para unos nuevos. Y lo han adaptado mal, metiendo cosas innecesarias, y cambiando el voto. La ley exige que cada socio tenga un voto, pero hay que determinar quién tiene la condición de socio, quiénes son activos y aportan a la entidad. Hasta ahora eran quienes ingresaran un salario mínimo interprofesional en cuatro años, en torno a 20-21.000 socios. Ahora, esa cifra se amplía a 60.000, con personas que no tienen relación ninguna con la SGAE pero que decidirán su futuro.

Eso es un disparate, producto de la chapuza, de la presión que hay, y demuestra que un ministerio que quiere ayudar a la gestión colectiva no puede hacer lo que se está haciendo. Sobre todo cuando debería mirarse él mismo. Nos exigen esa eficacia en adaptar unos estatutos muy difíciles cuando se tiraron cuatro años haciendo su trabajo y hay 53 directivas europeas que aún no están implementadas en España. No es como para dar ejemplo, deberían tener un poco más de flexibilidad.

P.- ¿En qué situación quedaría la SGAE si se produce la intervención del ministerio de Cultura?

R. Si se produjese llevaría a unas elecciones. Me parece una irresponsabilidad de la SGAE el mensaje que se ha dado, que es decir que si no se aprueban los estatutos va a intervenir el ministerio. Eso ya se sabe que no es así. Y decían que los socios dejarían de cobrar sus derechos. No, los socios seguirían cobrando sus derechos con intervención o sin ella.

P.- ¿Está diciendo que la actual dirección de la SGAE ha mentido?

R. Que una persona de SGAE diga que hay que votar que ‘sí’ porque si votas que ‘no’ intervienen y el socio deja de cobrar… eso, desde luego, no es verdad. Si supuestamente han dicho eso, desde luego han mentido a los socios.

P.- Si no se aprueban los estatutos, ¿Pilar Jurado debería dimitir?

R. Pilar Jurado debería dimitir en todas las circunstancias. Pero no ella, sino toda la junta porque es irregular. Hay 35 miembros de los 39 que lo componen, y 14 de pequeño derecho están incapacitados para votar por un supuesto conflicto de intereses por la rueda. Es decir, que el músico no está capacitado para participar en las votaciones de reparto económico, no hay representación musical. Eso no puede ser.

O esta señora tiene un problema de entendimiento, o nos cuenta milongas»

No digo que presente su dimisión, sino que convoque unas elecciones. Es lo normal. Pero como esta mujer dice que hace cosas inéditas siempre, a lo mejor nos sorprende también en esto. Cuando nos expulsaron del CISAC el comunicado de SGAE fue que Pilar Jurado había obtenido el apoyo unánime de CISAC: o esta señora tiene un problema de entendimiento o nos cuenta milongas.

P.- ¿Qué debería hacer el próximo presidente de la SGAE?

R. Lo primero que tendría que hacer es salir. Pero no ya el presidente, tendría que haber una Junta Directiva que fuera bastante unitaria, que estuvieran de acuerdo y que antes de presentarse se sienten y vayan con un programa común, que no vayan a la aventura. Tiene que haber un proyecto para los músicos, que los audiovisuales, dramáticos, incluso editores, que van por libre, estén de acuerdo, etc. Debería ser una candidatura que tuviera claro un programa. Los de Gran Derecho se plantean una salida de SGAE. Yo no creo que fuera una solución. Sería deseable que hubiera una mayor capacidad de autogestión. ¿Por qué voy a votar yo en temas de audiovisual? Hay temas comunes, pero conflictos de audiovisual y problemas que ellos conocen mejor. Que haya mayor capacidad de gestión de asuntos propios, pero que se aproveche la fortaleza de estar juntos todos.

P.- ¿Se plantea presentarse para ser de nuevo presidente?

R. Si me preguntas hoy, no. Primero, porque me tumbaron hace un año y la gente que no estaba de acuerdo, nada me hace pensar que pasaría a estarlo. Yo me presentaría sólo si viera que se organizaba algo como eso que he dicho y yo tuviera un encaje ahí. Cuando eres socio de SGAE nunca estás fuera, eso es evidente.

P.- Pero sigue a su disposición.

R. Todo socio de la SGAE debe estarlo.

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