¿Ha muerto el viaje? No, el viaje no ha muerto. ¿Todo viajero es turista? Todo viajero no es turista. Así arranca el ensayo Los mitos del viaje de Patricia Almarcegui, escritora y viajera, una trotamundos del siglo XXI, que evoca en su obra a referentes femeninos excepcionales como Lady Montagu (siglo XVII) y Annemarie Schwarzenbach (principios del siglo XX). 

 “Hoy sigue siendo igualmente osado viajar para una mujer. Ha cambiado que ahora yo soy independiente económicamente. Antes tenían que renunciar a mucho para contar con esa independencia. Las mujeres no tenemos ancestral en que mirarnos cuando viajamos. Hay que cuestionarse por qué no han tenido visibilidad”, nos cuenta Patricia Almarcegui por teléfono desde su refugio en Menorca. 

Patricia Almarcegui lleva años investigando la estética y cultura del viaje. Fruto de sus hallazgos es Los mitos del viaje (Fórcola). Antes publicó El pintor y la viajera (2011) y El sentido del viaje (2013). También es autora de Escuchar Irán (2016, Una viajera por Asia Central (2016) y la novela La memoria del cuerpo (2017)

El viaje es una condición de vida, una manera de mirar, de comportarse, de relacionarse con el tiempo…Es ser nómada de espíritu

Pero Patricia Almarcegui no solo es una teórica del viaje. Sobre todo, es una viajera. “Es una condición de vida, una manera de mirar, de comportarse, de relacionarse con el tiempo. El viaje es aprendizaje y conocimiento, es curiosidad. Es ser nómada de espíritu». 

En 2020 para una mujer sigue siendo osado viajar porque se va a lugares que no se han recorrido o que las mujeres antes no han recorrido. Sostiene Patricia Almarcegui que “viajar es revolucionario para una mujer”. 

Lady Montagu y Schwarzenbach, las ancestras

Las ancestras de las que escribe en su último ensayo son dos mujeres excepcionales: Lady Mary Wortley Montagu (1689-1762), quien conoció Estambul gracias a su posición de esposa del embajador británico en el imperio otomano. 

“Habla de Turquía en una época temprana. Viaja en 1714. Es una ilustrada, una mujer muy culta. Su mirada es más enciclopédica. No es sentimental ni romántica”, dice Almarcegui sobre Lady Montagu, autora de una serie de Cartas sobre sus viajes por Europa, Asia y África, que se publican con gran éxito un año después de su muerte. 

Lady Montagu es la primera persona que describe un harén. Accede a cuatro harenes y esas visitas le llevan a reflexionar sobre la condición de la mujer en Turquía y en Europa. El pintor Jean-Auguste-Dominique Ingres trasladó a imagen las evocaciones literarias de Lady Montagu sobre los harenes en su obra El baño turco

Su fascinación por ese Oriente al que accede de manera excepcional lleva a Lady Montagu a defender cómo la esclavitud de las mujeres en Turquía no dista mucho del sometimiento que sufren las mujeres en su país. 

Incluso defiende que en los harenes las mujeres gozan de un espacio de libertad, donde gozan de sus pasiones, a la vez que pueden fortalecer los lazos entre ellas e incluso actuar como grupo de presión. 

Lady Montagu se rebeló contra las convenciones desde su juventud y se negó a casarse con quien quería su padre. Escribió artículos feministas en The Nonsense of Commonsense

En el siglo XX la gran viajera que toma como referente Patricia Almarcegui es la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach (1908-1942). «Nadie como ella ha hecho del viaje la metáfora de la existencia: vida, viaje y literatura son equivalentes», escribe Almarcegui.

Según dice Schwarzenbach en Invierno en Oriente Medio, «escribir y viajar significa vivir errante». Su matrimonio con un diplomático lleva a Schwarzenbach a desplazarse por medio mundo. En diferentes épocas de su vida estuvo en Europa, y también en Persia, Afganistán, India, Turquía, Siria, Líbano, Palestina e Irak (1937 y 1938); posteriomente viaja por el sur de Estados Unidos, y ya en los 40 conoce África del oeste y el Congo.

La novela que adquirió más fama de las que publicó en vida fue Loren Saladin. Una vida para las montañas (1938), donde cuenta la vida del escalador suizo.

Por España viajó en un Mercedes Mannheim en 1933 junto con la fotógrafa Marianne Breslauer. Recorrieron parajes evocados por Ernest Hemingway en Fiesta y por Un libro sobre los Pirineos, de Kurt Tucholsky. Estuvieron en Pamplona, el Pirineo oscense, San Sebastián, Andorra, Gerona, Barcelona, San Cugat del Vallés…

«Annemarie Schwarzenbach es una gran escritora y vuelve a hablar del mundo musulmán. Viaja para escribir el viaje. Es un cambio absoluto. Viaja para contarlo», nos cuenta Almarcegui.

Persia es el reflejo perfecto del paisaje interior de Annemarie Schwarzenbach… Allí encuentra su espacio perfecto de itinerancia

Persia, país al que dedica cuatro libros, es el destino preferido de Schwarzenbach. «Es el reflejo perfecto de su paisaje interior (inaugura esta forma de escritura), allí encuentra su espacio perfecto de itinerancia», señala Almarcegui sobre la viajera suiza.

La escritora española empezó a escribir en un diario notas sobre sus viajes, sin intención de publicarlo o darlo forma. Luego lo hizo por encargo. Cree que no se hubiera atrevido a hacerlo sin ese empujón, debido a que había investigado la teoría del viaje y eso frenaba su paso a la acción.

«Diría que soy una escritora de lugares, de atmósferas, de espacios. Y me parecen atractivos que sean lugares extraños. Eso me parece más literario y me atrae más», explica la autora de Los mitos del viaje.

El viaje, experiencia en soledad

“Aliento a que la gente viaje sola y que vaya a más lugares de los habituales. Y cuando una mujer viaja sola hace la revolución para ella y para quienes la ven. Recuerdo en Ormuz cómo una chica jovencísima me preguntó qué hacía, si tenía familia, por qué lo hacía… Cuando terminamos la conversación, me dijo que quería viajar también”, evoca Almarcegui. 

Y no solo es una imagen poderosa para otras mujeres, también para los hombres. “Es importante que nos vean transitar por el espacio público, algo que estuvo vetado a la mujer durante siglos. el movimiento es conocimiento, es encontrarte con lo extraño, con los otros, implica ver y aprender”. 

Confiesa que en sus viajes sola no ha vivido situaciones de peligro. «Es curioso porque me lo preguntan muchos hombres. Una mujer viajera está censurándose continuamente. Y es otra reflexión que debe hacer la mujer. En su espacio habitual y cuando viaja. Lo tenemos asimilado: qué ropa te pones en función de la situación, a qué hora vas y dónde vas, y tantas cosas más. He dejado de hacer cosas para evitar el riesgo».

Destino Irán

A Patricia Almarcegui hay destinos que la atraen especialmente, como Irán. Este año 2019 estuvo con un grupo de mujeres. Y fruto de sus experiencias anteriores es Escuchar Irán. Sabe algo de farsi y es una gran conocedora de la cultura persa. 

“Al principio Irán fue un destino algo aleatorio. Ahora viajo con asiduidad. Es un país de una elevada cultura, una cultura muy literaria, poética y visual. Allí se mezclan muchas civilizaciones”, relata Almarcegui, que nació en Zaragoza y en una vida anterior fue bailarina clásica. 

Patricia Almarcegui en Shiraz
Patricia Almarcegui, tras una conferencia en el mausoleo de Hafez en Shiraz. PATRICIA ALMARCEGUI

Los idiomas facilitan el encuentro con los otros. Recuerda Patricia Almarcegui cómo cuando hacía sus ejercicios de farsi en un parque solía verse acompañada de iraníes que se prestaban a ayudarla. Estudió en un colegio alemán, y también habla francés, inglés, italiano y árabe.

“Los ilustrados franceses admiraban del Islam que los musulmanes enseñaban a los fieles a escribir y leer en árabe”, rememora. “Saber al menos un pequeño vocabulario es muy importante a la hora de viajar. Facilita la comunicación y siempre se considera un gesto de cortesía”. 

En Irán Almarcegui se ha encontrado con mujeres preocupadas por la desigualdad laboral, económica, legal. Como nosotras. Es el país con mayor número de mujeres universitarias, pero sufren la desigualdad. «Quieren tener los mismos derechos que los hombres. Opinan así en el campo y en la ciudad. Mujeres de diferentes estratos sociales y culturales. Son feministas». Los estereotipos sobre países poco frecuentados como Irán proyectan una imagen al exterior muy distorsionada. Solo la curiosidad nos salva.

«Tampoco sabemos mucho de otros tantos países. La libertad, igualdad y fraternidad no pertenecen solo a unas culturas. Es un tema de ignorancia y desconocimiento. Viajar es una cura contra la ignorancia. Mantener una experiencia con gente de otros lugares. Hay que fomentar la curiosidad», explica Almarcegui.

Turistas y viajeras a la vez

Cada vez se viaja más y el turismo es una gran industria que genera extraordinarios ingresos, especialmente en países como el nuestro. «El viaje turístico está empezando. Va a generar muchas experiencias cada vez más exclusivas. Hace falta un buen debate sobre el turismo. Implica debatir qué cultura queremos», señala.

La mayoría cree que turista es el otro. Sostiene Almarcegui: «Viajeros somos todos y turistas somos todos. Debería haber una reflexión para aceptar las dos situaciones».

«Ser turista o viajero es una actitud y una elección», escribe. Y señala algunas diferencias en su libro: el turismo evita el encuentro con la alteridad; el viaje busca la aventura; el turismo busca encontrar los estereotipos; el viaje está ligado a un objeto o razón (la escritura, el conocimiento); el turismo, al ocio; el turista sigue rutas preconcebidas, el viajero las evita; el turismo se hace en grupo, el viaje en solitario; el viajero se abre al encuentro, el turista busca… En suma, el viajero mira con detenimiento, con curiosidad, valora el tiempo en el lugar de otra manera y vuelve a observar los lugares donde ha estado porque son otros en cada viaje.

La viajera, Patricia Almarcegui, sigue siéndolo cuando está en casa. «Vivo en Menorca desde hace seis años, y cada vez que vuelvo a la isla, tengo una sensación de novedad. Me sigue gustando volver, me sigue emocionando cuando voy a aterrizar. Me siento en casa porque es como si estuviera viajando dentro de Menorca. Miro a Menorca con expectación y con seguridad. Me encanta volver».


Patricia Almarcegui, autora de Los mitos del viaje, imparte un taller en el club de viajeros de la Librería Alberti de Madrid. Sesión informativa el 17 de enero, 17.30h.