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De la ‘gloria’ a la bancarrota: la peor jubilación de los deportistas retirados

Algunos atletas españoles pasaron penurias económicas tras abandonar sus carreras deportivas

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De la ‘gloria’ a la bancarrota: la peor jubilación de los deportistas retirados

Juan José 'Sandokán', Lalo García y Óscar Téllez.

Resumen:

Óscar Téllez, aquel duro defensa del Alavés que rozó la Copa de la UEFA en 2001, no escondió en una entrevista en SportYou todo lo que vino después de colgar las botas. Salir por las noches, gastar “sin miramientos”, aborrecer su deporte durante años, abrir negocios… “Llegó un punto en que la situación económica en casa se había ido al garete”. Ese salto al vacío, pasar de los excesos del deporte profesional a una vida normal y corriente, le pasó factura durante un tiempo.

“Es el paso más importante que toma un deportista. Es un antes y un después de tu vida”, cuenta a El Independiente Manuel Tello, responsable de formación de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). Tello jugó durante años en Segunda División y Segunda B y ahora anima a los futbolistas a que compaginen los estudios con el entrenamiento y los partidos. “Los tiempos no son los mismos. A lo mejor una carrera en vez de sacártela en dos años te la sacas en siete, pero, al final, una vez acaban su vida deportiva, aprovechan la formación”.

La AFE cree que el número de exfutbolistas españoles con problemas económicos no es “muy alto”

Pone los ejemplos de Juan Mata y Javier Arizmendi, ya retirado y trabajando en el sector de las finanzas, y cree que el porcentaje de futbolistas españoles que atraviesa problemas económicos tras retirarse no es “muy alto”. Según informó el diario británico The Independent, hace unos años tres de cada cinco futbolistas de la ‘Premier’ se arruinaban en los primeros cinco años tras su retirada. Los malos consejos y las malas inversiones son las principales razones también del elevado número de exjugadores de la NFL y la NBA en bancarrota.

Otro caso conocido fue el de Juan José Jiménez, ‘Sandokan’, futbolista mítico de los 80 y 90 que pasó por el Real Madrid y el Cádiz de Mágico González. Tras colgar las botas, este gaditano se ganó el pan en una central térmica, en la electricidad y en el astillero. “Donde he podido trabajar, he trabajado. De hecho, tengo 37 años cotizados”, afirmó en A La Contra. Hoy vive de su pensión.

Peor suerte corrió el exjugador de baloncesto Lalo García. Después de toda una carrera en el equipo de su ciudad, el CB Valladolid, perdió gran parte de sus ahorros tras la estafa piramidal de Fórum Filatélico, la empresa en la que trabajaba como comercial. En los siguientes años pasaría por la directiva de su club y por el departamento de seguros de El Corte Inglés. El 31 de marzo de 2015, después de llevar cuatro semanas desaparecido, Lalo García apareció muerto en el río Pisuerga.

Previsión y estudios

Aunque no haya cifras oficiales del número de deportistas españoles que han visto menguar casi de golpe su cuenta bancaria, las asociaciones sí que prestan atención a esta realidad. En la AFE, por ejemplo, tienen la herramienta ‘fondo fin de carrera’ y acuerdos con empresas para facilitar el empleo del futbolista que cuelga las botas. Algo parecido proponen en la Asociación de Baloncestistas Españoles (ABP), que cuenta con becas de estudio y programas para ayudar a los atletas a descubrir qué les gusta y tomar contacto con empresas.

También está el caso de Ferran Martínez, antiguo pívot del Barcelona, el Juventut y el Panathinaikos, que decidió dedicarse a la gestión patrimonial de artistas y deportistas. “Es verdad que cuando eres conocido y famoso se te acerca mucha gente que te ofrecen muchos negocios y tú sin conocimiento y con toda la buena fe del mundo muchas veces aceptas. Lo haces y entonces son una ruina porque todo el riesgo lo pone el deportista y el otro no corre ningún riesgo económico”, dijo en una entrevista para La Vanguardia.

La percepción de Rafael Jofresa, el que fuera uno de los líderes del Juventut en los 80 y 90, es que en una sociedad como la española “no es habitual” que los jugadores se arruinen. “Cuando acaban su carrera como jugadores, sí tienen acceso como entrenadores en su mismo sector no cuesta tanto [acceder al mercado laboral] Si que cuesta más que, aunque hayan estudiado, se incorporen a los 35 años”, comenta a este periódico.

Drogas, salud mental…

No todos los males están relacionados con la transición del deportista. Las drogas, los carácteres explosivos, las enfermedades mentales… Estas últimas semanas, el mundo asistía a unas imágenes del ex jugador de la NBA Delonte West en las que aparece sentado, magullado tras recibir una paliza y arrestado por la policía. Aquejado de un trastorno bipolar, la carrera de West se truncó tras un extraño episodio con un arsenal que la policía encontró en su moto tras darle el alto por una infracción de tráfico. Su caída en desgracia ha sacudido estos días a la NBA y algunos excompañeros se han movilizado para ayudarle.

En España, las drogas ensombrecieron la vida de deportistas como Pedro García Aguado (waterpolo) o Julio Alberto (fútbol), que más tarde lograron recuperarse y utilizar sus historias como guías de superación personal. Pero hay otros nombres que figuran en la memoria colectiva de los españoles por finales mucho más trágicos. El más reciente, el de Blanca Fernández Ochoa. La esquiadora, primera mujer española en ganar una medalla olímpica en unos Juegos de Invierno, se suicidó el pasado mes de septiembre después de atravesar una fuerte depresión. Yago Lamela, ex saltador olímpico, también padecía depresión cuando un infarto acabó con su vida. Y la bebida y las deudas llevaron al boxeador José Manuel Ibar ‘Urtain’ a tirarse desde un décimo piso.

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