Messi acudió el miércoles a las instalaciones del Barcelona para realizarse el test

Messi acudió el miércoles a las instalaciones del Barcelona para realizarse el test EFE/EPA/MIGUEL RUIZ

Salud | Tendencias

El coronavirus y el limbo del deporte

Tras obligar a la cancelación de los Juegos Olímpicos y la Eurocopa, el coronavirus mantiene paralizada y en vilo a la gigantesca industria deportiva. Cientos de eventos están a la espera de cuadrar una fecha en medio de la incertidumbre

Hace dos meses Tokio entraba en la cuenta atrás definitiva para los Juegos Olímpicos, Marcos Llorente comandaba una noche épica para el Atlético de Madrid en Anfield y la NBA encaraba el tramo final hacia el anillo todavía en shock por la muerte de Kobe Bryant. Todo eso, apenas el ayer, parecen ya lejanos recuerdos del deporte.

El coronavirus lo ha detenido todo. Los Juegos de Tokio fueron cancelados y quién sabe si se podrán disputar en 2021, el fútbol apura todas sus opciones para tratar de terminar la temporada como sea -y evitar así pérdidas multimillonarias- y lo más cercano a la NBA que se ha podido ver en las últimas semanas es el documental The Last Dance sobre Michael Jordan y los míticos Bulls de los 90.

El 2020 lo veo prácticamente perdido. Yo firmo estar listos para 2021″

Rafael Nadal

La poderosa industria del deporte está totalmente parada y el motor se pondrá en marcha muy lentamente. Las ligas europeas de fútbol, el deporte que más dinero mueve en el mundo, parece que comenzarán en breve: la Bundesliga regresará el 16 de mayo y en España hay planes para que la pelota ruede a mediados de junio. De momento, el Barcelona empezó a entrenar el viernes y el Real Madrid lo hará la próxima semana. Sin embargo, nada volverá a ser como antes hasta que no haya una vacuna.

Para empezar, se da por hecho que no habrá espectadores en grandes eventos hasta 2021. Y para ver un Camp Nou o un Santiago Bernabéu hasta la bandera seguramente habrá que esperar a la vacuna.  «El 2020 lo veo prácticamente perdido», afirmó el tenista Rafael Nadal en una entrevista en El País. «Yo firmo estar listos para 2021. Ojalá. Me preocupa más el Open de Australia que lo que ocurra a finales de este año».

Las pérdidas y la puerta cerrada

La primera solución para reactivar el sector es celebrar competiciones a puerta cerrada, pero ahí surge una cuestión vital, nunca mejor dicho: ¿Deben exponerse los atletas al coronavirus? ¿Pueden negarse por cuestiones de salud?

Tenemos miedo a iniciar una actividad en la que no podremos cumplir la primera recomendación de todos los expertos sanitarios, el distanciamiento físico»

«Aunque el deporte se dispute en estadios vacíos, los atletas quedan en una situación de riesgo. No hay nada que indique que los deportistas no se puedan infectar en casa y llevar el virus al estadio», señaló a The New York Times la doctora Julie Vaishampayan, presidenta del comité de salud pública de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Sin embargo, en ese artículo se da la clave de por qué el deporte acabará irremediablemente recobrando la actividad sin público. «El dinero hace que la gente haga muchas cosas».

Según la revista Forbes, dos meses sin competición equivalen a unas pérdidas de 5.000 millones de dólares para las grandes ligas estadounidenses. «Un parón más largo podría significar pérdidas de más 10.000 millones», puntualizaba en su página web el 17 de marzo.

La Liga española de fútbol estimó hace un mes que las pérdidas ascenderían a casi 1.000 millones de euros si la temporada no se retomaba. La cuestión que surge es si alguien puede garantizar que los futbolistas, árbitros, técnicos y demás personal del estadio están seguros. La única solución son test masivos: ya se han hecho a todos los futbolistas de Primera y Segunda y habrá un protocolo para cada partido. Según un estudio de la Bundesliga, para un partido de fútbol a puerta cerrada hay que hacer test a unas 240 personas.

El miedo al contagio

¿Y si algún jugador da positivo? El infectado se aislará en su domicilio y estará dos semanas en cuarentena. «La competición no se parará», aseguró el presidente de la patronal, Javier Tebas, hace dos semanas. Y lógicamente, algunos deportistas no son muy partidarios de reanudar la competición.

«Tenemos miedo». Así arranca un comunicado firmado por los futbolistas del Eibar, en el que lamentan las prisas y las urgencias que tiene LaLiga para que se vuelva el fútbol. «Tenemos miedo a iniciar una actividad en la que no podremos cumplir la primera recomendación de todos los expertos sanitarios, el distanciamiento físico. Nos inquieta que, por hacer lo que más nos gusta, podamos contagiarnos, infectar a nuestros familiares y amigos, e, incluso, contribuir a un nuevo brote de la epidemia, con las terribles consecuencias que ello conllevaría para toda la población».

El rompecabezas del calendario

Los meses de confinamiento y la parálisis total del deporte han trastocado por completo todo el calendario internacional y hay cientos de competiciones en el aire. Y las que ya tienen fecha la tienen de forma provisional. «Las federaciones internacionales están planteando calendarios, pero todos son provisionales porque mientras la pandemia no esté controlada va a ser muy difícil que todos los deportistas se puedan mover a cualquier país del mundo», afirma a El Independiente el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco. «Esa incertidumbre en los torneos preolímpicos es lo más preocupante».

Algunos deportes asumen que será muy complicado reorganizar el calendario para no perder competiciones, pero otros, como el ciclismo, van a intentar exprimir al máximo los meses que 2020 que restan. El Tour de Francia se disputará del 29 de agosto al 20 de septiembre y en octubre coincidirán Giro de Italia y Vuelta a España. Habrá que ver si hay tantos ciclistas para la que se avecina.

Sin embargo, la incertidumbre que rodea al Covid-19 y la inestabilidad internacional seguro que obligarán a los organizadores deportivos a replantearse una y otra vez los calendarios. Reaccionar ante un positivo, aislar a equipos enteros, evitar el público hasta 2021, limitar el contacto físico… De momento, son muchas más las dudas que las certezas.

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