Miro desde el ventanal a la confluencia de la Diagonal con Paseo de Gracia y no puedo evitar recordar las primeras líneas de Sin noticias de Gurb, la más hilarante novela de Eduardo Mendoza:

«08.00 Me naturalizo en lugar denominado Diagonal-Paseo de Gracia. Soy arrollado por autobús número 17 Barceloneta-Vall d’Hebrón. Debo recuperar la cabeza, que ha salido rodando de resultas de la colisión. Operación dificultosa por la afluencia de vehículos.
08.01 Arrollado por un Opel Corsa.
08.02 Arrollado por una furgoneta de reparto.
08.03 Arrollado por un taxi.
08.04 Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión.»

Es el mismo punto que Seat ha escogido para espacio de debate y creación cultural, en el kilómetro cero del Plan Cerdà que hace más de un siglo cambió la fisonomía de la ciudad para adaptarla a la nueva movilidad que marcaba la llegada del automóvil.

El confinamiento redujo el tráfico prácticamente a cero, pero la desescalada ha devuelto los coches al centro de Barcelona. Mientras los trabajadores de Nissan de manifiestan contra la huida de la multinacional nipona de España, Seat confirma su compromiso con Barcelona. Este viernes ha abierto sus puertas en el corazón de la capital catalana Casa Seat, un espacio multidisciplinar desde el que la marca de coches quiere reflexionar sobre el futuro de la movilidad urbana y expresar su compromiso con la cultura. Seat ha escogido para ello el Ensanche y a una estrellas del arte urbano, el grafitero TVBoy.

El «Bansky italiano»

Tvboy es un colectivo de arte urbano que trabaja con el artista siciliano Salvatore Benintende, uno de los máximos exponentes actuales del arte pop urbano y que ha convertido sus obras en auténticas viñetas satíricas de la actualidad política y social en Italia y en España. De él son sus famosos «besos» provocadores entre los grandes líderes del mundo como el del estadounidense Donald Trump y el papa Francisco que apareció en los muros de Roma antes del encuentro en el Vaticano, o el de los futbolistas Cristiano Ronaldo y Lionel Messi en las calles de Barcelona.

A su grupo pertenece también la imagen de un Papa Noel detenido como un inmigrante ilegal por un policía con cara de Matteo Salvini, o el beso entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. El «Bansky italiano» ha aceptado ahora la propuesta de Seat para reflexionar sobre la nueva movilidad, y lo ha hecho con uno de sus famosos besos a caballo de dos patinetes eléctricos.

Benintende reconoce que la obra estaba pensada antes del coronavirus -el encargo era muy anterior- pero asegura que los efectos del confinamiento en la movilidad y la contaminación hace más oportuna que nunca esa reflexión. «Hemos visto el aire más puro» apunta con deseos de permanencia. El confinamiento también obligó ha trasladar su obra al interior del edificio. Inesperadamente, «esta obra será más perdurable, el arte urbano siempre es muy efímero» apunta reconociendo que en parte le satisface esa perdurabilidad.

Música y confinamiento

Este sábado, los visitantes que acudan al fin de semana de estreno de espacio podrán ser testigos además del
proceso creativo del artista Julián Lorenzo, que creará en directo una pieza pictórica inspirada en Barcelona. Lorenzo completará la puesta en marcha de este espacio diáfano en el que se exhiben los nuevos modelos eléctricos, no solo de coches, sino también de motos y patinetes, que Seat quiere convertir en el «hub en el que rediseñar la movilidad del mañana».

La música también tendrá su espacio. Estos primeros días con un guiño al desconfinamiento, de la mano del saxofonista Alex Lebron, que en marzo impresionó a la ciudad de Barcelona con un improvisado concierto desde su balcón. El cantante Cesc y la pianista Laura Andrés tocando un pocket piano completarán el menú de este primer fin de semana, en el que el espacio asociado de Ametller Groumet ofrece catas gastronómicas.

Los responsables de Casa Seat se resisten a avanzar su programación más allá de unas pocas semanas, pero anuncian para este verano un ciclo gratuito en colaboración con el Liceu destinado a aproximar la ópera a los neófitos con una programación de músicos de otras disciplinas que reinterpretaran grandes obras del bel canto. La primera, la estrella de jazz autóctono Andrea Motis, junto a Ignasi Terraza a los que seguirá Francesco Tristano.