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Un "soldado" curtido entre el bosque y la playa: quién es Dominic Thiem, el flamante campeón del US Open

El austríaco, que ganó en el US Open el primer Grand Slam de su carrera, tiene uno de los mejores físicos del circuito pese a que era su punto débil cuando era joven

Thiem, con el atleta Sepp Resnik durante los entrenamientos en el bosque

Thiem, con el atleta Sepp Resnik durante los entrenamientos en el bosque

Estaba dos sets abajo y break en contra. Era su cuarta final de Grand Slam y había perdido las tres anteriores. Enfrente tenía a un jugador que no fallaba prácticamente nada. Pero si algo tiene bien aprendido y entrenado Dominic Thiem a sus 27 años es la resistencia. El austríaco remontó y se llevó la final del US Open ante Alexander Zverev por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (8-6) después de cuatro horas de batalla.

El triunfo más importante de su vida fue una oda a la superación y el esfuerzo. Un reflejo de lo que fue su llegada al circuito profesional. Nacido en la localidad de Wiener Neustadt hace 27 años, Thiem siempre tuvo un tenis excelso y una mente prodigiosa. Sin embargo, cuando empezó a despuntar en el circuito se dio cuenta de que tenía que fortalecer su físico si algún día quería competir con los mejores.

Su entrenador, Günter Bresnik, un veterano del tenis, era consciente del problema de su pupilo. Y telefoneó a Sepp Resnik, superatleta y gurú del entrenamiento en Austria, para que ayudara a Thiem a pulir su cuerpo. Resnik aceptó con una condición: él elegiría los ejercicios. El primer día, el joven Thiem no entendía nada. Estaba en un bosque de madrugada, totalmente a oscuras, corriendo entre árboles junto a un tipo que se parecía a Hulk Hogan.

Thiem, con la copa de campeón en Nueva York

«El vestuario es el bosque»

«Thiem me preguntó dónde estaba el vestuario y le dije que el vestuario era el bosque. Me dijo que estaba muy oscuro y le respondí qué era lo que esperaba si era de madrugada», comentó Resnik hace años. «Le comenté que había corrido 60 mil kilómetros en ese bosque y que lo conocía de memoria», añadió el preparador físico, que fue teniente coronel del Ejército, triple Ironman y ex propietario de un club de striptease.

Ahí, alejado de la raqueta y rodeado de árboles, Thiem empezó a dar forma a su cuerpo. Levantando troncos de 25 kilos a la espalda, corriendo kilómetros y kilómetros, cruzando ríos de agua helada a pie. El austríaco no había sufrido así nunca. Le dolía todo. Pero Resnik no tenía compasión.

«Cuando me gritaba que no podía más, que le dolía, me miraba a mí haciendo lo mismo que él y yo le decía que no quería volver a escucharle decir eso otra vez. Si yo podía hacerlo con 60 años, él con 20 podía hacer lo mismo tres veces», relató el preparador físico.

Resnik y Thiem subiendo una colina con troncos a la espalda

La playa y el cubano Cordero, el nuevo método

Thiem dejó de entrenarse con Resnik cuando tenía 19 años. Entonces no estaba ni entre los cien mejores del mundo, pero su tenis descarado y revés a una mano ya apuntaban alto. A principios de 2014 pisó por primera vez el «top 100» y en la temporada siguiente levantó su tres primeros títulos como profesional. En 2016 entró en el «top 10» y ahí sigue cuatro años después.

Por el camino se convirtió en la gran amenaza para Rafael Nadal sobre tierra batida. Considerado el heredero del español en Roland Garros, ha perdido las dos últimas finales del Grand Slam parisino ante Nadal. La arcilla francesa parecía ser el lugar ideal para la consagración de Thiem en los grandes, pero ha sido en Nueva York y en pista dura donde ha alzado por fin la copa.

Uno de los nombres claves en el triunfo de Thiem es el chileno Nicolás Massú, doble campeón olímpico y que entrena al austríaco desde hace un año y medio. Junto a Massú llegó otro preparador físico amante de los entrenamientos militares. Se trata de Douglas Cordero, un cubano afincado en Miami que tiene a Thiem corriendo por la arena de la playa como un poseso.

«Dominic siempre entrena con muchísima intensidad, buscando el máximo nivel, siempre te entrega el 100%. Eso también motiva al resto del equipo, te empuja a estar pensando las 24 horas del día en qué es lo que necesita para mejorar», señaló el cubano a la web puntodebreak.com. «Que grandes jugadores como Rafa y otros le hayan señalado como el mejor fitness del circuito resulta una gran motivación y un premio a Dominic por todo su esfuerzo».

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