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Hamburgo, una ciudad volcada al mar

El director de política estratégica de ACS, Miguel Aguiló, detalla en el octavo tomo de la colección de monográficos sobre la construcción de grandes ciudades la trascendencia de Hamburgo

Hamburgo, una ciudad volcada al mar

Vistas de la Filarmónica del Elba

Para entender el carácter urbano de Hamburgo primero hay que tener en cuenta su emplazamiento. Resulta que, además de ser un motor económico fundamental en Alemania, fue una de las primeras ciudades en globalizarse. La ciudad del Elba nunca dependió de ningún poder externo, de ningún rey, noble u obispo. Desde finales de la Edad Moderna empezó a funcionar económica, social y políticamente como una ciudad-estado.

Los hamburgueses siempre han estado completamente informados de lo que ocurre en el mundo

Miguel Aguiló

Siempre fue una ciudad de comerciantes marítimos de ultramar. Su autonomía la convirtió en una urbe moderna y cosmopolita hace siglos. Por lo tanto, su red de influencias externas e internas iba más allá de su propia región e incluso del continente europeo. «Los hamburgueses siempre han estado completamente informados de lo que ocurre en el mundo», asevera el director de Política Estratégica en Grupo ACS, Miguel Aguiló.

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En Hamburgo, el rio Elba confluye con el Alster y el Billie. El centro de la ciudad está situado entre lagos y cuenta con múltiples canales que facilitan la comunicación. Esta gran red de canales actuaba, y actúa, como una extensión del propio entramado comercial internacional de la ciudad. «No se puede decir que Hamburgo empiece y acabe en un sitio, esto únicamente se debe a su puerto. Las casas actúan a la vez de residencia y negocio», asegura Aguiló quien, en 2019, recibió el Premio Nacional de Ingeniería Civil.

La revolución de los contenedores

La riqueza que genera la actividad comercial siempre ha sido invertida en la propia ciudad, un carácter filantrópico del que siempre han estado orgullosos sus habitantes. «Si veían que la ciudad necesitaba un palacio de música, este se construía gracias a su propio dinero o se las arreglaban para hacer un museo», detalla Aguiló. Se conforma así una simbiosis entre el puerto y la propia ciudad. El puerto es la ciudad, y la ciudad es el puerto, como algo «indisoluble».

En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, la ciudad se vio asolada por los bombardeos de los Aliados, pero demostró una gran resiliencia. Con más del 80% de las edificaciones en ruinas, únicamente quedaban intactas las plataformas portuarias. «A un muelle por mucho que le tiren bombas no lo destrozan completamente; le rompen una parte, pero no la plataforma en total: estos espacios fueron los que empezó a reutilizar la ciudad», asegura el también el Doctor en Ingeniería de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid.

  • Puerto de Hamburgo
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En una reconstrucción a contrarreloj en la década de los años 50, se le añadió que el transporte de mercancías marítimo empezó a emplear los contenedores. Este detalle, por simple que parezca, hizo que los puertos más que muelles necesitasen plataformas cada vez más grandes. Los viejos almacenes situados a lo largo de los canales dejaron de utilizarse y con el devenir de las décadas, a partir de 1990 se fueron rehabilitando y acondicionando para viviendas y otros usos. El reutilización adaptativa de espacios está a la orden del día en el nuevo urbanismo, y Hamburgo no se quedó atrás.

El Elbphilharmonie, todo un emblema

Este espacio empieza a configurar la imagen del Hamburgo que todos tenemos en mente, la ciudad con uno de los puertos más vanguardistas de Europa. Aquí entra en juego el valor que aportó ACS a la reconfiguración urbana en una de las orillas del río, concretamente en el barrio de Hafencity. Entre oficinas, nuevos bloques residenciales y espacios culturales se erige la Filarmónica del Elba (Elbphilharmonie Hamburg en alemán).

  • Filarmónica del Elba
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Resume la transformación de la ciudad, se ve desde todas las partes de la urbe

Miguel Aguiló

Cuando ACS adquiere la constructora alemana Hochtief, se encargó de terminar la construcción de esta joya arquitectónica que es «todo un orgullo para la ciudad». Miguel Aguiló explica detalladamente que el Elbphilharmonie es una construcción que actúa de «una forma parecida» al Guggenheim de Bilbao. «Resume la transformación de la ciudad, se ve desde todas las partes de la urbe», añade. «Además es multiusos, más allá de actuar como un auditorio de música posee un hotel, un aparcamiento, oficinas y residencias».

En este sentido, la constructora ACS hace ver su apuesta por construcciones de calidad que trasgreden lo convencional. La transformación del puerto de Hamburgo fue terminada con la propia Filarmónica del Elba, convirtiéndose en toda una distinción emblemática nacional e internacional de la urbe. Más allá de la monumentalidad, es un espacio clave en el pálpito de la actividad urbana que se genera a su alrededor.


Este contenido ha sido elaborado con la colaboración de ACS

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