Era fiel devoto de su perro, y llevó una vida que le hizo espabilar desde el principio. A trompicones y tambaleándose, a ciegas y en una búsqueda constante, se enamoró de las cosas verdaderamente bonitas. En el plano del amor, tuvo una de cal y otra de arena. A pesar de encontrar el brillo en algunas ocasiones, en otras muchas le fallaron. La música, según sus propias palabras «la Voz de Dios», era un auténtico manifestó con el que difundir «el mensaje» por todos los rincones posibles.

Gracias a la Libros Cúpula, el icónico bajista y cofundador de la icónica banda de rock Red Hot Chili Peppers Michael Peter Balzary, o mayormente conocido como Flea (pulga en inglés), publica sus memorias. Con ello, hará viajar a los lectores a una perspectiva personal y reveladora sobre su vida. Todo ello con anécdota delirantes, meditaciones líricas o andanzas ocasionales con la fantasía a través de estas páginas. En esta autobiografía se dan cita sus experiencias y altibajos que crearon su icónica figura, cómo se hizo artista y la verdadera persona detrás de esta estrella mundial de la música.

Acid for the Children es, a su vez, el debut de una faceta nueva para Flea. Su lado literario es igual de ingenioso y entretenido como su propia dimensión musical. Por este motivos, entre otros, fue incluido el pasado año 2021 en el Salón de la Fama del Rock and Roll. A través de una lectura explícita e impredecible se podrán definir fronteras nunca vistas de Balzary. Esta evocadora historia aborda desde sus inicios musicales con su mayoría de edad hasta su amor por la música más allá de su talento nato.

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Su espíritu impregna la lectura

El carácter con el que ha destacado Flea empapa toda la narrativa con un paseo por los escenarios de Australia hasta los suburbios de la ciudad de Nueva York y, finalmente, Los Ángeles. El bajista relata la historia de su vida incluyendo los momentos más agridulces «rata callejera» hasta sus inflexiones en el mundo del jazz en los años 70 y 80. A pesar de su vida gloriosa también hay espacio para el peligro y el caos ya que el joven Flea buscaba huir de su turbulento pasado tras la separación de sus padres.

«Mi mayor esperanza es que, mientras avanzo, este libro sea una parte integral de mi recorrido. No tengo más opción que permitir que las salvajes inhalaciones y exhalaciones de los dioses me empujen hacia el frente de forma incansable, y siempre rendirme, pase lo que pase, al ritmo cósmico y divino, más y más, hasta que salga el sol», confiesa en una de sus páginas.

Michael encontró su verdadero refugio en la música, los artistas y el mundo de las drogas de los suburbios de California. Pasó la mayor parte de su existencia con un carácter desinhibido, pero fue gracias a la composición donde pudo canalizar su frustración con la soledad y el amor. Además, en este camino conoció a su compañero y amigo Anthony Kiedis, con quién tuvo la idea de fundar su propio grupo de música para convertirse en los míticos Red Hot Chili Peppers.

  • El bajista de los Red Hot Chili Peppers, Flea
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Michael «Flea» Balzary nació en el año 1962, concretamente en la ciudad australiana de Melbourne. Dentro de un amplio abanico, en sus influencias musicales figuran nombres del jazz como Dizzy Gillespie y Miles Davis antes de su salto al rock. En estos pinitos se enamoró de la trompeta, convirtiéndose en todo un as de este instrumento de viento. Estos gustos le convirtieron en un «marginado» dentro de su instituto de Fairfax. Fue aquí donde conoció a Anthony Kiedis, de quién también heredó sus gustos por el rock y compartieron pasión por la música.

Los 2000, la década de su consagración

En este momento el trompetista se transformó en bajista, de forma completamente autodidacta a pesar de contar con la ayuda de su amigo Hillel Slovak. Progresando a la par con su mano diestra, consiguió tocar en un par de bandas, incluido el grupo punk de Los Ángeles Fear. En el año 1983 Flea fundó el embrión de lo que sería en el futuro los Red Hot Chili Peppers con sus amigos de la escuela secundaria Kiedis, Slovak y Jack Irons.

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A pesar de tener unos inicio ajenos a la fórmula comercial y con poco impacto en el mainstream, Flea y sus compañeros tuvieron que hacer frente a la muerte de Slovak de una sobredosis en 1988. En este momento se incorporaron a sus filas el guitarrista John Frusciante y el baterista Chad Smith. Empezaron así a llamar la atención con sus extravagantes videoclips en la cadena de televisión musical americana MTV. Inauguraban la década de los años 90 con el laureado álbum BloodSugarSexMagik.

Con éxitos como Under The Bridge, el álbum llegó a vender más de 4 millones de copias. Seguidamente vino Californication, trabajo musical con el que se consagraron en el 1999, prosiguiendo así su racha ganadora con canciones como Scar Tissue y Otherside. Demostraron su poderío hasta el final de la década de los 2000. Fuera de su trabajo con Red Hot Chili Peppers, Flea ha grabado y actuado con otros artistas. Ha trabajado como músico en álbumes de Mick Jagger, Alanis Morissette y Johnny Cash.