Sky Rojo, la nueva ficción de Álex Pina y Esther Martínez Lobato, creadores de La casa de papel, llega a la pequeña pantalla este viernes 19 de marzo. El estreno de Netflix España narra la historia de Coral (Verónica Sánchez), Wendy (Lali Expósito) y Gina (Yany Prado), que emprenden una huida en busca de su libertad mientras son perseguidas por Moisés (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer), los secuaces de Romeo (Asier Etxeandia), el proxeneta y dueño del Club Las Novias. Juntas iniciarán una carrera desesperada cuyo único objetivo será seguir vivas cinco minutos más.

A través de ocho capítulos de media hora, y gracias a Vancouver Media, este drama nos trasladará a la isla de Tenerife, donde se ubica este particular burdel. «Antes de esto era ama de casa y bióloga», detalla Coral en la primera escena de la ficción, quién acude a Club Las Novias en búsqueda de refugio. Este lugar lo regenta «el hijo de puta más grande que he conocido», ya que Romeo se cree el propio reyezuelo de su lugar. Allí únicamente acuden tipos de lo más despreciable en búsqueda de sexo rápido o el cariño que carecen. Sorprendentemente, el prostíbulo se ve obligado a cerrar ante un inesperado suceso.

Las tres protagonistas, además de compañeras del mismo secreto, son mujeres atadas de pies y manos a una realidad de la que intentan escapar. Y es que Tenerife es un territorio lleno de gente que está de paso, como este trío unido con tal de que Moisés y Christian no den con ellas. Un poco a lo Atrápame si puedes, estas tres hermanas de calamidades emprenden una carrera sin rumbo algún con tal de dejar todo atrás por el miedo a represalias. «Un burdel es una realidad paralela, y Romeo se sentía orgulloso del sillón que ocupaba a base de tener a mujeres secuestradas», detalla Coral.

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Una denuncia de la prostitución

«Lo mejor de ser puta es que puedes vivir varias vidas aunque no tengas ninguna de ellas», subraya también la protagonista. Finalmente las tres logran llegar a esconderse en una gran superficie, pero no por mucho tiempo. Por su parte, Romeo y Christian intentarán tomar el timón del negocio frente a las demandas e intereses de Romeo, algo que tensionará sus «responsabilidades» de chulos. Asimismo, las fronteras entre una amistad surgida por la miseria común y las escenas explícitas son difíciles de discernir. La prostitución y explotación sexual están tan bien representada que te trasladas a su realidad.

«¿Tu crees que llegará un día en el que se nos irá la mirada de puta? ¿Dejaremos de ver a todos los hombres como clientes algún día?», cuestiona también Coral en una de sus muchas reflexiones como narradora. «Al ser puta las historias de amor siempre van al revés». Y es que la serie está llena de flashbacks, completamente necesarios para entender tanto el porqué de esta fuga como las diferentes historias personales de todos y cada uno de los pasados ocultos de sus personajes.

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Asimismo, en este quién es quién de fugitivos no cabe olvidar hacer mención a que muchas historias están más que enredadas por los sentimientos. Coral (Verónica Sánchez) al entrar voluntariamente al Club Las Novias sabiendo que allí no la encontrarán, denota una personalidad muy autodestructiva ¿Por qué? Dice que está curada de espanto, pero todo ello le mueve a consumir estupefacientes de todo tipo con tal de huir de la realidad que la rodea. «La placidez del hundimiento», describe sobre su problema con las drogas.

Un repertorio de historias

Romeo (Asier Etxeandia) es a su vez el máximo responsable de una red de trata y explotación sexual de mujeres. Justifica su negocio y se considera a sí mismo todo un artista. Cuenta con el apoyo incondicional de sus secuaces. Moisés (Miguel Ángel Silvestre, además de un delincuente, hace de intermediario en la captación de chicas en el extranjero. Vive con dudas sobre la vida que lleva, pero evita pensar en ello y se limita a cumplir órdenes. Por su parte Christian (Enric Auquer), el hermano pequeño de Moisés, tiene el temperamento de una bomba de relojería. Ha sido adicto a todo y lo único que parece importarle en la vida es su madre.

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Wendy (Lali Expósito) llega al Club sabiendo que estará explotada sexualmente ya que necesita salir de su situación de pobreza. A esto se le une que debido a su profesión, tiene que permanecer en el armario sin poder mostrarse lesbiana a de forma libre. En último lugar Gina (Yany Prado) tiene una personalidad muy risueña, pero nada inocente. Es captada por Moisés en Cuba y viene engañada pensando que va a trabajar de camarera. Busca desesperadamente huir y tiene la esperanza de que todo puede ir a mejor. Es el pilar que mantiene unidas a las chicas.

Adrenalina hasta el último minuto

Por otra parte, la ficción es una completa carga de adrenalina de la Álex Pina y Esther Martínez Lobat, sus dos creadores, dan fe. En declaraciones a Netflix Pina detalla que Sky Rojo es fruto de la conjugación de dos ideas diferentes para hacer una serie «frenética» y «llena de energía». «Partimos de ese concepto de carretera, ya que el Club y la huida se ubican ahí con esa sensación de viaje constante», detalla Alex Pina.

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Con flashbacks o los momentos de persecución, y otros ingredientes narrativos, Esther Martínez subraya que ha sido «muy complejo de amalgamar» estos ingredientes en 23 minutos, la duración de cada capítulo. A esto se le une el «tratamiento sensible» del secuestro y trata de personas, esto se consigue gracias a las historias de las tres protagonistas mencionadas anteriormente. «Si el contenido puede mover alguna conciencia, pensar cuál es la lectura más allá de ese envoltorio maravilloso», incide Martínez.