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Netflix: de enviar DVDs por correo a convertirse en el gran triunfador de los Emmys

'The Crown', serie de Netflix que se ha arrasado en los premios Emmy

'The Crown', serie de Netflix que se ha arrasado en los premios Emmy Twitter / @TheCrownNetflix

Un año más, lo ha vuelto a hacer. La plataforma de series y películas Netflix ha conseguido superarse y, por fin, hacerse con el galardón más importante de los premios de la Academia de la Televisión estadounidense: el premio a la mejor serie de drama con The Crown. A este gran éxito, además, también se ha sumado la victoria de Gambito de dama como mejor miniserie; una de las mayores sorpresas para la plataforma en la 73º edición de la celebración.

En total, este año Netflix ha logrado 10 estatuillas, muy por delante del resto de plataformas digitales que ofrecen contenidos de entretenimiento como Apple TV+ o HBO, que han conseguido 4 premios cada uno. Desde su creación hace ya casi 25 años, Netflix se ha convertido en el verdadero rey de las historias audiovisuales, incluso en unos premios concebidos para celebrar los contenidos televisivos, que cada vez quedan más relegados con respecto a sus jóvenes rivales.

Un antiguo militar en el Cuerpo de Paz, el cerebro detrás de Netflix

La historia de la hoy plataforma digital con más suscriptores a nivel mundial (208 millones de personas disfrutan de sus servicios de entretenimiento) no hubiese sido posible sin Reed Hastings, la mente pensante y CEO de Netflix.

El empresario de 61 años, antes de iniciar la exitosa idea que actualmente le ha llevado a posicionarse entre los primeros multimillonarios del planeta, se licenció en Matemáticas y prestó su servicio militar – que entonces era obligatorio en el país americano – en el Cuerpo de Paz. Su carácter altruista le empujó a convertirse por un tiempo en voluntario en África, más concretamente en Suazilandia, donde se dedicó a impartir clases de la materia había estudiado durante su paso por la universidad.

En su regreso a EE.UU. decidió que era una buena idea completar sus estudios con conocimientos en computación, de los que se graduó por la universidad de Stanford. A pesar de la enorme reputación de la institución, tuvo bastante difícil hacerse un hueco en el mundillo por su falta de experiencia. Y, aunque consiguió algún que otro trabajo como programador, unos años después decidió lanzarse a crear su propia empresa: Pure Software.

Sin embargo, el momento clave para que Netflix comenzase a vislumbrarse fue cuando Hastings conoció al que se sería en su compañero y socio en la plataforma: Marc Randolph, trabajador de la startup Atria que ese mismo año pasó a formar parte de Pure Software. El posteriormente triunfal tándem – que se rompió con la renuncia en 1999 de Randolph al no sentirse cómodo en la toma de decisiones relevantes como las que requería la empresa – vendió la empresa por 750 millones de dólares, dinero suficiente con el que emprender en la tan ilusionante y vertiginosa aventura que comenzaba a tener forma en la cabeza de Hastings.

Su creación, detrás de una multa de 40$

El propio Reed Hasting explicó en una entrevista que, detrás del concepto a partir del que más tarde apareció Netflix, se encuentra una anecdótica situación de la que el CEO fue el protagonista. Hasting había alquilado el filme Apolo 13 en Blockbuster, la mayor cadena de videoclubs en EE.UU. durante los años 90, pero un despiste (o vaguería, quién sabe) hizo que devolviera la película más tarde de lo debido. Como forma de penalización, el matemático tuvo que pagar 40$ a la compañía; una multa a la que puede agradecer haberle inspirado el gran imperio del entretenimiento que regenta hoy.

En agosto de 1997 Netflix – nombre que surge de la combinación entre las palabras ‘Net’ (‘Red’ en inglés) y ‘Flicks’ (forma coloquial de referirse a las películas en lengua anglosajona) – comenzó a ser una realidad. Tras empezar a pensar que un negocio de alquiler de películas podría ser una buena idea, en este mismo año los socios decidieron iniciar sus servicios de envío de DVDs por correo a los clientes suscritos a su empresa, quienes recibirían la siguiente película encargada cada vez que devolviesen el DVD arrendado.

Entre 1998 y 1999 importantes cambios tuvieron lugar para el futuro de la empresa. Mientras que en el 98 se lanzó el primer sitio web de alquiler y venta de DVDs: netflix.com; en 1999 se incorporó a la compañía el elemento diferenciador que les hizo sobresalir sobre el resto: además de hacer llegar a los clientes de la forma más cómoda los contenidos audiovisuales a sus casas, los costes no dependerían del número de películas vistas. En cambio, el pago de la suscripción sería a partir de entonces el único requisito para tener acceso a tantos contenidos mensuales como el cliente quisiese consumir.

La escalada de Netflix en los años siguientes fue más que notoria: el número de suscriptores no paraba de crecer, al igual que el número de películas ofertadas. En nueve años, el número de suscriptores llegó a los cinco millones y los servicios ofrecidos, aunque continuaron centrándose en el alquiler de películas, buscaron crear una atención más personalizada. Para ello, crearon un algoritmo mediante el que recomendar nuevos contenidos de acuerdo a las películas más consumidas por el espectador.

En 2007, sin embargo, tomaron la decisión más importante para la empresa: Netflix, aunque mantendría sus servicios por correo postal (los cuáles continúan estando al alcance del público estadounidense), se convertiría en una plataforma en streaming, mediante la que cualquiera podría acceder de forma inmediata al catálogo de películas y series ofertadas a través de una conexión a internet.

La carrera hacia el estrellato gracias a sus producciones propias

Desde 2007 Netflix no ha hecho más que crecer. Si hoy se habla de ella como la reina de los premios de la Academia de Televisión estadounidense es gracias a su transformación en 2013, cuando pasó de ser «una megadistribuidora de producción ajena» a convertirse en «uno de los agentes audiovisuales más potentes» mediante su nuevo rol como productora, explica el director de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya, Jordi Sánchez Navarro; un gran paso, comenta, «asociado a los cambios de la cultura digital».

Con la apuesta por la creación de sus primeras series originales – House of Cards, Hemlock Grove, Arrested Development y Orange Is the New Black – Netflix consiguió crear un nuevo valor añadido a su empresa, al ofrecer a su público internacional (la empresa ya se había expandido por el continente americano) un contenido único y exclusivamente consumible mediante la suscripción a Netflix.

Unas series, además, de excepcional calidad, tal y como ya se demostró en sus inicios con su nominación y posterior victoria en los premios Emmy de 2013 de Houses of Cards, que obtuvo tres trofeos. La 65º edición de estos galardones de la televisión se convirtió en la primera en la que una plataforma digital se alzaba con alguna de las estatuillas.

Desde entonces, el número de series nominadas tanto de esta como de otras plataformas de streaming, que c0n los años se han sumado a la tendencia creada por Netflix, no ha parado de crecer. No obstante, Sánchez Navarro explica que lo que diferencia a los contenidos de esta empresa respecto de los de sus competidores es el estudio intensivo que hacen de los gustos de sus clientes, creando así series y películas a medida: «Netflix casi organiza todo a partir de su conocimiento del consumo de sus usuarios. Eso le ha dado una ventaja competitiva que le ha permitido crecer muy rápido».

Un éxito que, con el paso del tiempo, la empresa ha logrado mantener en los ocho años en los que ha continuado siendo premiada por sus trabajos audiovisuales. «Netflix ha conseguido ganar la batalla de calidad» apunta el director de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, al haber logrado dejar atrás la imagen que se tenía de la compañía «como el gran videoclub donde se puede encontrar de todo».

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