Son muchísimas las razones por las que el festival de Eurovisión 2022 quedará en nuestro recuerdo y en nuestras retinas, de manera indeleble, para siempre. España, por fin, ha vuelto a estar en Eurovisión de verdad. Un producto musical, una canción espectacular, y una artista de un nivel fuera de lo común, Chanel, lo han hecho posible. No penséis que me dejo llevar por un arranque de pasión patriótica o musical si os digo que nuestra representante ha sido en realidad la gran triunfadora de la noche en Turín. ¿Quién dudaba que las terribles circunstancias que está viviendo aquel país, las emociones colectivas ligadas a la guerra, iban a llevar a Ucrania a la victoria? Nadie. Estaba en el aire que, con el voto popular, este gran y castigado país podía alzarse con la victoria y así ha sido.

España ha sido, sin embargo, el segundo país en el recuento de ese voto, por delante incluso del Reino Unido, aunque los británicos nos adelantaran y se quedaran con la segunda posición final, lo que nos coloca como los auténticos vencedores ‘reales’ de esta edición. Os puedo asegurar que el Palasport Olímpico de Turín fue quizás aún más encendido y fervoroso a la hora de aplaudir a Chanel que a ningún otro artista. La puesta en escena de España, la coreografía y los bailarines fueron, de forma muy evidente, lo más celebrado de la noche.

Impresionantes los datos de audiencia de Chanel, que ha arrasado en la 1 anotando un 50.8% de cuota de pantalla, con más de 6.835.000 espectadores. El minuto de oro fue a las 00:57 Horas en el momento de las votaciones (71,6% de share y 8.853.000 espectadores). Flipante.

No solo es la mejor posición para nuestro país en 27 años, sino un punto de inflexión que vuelve a colocar a nuestros artistas en el lugar que nunca debieron perder

En una gala inolvidable, que tuvo como escenario al ya citado Palasport Olímpico de Turín, los ucranianos se impusieron al Reino Unido y a España, que por fin comienza a estar donde se merece, en un brillantísimo tercer puesto gracias a la histórica actuación de Chanel con su tema, ‘SloMo’. No solo es la mejor posición para nuestro país desde hace 27 años, sino que es un punto de inflexión que vuelve a colocar a la industria musical española y a nuestros artistas en el lugar que nunca debieron perder, por derecho propio. Desde que en 1995 Anabel Conde obtuviera una, también inolvidable, segunda posición con ‘Vuelve conmigo’, España y Eurovisión vivían, inexplicablemente, ‘divorciados’. Ya resultaba cansina e injusta esa maldición que nos había abonado a los últimos puestos en un montón de ediciones recientes.

La noche transcurrió, de manera casi frenética y al borde del infarto, con una sensación de lucha constante entre Suecia, Reino Unido y España… ¡un privilegio poder vivirlo! Al final, el micrófono de cristal fue para Ucrania y no queda más que felicitarles. En mitad de una cruenta guerra que ha masacrado a miles de inocentes en Ucrania pero que no ha conseguido doblegar la resistencia de ese admirable pueblo, la banda ucraniana ‘Kalush Orchestra’ y su canción, ‘Stefania’ se han alzado con una gran victoria, tal vez más moral que musical pero no por ello menos destacable, en este certamen de Eurovisión 2022. ¡Bravo por ellos!

‘Siempre encontraré el modo de regresar a casa, aunque todos los caminos estén destruidos’, rapeaba Oleh Psiuk, líder del grupo en una de sus intervenciones sin duda más reconocidas. Al rematar su intervención, el cantante ucraniano lanzó un grito de ayuda que caló en todos los asistentes a la gala y en millones de personas a lo largo y ancho del mundo. «¡Please help Ukraine, please help Mariupol!» Poco más que añadir.

Es deseable que tanto desde RTVE como desde instancias gubernamentales se activen los mecanismos que sean necesarios para que sea España, con el acuerdo por supuesto de Ucrania y su presidente, Volodimir Zelenski, quien organice el certamen el año que viene. Es el país ideal. El Reino Unido, tras el Brexit, a pesar de su segunda posición, no parece la mejor opción.

Este regreso de nuestro país a la cima del certamen marca un hito en la historia de nuestra participación

No sólo fueron los 459 puntos que obtuvo Chanel, 228 de ellos provenientes del ‘televoto’; en votación directa del resto de países obtuvimos, nada menos que… ¡ocho doces!, es decir, que otros nos otorgaron en su turno de votaciones, en ocho ocasiones, la máxima puntuación: doce puntos. No me parece ni merecedor de mención el movimiento de indignación en redes tras el resultado final en el que, con un ‘hastag’ con el desagradable calificativo de ‘Tongo’, se trataba de ensalzar nuestra actuación y a Chanel, pero denigrando el triunfo de Ucrania, que recibió 439 votos finales por esa participación popular. Las redes a veces son así, ya lo sabemos. Lo más importante es que este regreso de nuestro país a la cima del certamen más prestigioso del mundo marca un hito en la historia de nuestra participación, sin exageración alguna, desde su creación en 1956.

La edición de Eurovisión 2022 nos ha dejado muchas lecciones, siendo la principal la de que cuando un país, como un gran equipo en una compleja organización, prepara bien las cosas, las trabaja hasta el más mínimo detalle para conseguir la perfección absoluta, se consiguen los resultados apetecidos. Ya desde el ‘Benidorm Fest’, el certamen ‘de salida’ en el cual se eligió al artista que debía representarnos, todo el proceso estaba perfectamente estructurado. ¿Se pueden hacer mejoras? Sin duda. Tal vez en lo que tiene que ver con el jurado y en algunas otras cuestiones, pero sin duda alguna todas las canciones que llegaron al ‘Benidorm Fest’ era excelentes. Durante los meses siguientes a la victoria de ‘Chanel’ en aquel festival, la presentación del tema de Chanel, el seguimiento y el trabajo en redes y en los diferentes eventos en los que ha ido siendo presentada, han sido también dignos de recibir la máxima calificación.

Los aplausos deben ir repartidos a partes iguales a nuestra gran artista, a su equipo de baile, y a RTVE, gran ‘factotum’ de este milagro. El momento más emocionante de la noche, para mí, fue la interpretación de ‘No tengo edad’, de Gigliola Cinquetti, primera ganadora de Italia en este certamen en 1964, el año en el que nací. Diez años después, en 1974, obtuvo también un inolvidable segundo puesto y en 1991 presentó el festival. La recuerdo con especial emoción porque fue la cantante favorita de mi madre. Con una voz maravillosa, que sigue conservando más allá de sus espléndidas siete décadas, 74 años la contemplan, casi se me saltan las lágrimas.

¡Qué decir del maravilloso escaparate de Turín! Maravillosa ciudad, burguesa, clasista… pero disfrazada durante una semana de juventud y de música, fuera de ese casi eterno ‘letargo aristocrático’ para convertirse en un privilegiado escaparate, inmejorable marco, para mostrar al mundo este Eurovisión 2022. ¡Larga vida a Eurovisión! ¡Larga vida a Chanel!