Tendencias

La reaparición de Isabel II...¡con Tom Cruise!

Reina Isabel II de Inglaterra

El palacio de Buckingham ya no avisa de antemano sobre las posibles apariciones de la reina Isabel II de Inglaterra. La soberana «tiene días buenos y días no tan buenos», según ha hecho público la Casa Real británica, lo que significa que es imposible que se pueda comprometer a asistir a actos. La norma ahora es que se hace pública la presencia tan sólo una hora, como mucho dos, antes de empezar un evento en cuestión.

En los últimos días, precisamente, Casa Real ha llamado a toda prisa a los reporteros y fotógrafos. Si la semana pasada la ausencia de Isabel II en la Apertura del Parlamento acaparó portadas de medio mundo y provocó una riada de comentarios sobre el estado real de su salud, estos días hemos podido volver a disfrutar de la soberana en dos ocasiones. Claro que ambas tenían que ver con caballos, la afición favorita de la reina.

Isabel II no aparecía en público desde el 29 de marzo, día en que se celebró el servicio religioso por su marido, el duque de Edimburgo. Pero muchos que la conocen bien sabían que no pensaba faltar al Royal Windsor Horse Show, un evento ecuestre de varios días que está considero el favorito de la soberana. De hecho, no ha faltado a ninguna edición desde la cita ecuestre fue inaugurada, allá por 1943, y en muchas ocasiones sus propios caballos y ponies han participado. Este año no ha sido una excepción.

A media mañana del viernes 13 de mayo, Isabel II apareció en el recinto donde se celebraba el evento en un Range Rover. Sin bajarse del automóvil aprovechó para echar una mirada a los ponis de sus establos que aquel día iban a correr y charló animadamente con una antigua criadora de caballos de las caballerizas reales, Henrietta Knight.

Luego avanzó unos metros, se bajó justo al lado de la carpa de autoridades y anduvo unos pocos pasos hasta su asiento. Iba con un bastón y el típico pañuelo de Hermès en la cabeza que siempre luce en este acto. La reina siguió muy atenta la competición y sonrió complacida cuando una de sus yeguas, Balmoral Leia, se lazó con el máximo galardón de la jornada.

El momento más emotivo de la jornada, sin embargo, fue cuando una de sus nietas, Lady Louise Windsor, hija del príncipe Eduardo y de Sophie Rhys-Jones, condes de Wessex, apareció montada en un carruaje que había pertenecido a su abuelo, el duque de Edimburgo. Justo cuando la carroza pasó por su lado, la soberana se quedó un momento pensativa, sin duda recordando los grandes momentos que su difunto esposo había pasado conduciendo carrozas (su afición favorita después de que, por edad y problemas de espalda, tuviera que dejar el polo).

Bromas en el segundo acto

No es la única vez esta semana que hemos visto a Isabel II. Ayer mismo por la noche acudió a otro evento, también celebrado dentro de los actos del Royal Windsor Horse Show, y que la prensa bautizó como el pistoletazo de salida de los eventos del Jubileo de Platino que la monarca celebra este año para conmemorar sus 70 años en el trono. Esta vez se trataba de un espectáculo llamado «A Gallop Through History«, algo así como «un galope a través de la historia», y estaba protagonizado por actores y actrices famosos, 1.300 figurantes, 600 caballos, coros de niños y una orquesta de 75 músicos.

Isabel II llegó al recinto en coche y escoltada por un regimiento de caballería que -y esto fue la anécdota de la jornada- rompió la formación cuando uno de los caballos se asustó e hizo que todos los demás se asustaran en cadena y perdieran su sitio. Mientras el público miraba atónito cómo los caballos campaban a sus anchas, sonaba muy solemnemente el himno nacional. La reina, acompañada de su hijo pequeño, el príncipe Eduardo, descendió con dificultad del coche apoyada en un bastón. Iba ataviada con un traje azul con pedrería y lentejuelas y cubierta por una capa gris también con adornos brillantes. Después de saludar a los organizadores fue a su asiento en el llamado «Royal Box«, el palco real.

Fiel a la tradición británica de conjugar solemnidad con humor, dos de los presentadores del acto, Alan Titchmarsch y Omid Djalili, hicieron un chiste nada más comenzar: «Esto es horroroso. Pobre reina. ¿En serio ha tenido que ser arrastrada hasta aquí?». Y más tarde dijo: «En nombre de todos los presentes, le agradecemos que nos haya escogido a la Apertura del Parlamento». La reina movió el brazo hacia arriba como dando su aprobación. Enseguida, muchas personas en las redes sociales comentaron que el gesto había sido de muy mal gusto. Otros, por el contrario, consideraron que había sido divertido y que la soberana había sabido encajar el chiste con buen humor.

Con Tom Cruise

Aquel chiste, sin embargo, no fue ni de lejos lo más comentado de la jornada. El gran protagonismo de la noche se lo llevó, en realidad, el actor Tom Cruise, quien está en Londres para promocionar su nueva película, «Top Gun: Maverick«, la secuela de la exitosa película que protagonizó en 1986.

Tom Cruise no solo aprovechó el acto -que estaba siendo televisado en directo por la cadena británica ITV– para sentarse y dar una pequeña entrevista con Phillip Schofield y Julie Etchingham, sino que habló claramente del estreno de su film (previsto para finales de este mes) y también, minutos después, se dirigió desde un atril a todos los presentes.

La audiencia, claramente cabreada, expresó su indignación en las redes sociales. «Pensaba que era el Jubileo de la Reina, no una oportunidad para que Tom Cruise se promocione a sí mismo», dijo uno. «¿Creéis que si Tom Cruise no hubiese tenido que promocionar su nueva película se hubiese dignado a aparecer en el Jubileo de Platino?», comentaba otro. Seguramente no, sería la respuesta más correcta. Pero el cine es así.

Te puede interesar

Comentar ()