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Las consecuencias de querer ser Elvis Presley: cinco años de cárcel y multas de hasta 200.000 euros

La empresa que posee los derechos de imagen del 'Rey del rock' prohíbe que sus imitadores oficien las bodas más excéntricas de Las Vegas

Civitatis

Bodas que van de los 260 hasta los 800 mil dólares con la reencarnación de Elvis Presley (Misisipi, 1935 – Memphis, 1977) de cuerpo presente, aunque sin tanto tupé y un golpe de caderas que poco o nada se parece a las danzas de apareamiento de los aborígenes que inspiraron al rey del Rock. Porque cada año, miles de visitantes de Las Vegas no pueden evitar enamorarse, al menos el tiempo suficiente para casarse con un imitador del cantante de Can’t Help Falling in Love, con el sonido de ruletas y tragaperras de fondo, o de espectáculos luminosos y un poco de la ciudad del amor con la recreación de la Torre Eiffel en The Strip.

Pero todo podría tener los días contados después de que la compañía que posee los derechos de propiedad intelectual de Elvis Presley, Authentic Brands Group, haya remitido un comunicado a la industria de bodas de la ciudad para que dejen de celebrar ceremonias utilizando dobles del cantante. La compañía ha asegurado que su intención no es prohibir a los imitadores, sino regular su actividad a través de un sistema de licencias. «El uso no autorizado del nombre de Presley, su imagen, su voz y otros elementos constituyen una infracción de marca registrada. La empresa que gestiona los derechos de Presley tiene sólidas relaciones con artistas que realizan tributos oficiales a Elvis, así como con clubes de fans y festivales, y una sólida red global de socios de merchandising con licencia. No hay intención de cerrar capillas que ofrecen paquetes de Elvis en Las Vegas, estamos buscando garantizar que el uso del nombre, la imagen y la semejanza de Elvis tengan licencia oficial y autorización del patrimonio».

Y es que según reza el documento, estas capillas crean «la falsa impresión de que Elvis Presley Enterprises ha aprobado, respaldado o patrocinado la capilla infractora. Esta claramente está comerciando con los derechos de propiedad intelectual, la imagen, el nombre y la semejanza de Elvis Presley sin el consentimiento de Elvis Presley Enterprises».

«La legislación sobre Propiedad Intelectual protege los derechos de autor, los derechos conexos y la propiedad industrial. Podríamos decir que los derechos de autor se reconocen dentro de la propiedad intelectual igual que las patentes o diseños industriales y pueden pertenecer a una empresa en cuestión o compañía, como sería el caso de ABG. Por su parte, los derechos de autor en foto y vídeo pertenecen a quien crea las imágenes. El derecho de autor es siempre del fotógrafo, una vez que la imagen está hecha su autoría nos pertenece y tendremos derecho a exigir una compensación por el uso de esa imagen«, señala, J. Luis Casajuana Espinosa, Fundador y socio director de JL Casajuana. De este modo, Authentic Brands Group no puede sancionar a quien se disfrace de Elvis por disfrute, pero sí a quien se lucre con ello, con su imagen o voz.

Para estos casos, la Ley de Derechos de Autor (Título 17 del Código Federal de Leyes de los Estados Unidos), comprende que el acto de «ejercer sin permiso o autorización legal», uno o más de los derechos exclusivos otorgados al titular del derecho que en este caso seria la propia compañía, puede conllevar medidas de acción que van desde la suspensión o separación de empleo, sanciones penales, que incluyen prisión de hasta cinco años, o multas de hasta 250.000 dólares (232.660 euros) por cada falta.

«Devastador para la industria»

La Ciudad del Pecado acoge anualmente más de 120.000 bodas que generan alrededor de dos millones de euros de ingresos para la industria nupcial, y ahora, muchos de los dueños de los negocios, temen que la situación pueda amenazar el negocio local. «Puede destruir una porción de la industria nupcial», aseguran algunos empresarios a Las Vegas Review Journal.

Por su parte, la alcaldesa de Las Vegas, Carolyn Goodman, también se ha pronunciado al respecto: «Nuestra industria de las bodas ha estado pasándolo mal por la pandemia y la devastación económica que ha causado», expone. Además, ha calificado la medida de «acto devastador para la industria». «Evidentemente, no se trata de personas ni de una empresa a las que le importen esta comunidad o su gente», sugiere.

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