Su recorrido periodístico quita el hipo. Ángel Expósito (Madrid, 1964) empezó, como la mayoría, de becario en Europa Press, dando un salto de pértiga que le llevaría después a alcanzar el puesto de director. Tras dar su visión analítica en varios medios a través del reportaje radiofónico, llega a la Cadena COPE, un 18 de marzo de 2013. En dicha radio, se mantuvo como tertuliano y presentador, hasta que en 2018 pasa a «otra división» y toma el papel directivo de La Linterna, un programa informativo, político, económico, cultural y de debate nocturno que le daría uno de los mayores éxitos de su carrera: más de un millón de oyentes.

Este programa que él denomina como «buque de insignia» en palabras para El Independiente le ha trasladado a multitud de países en condiciones deplorables, que le han permitido saltarse la barrera del micro de radio para contar a través de redes sociales lo mismo que hace en su programa pero con imágenes. Él lo llama «adaptarse a los tiempos» y cree que «la opinión a diario la puedo expresar en mis editoriales o en el programa, pero pensamos que sería interesante tener un videoblog diario». Su juicio no entiende de competencia en cuanto a las redes sociales, «son complemento», sentencia. Y añade, que por lo menos en la radio es así, él intenta llevar el programa a las redes «todas la veces» que puede. Y así lo hizo con las elecciones de Castilla y León, con Turín en Eurovisión y también con Ucrania, aunque en esta última ocasión jamás esperaría lo que ocurriría después.

«Me equivoqué», reconoce, al pensar que un país como Rusia no llegaría a esos términos destructivos. «Quien acertó fue la OTAN y Estados Unidos», añade. Ángel se encontraba en Kiev la semana anterior al estallido del conflicto. En sus programas, contaba interesantes historias sobre lo que se cocía en la ciudad. Una de ellas, fue una historia sobre un teatro en la capital, donde cuenta cómo «tres monjas hacían milagros con niños de Ucrania». El periodista cuenta para este medio, cómo mientras los países mencionados avisaban de la posible guerra al mismo tiempo que Rusia lo negaba, en las calles de Kiev «tampoco estaban convencidos de que fuera a estallar». «Había mucha gente que pensaba que Putin no se iba a atrever. Por desgracia se atrevió. Yo estando allí, y lo ratifico, pensé que nunca iba a haber guerra».

Pero no es la primera vez que Ángel se sumerge en el lugar del acontecimiento. Él cree que lo importante es mantener los principios del periodismo, el lado humano de la noticia y estar en los sitios. «No me vale la Wikipedia tampoco Google, ni una llamada de teléfono. Yo tengo que estar allí». Y así es como ha analizado países como Siria, Egipto, Senegal, El Chad, frontera de Colombia con Venezuela, y precisamente la última semana estuvo en El Congo. «El caos más absoluto imaginable», define el país cuando le pregunto por su análisis, y recalca, «con diferencia, el país más caótico del mundo, el más peligroso y con más miseria. Es una bomba a punto de estallar, a nivel demográfico, a nivel de seguridad, y a nivel de hambre. Nunca pensé que me iba a encontrar una ciudad de 20 millones de habitantes, con la inmensa mayoría pobre y la mitad de la población niños». Después de ver eso el director de La Linterna cuenta que «te cambia la escala de valores», el paradigma, «llegas aquí y de das cuenta que nos quejamos de muchas cosas que no tienen sentido. Te das cuenta que la actualidad es tremendamente cutre, comparado con esas cosas».

Pero el viaje que más le impresionó en lo personal fue «el Puente Simón Bolívar», el éxodo de los venezolanos hacia Colombia. «Fue terrible», recalca. La razón a su sentimiento, cuenta, es porque «son como nosotros», «porque en Oriente Medio estarán a bombazos toda la vida y en África ha habido hambre toda la vida, pero Venezuela era Suiza, y hablan español. Son exactamente igual que nosotros, y había millones de descendientes de canarios, vascos, gallegos… Entonces te da la sensación de que en cualquier momento te puede pasar a ti, y el éxodo en aquel puente, esa masa de miles y miles de personas huyendo no lo olvidaré en mi vida».

Hay que mantener los principios del periodismo y estar en los sitios. No me vale la Wikipedia, tampoco Google

Su cercanía, el contar los hechos con absoluta normalidad, sin amarillismo, con sinceridad, una ingente cantidad de temas diferentes y originales y ese «toque social», le ha consagrado a batir el récord histórico de audiencia, alcanzando, como contábamos al principio, más de un millón de seguidores del programa, igualando a La Cadena SER. ¿Se escucha tanto la radio como antes? Su afirmación es rotunda. «La radio de las grandes marcas se sigue oyendo mucho y se va a seguir oyendo. En la revolución de los medios, la radio va a seguir muy fuerte durante mucho tiempo».

¿Su próximo proyecto? El siguiente programa: «La radio es un ente vivo completamente, tan vivo, que mi próximo proyecto es mi próximo programa y después vendrá el siguiente, el siguiente y el siguiente, ¿a partir de ahí? La actualidad nos marcará, tendremos que seguir buscando nuevas aventuras».

Aunque no considera fácil compaginar su vida personal con el trabajo, no cree que sea algo de lo que deba quejarse. «También trabajan mucho los médicos, los militares, los policías y cobran mucho menos».