La gala de los Premios del Cine Europeo dejó anoche una fotografía nítida del momento que atraviesa Sirat, la aclamada película de Oliver Laxe. Reconocida por su excelencia técnica, la cinta española salió reforzada en lo formal, pero quedó fuera de las categorías reina del palmarés: cinco galardones técnicos frente al dominio absoluto de Valor sentimental, que se impuso en todos los premios principales.

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La película del noruego Joachim Trier se llevó los seis grandes galardones –mejor película, dirección, guion, actor, actriz y banda sonora– y consolidó su posición como el título europeo de referencia del año. Stellan Skarsgård y Renate Reinsve encabezaron un palmarés que convirtió la gala en una afirmación de consenso artístico más que en una sorpresa. Al recoger el premio a la dirección, Trier defendió el cine como espacio de empatía en un contexto de polarización, un discurso alineado con la lectura cultural que ha acompañado al filme desde su presentación en Cannes.

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Sirat llegaba como la película más nominada, con nueve candidaturas, pero no logró ninguno de los premios mayores: ni película, ni dirección, ni guion, ni actor para Sergi López. Sí confirmó, en cambio, su fortaleza técnica al ganar cinco de los ocho premios de ese apartado –casting, fotografía, montaje, diseño de producción y sonido–, un reconocimiento rotundo que subraya su precisión formal y, al mismo tiempo, delimita su posición en la carrera internacional.

'Sirat', tercera en discordia

Los Globos de Oro ya habían marcado una línea similar: Valor sentimental se coló allí en las categoríás principales con el premio al mejor actor secundario para Skarsgård, aunque el premio a la mejor película de habla inglesa fue para El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, que además aupó a Wagner Moura al Globo de Oro al mejor actor de drama. Una y otra película prometen estrangular las posibilidades de Sirat de cara a los Oscar.

Las nominaciones a los Oscar todavía no se han anunciado, pero todo apunta a que las tres competirán en la categoría de película internacional. Sirat seguramente estará, pero a la vista de los acontecimientos su visibilidad quedará atrapada entre la unanimidad europea que rodea la película de Trier y la potencia política y simbólica que ha adquirido el filme de Mendonça Filho. Al menos es, con Los domingos, la favorita para los Goya –y atendiendo a ediciones anteriores, seguramente ambas se repartirán educadamente los galardones–.

El resto de presencia española en los Premios del Cine Europeo se fue de vacío. Tardes de soledad no logró el premio al mejor documental, y Olivia y el terremoto invisible tampoco se impuso en animación.

La gala tuvo además un marcado tono político. El cineasta iraní Jafar Panahi denunció desde el escenario el silencio internacional ante la violencia en su país, mientras Liv Ullmann, al recibir el premio honorífico, recordó que “no existen ‘los otros’”, una idea que sobrevoló toda la noche.