Terminator: Destino oscuro continúa la saga allí donde la dejó Terminator 2, obviando Terminator 3 y siguientes, para hacer un reboot que recupera de nuevo un Terminator T-800 (Arnold Schwarzenegger) y a la heroína Sarah Connor (Linda Hamilton).

En Terminator: Destino oscuro, desde el 31 de octubre en cines, la supervivencia de humanidad depende de Dani Ramos para quien desde el futuro han enviado a una guerrera para su protección (Mackenzie Davis), una humana-ciborg con aptitudes físicas mejoradas que tiene que evitar que Ramos sea asesinada por un robot enviado, también, desde el futuro.

En Destino Oscuro la humanidad depende de una mujer joven de origen hispano. No es un guiño a Alexandria Ocasio-Cortez, pero el papel de Dani Ramos, interpretado por Natalia Reyes, es al cine lo que la congresista a la política: un síntoma de la realidad sociodemográfica del país. 

Legión es el nombre de la inteligencia artificial que ha llegado a la conclusión de que hay que exterminar a la humanidad. La primera vez fue Skynet quien fue vencida por Sarah Connor pero los robots, que empiezan quitando el trabajo en las fábricas, como muestran en Destino oscuro, son tozudos en pensar que lo mejor es acabar con nosotros. Como los humanos se resisten a desaparecer los robots mandan al pasado a un robot, en este caso un Rev-9, interpretado por Gabriel Luna para eliminar la resistencia del futuro antes de que nazca. 

El regreso a la historia donde la dejó Terminator 2 dota a esta nueva entrega de interés ya que lo aleja de los desvaríos argumentales de Terminator 3 y sucesivas, pero lo que hace que recupere la esencia de Terminator es el trío formado por James Cameron como productor, y Arnold Schwarzenegger y  Linda Hamilton en el reparto. Terminator proyectó a sus protagonistas, Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton al estrellato hollywoodiense y consagró a Cameron como un gran director de blockbusters

Arnold Schwarzenegger regresa como un T-800.

Miedo a la inteligencia artificial

“La intención de la primera película era infundir miedo en el público en torno a un potencial futuro oscuro y presentar la supervivencia de una chica con la que al final te encariñas. Esta película, como las demás, habla de la amenaza de la colisión humana con una súper inteligencia artificial, lo cual es menos ciencia ficción ahora que en 1984 o 1991”, asegura Cameron quien para este regreso eligió a Tim Miller (Deadpool) como director.

El tándem Miller y Cameron es la base del viaje a las esencias de este clásico de la ciencia ficción. La implicación de Cameron en el proceso creativo, según Miller, ha sido fundamental. “Él es el que más conoce el material y lleva años dándole vueltas. Aunque nunca entró en sus planes hacer esta película, su pensamiento sobre la inteligencia artificial ha evolucionado, y siempre ha mantenido su conexión a la historia”, asegura Miller. 

El interés de James Cameron por la inteligencia artificial es equivalente a sus sus sospechas sobre la tecnología “he seguido consultando a las personas que trabajan en la vanguardia de la inteligencia artificial. Todos creen que habrá una inteligencia artificial igual o superior a la mente humana. También dicen que no se convertirá en Skynet, pero ¿cómo lo sabemos?”, se pregunta el realizador.

El pasado es la fuente de sus temores, cuando en los comienzos de la energía atómica se veía una gran fuente de electricidad para nuestras ciudades: “A nadie le preocupó, nadie pensó que podría convertirse en un arma. Pero la primera manifestación del poder nuclear en nuestro planeta fue la destrucción de dos ciudades y la consiguiente pérdida de miles de vidas. Por lo que esta idea de que no pueda volver a ocurrir con la inteligencia artificial no es cierta”, concluye. ¿Quien necesita a Unabomber teniendo a James Cameron como neoludita de cabecera?