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15 años del atropello de Richard Bright, el asesino más honesto de 'El Padrino'

Perdió la vida a los 68 años de edad al ser arrollado por un autobús en Manhattan

El actor Richard Bright en uno de los fotogramas de Marathon Man

Richard Bright IMDb

Corría el año 2006 cuando el destino se cruzó en la vida de uno de los actores más aclamados de la historia de Hollywood. Richard Bright, el intérprete de Al Neri en la saga de El Padrino, perdió la vida a los 68 años de edad. Fue atropellado por un autobús de línea en los alrededores de su casa de Manhattan aproximadamente sobre las 6:30 horas. El chofer del autobús alegó en el momento de su detención que «no se había dado cuenta» de aquel transeúnte.

Los títulos en los que figuró son el legado de una carrera artística de unos, nada más y nada menos, 50 años de recorrido. Sus películas saltaron a la gran pantalla de numerosos países y son consideradas como iconos del cine. Su actuación en El Padrino, Los Soprano, Un mañana arriesgado, Pánico en Needle Park y Marathon Man consagran a toda una eminencia del séptimo arte. Unos instantes después de su muerte un amigo suyo llegó a afirmar en declaraciones a los medios que «siempre decía que el trabajo era su premio».

Su tez clara y ojos fríos perdurarán por siempre en nuestra memoria. Logró cautivarnos en numerosas interpretaciones de historias furtivas, con personajes con una faceta muy mortífera o en el lado equivocado de la ley —según se mire—. El ladrón Pánico que interpretó en Needle Park en 1971 fue el largometraje con el que se catapultó a la escena internacional. Al año siguiente se le unión el ingenuo Ali MacGraw, que robó el botín de un banco en La Huida.

Al Neri, el guardaespaldas

Ese mismo año nace el personaje de Al Neri, apareciendo en escena uno de los guardaespaldas más famosos de la historia del cine. En esta línea, protegería a Al Pacino en las sucesivas El Padrino: Parte II (1974) y El Padrino: Parte III (1990). Cada vez que en un casting se necesitaba de un criminal que pusiese en jaque a la policía en el imaginario de muchos aparecería la figura de Richard Bright. Hecho que queda demostrado en otros títulos como Érase una vez en América (1984), El juego del poder (1992) y Testigo de la mafia (1998).

Es quizá con Albert Neri con quien conquistó a todos los cinéfilos. Este personaje de la novela de Mario Puzo es un antiguo policía, hombre sincero y correcto; pero hecho un carácter impetuoso. Corleone lo recluta, convirtiéndose en su inseparable. Al será quién ejecute a Emilio Barzini, a su guardaespaldas y al conductor de su coche (haciéndose pasar por policía). En el segundo título protegerá «los negocios» de su jefe.

  • Richard Bright en dos de las películas de El Padrino
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Más allá de los cines, Bright puso uno de los broches finales a su carrera con su aparición en Los Soprano (emitida entre 1999 y 2007 y actualmente disponible en HBO), una de las producciones más laureadas de la historia de la televisión. El pasado 2019 el periódico británico The Guardian acuñó una lista con las mejores series del siglo XXI. La primera posición fue para esta ficción que nos sumergía en, sin alejarnos de tiros y asesinatos, un capo de la mafia que no confía en nadie más que en su psiquiatra.

Bright y la libertad de expresión

La actitud que desprendía en sus dramatizaciones hacen reflexionar que la frontera entre sus personajes y su verdadera personalidad. En esta línea, el neoyorquino fue arrestado en el año 1965 por haber empleado lenguaje obsceno y grotesco en una obra de teatro que se representaba en la ciudad de San Francisco (California, Estados Unidos). A pesar de ello, quedó libre de cargos ya que el suceso fue interpretado por la justicia como libertad de expresión artística.

  • Richard Bright en un fotograma de Beautiful Girls
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Junto con Billie Dixon, ambos fueron arrestados entre bastidores una noche después de una actuación ya que la obra fue grabada en secreto por el Departamento de Policía de San Francisco. Los actores fueron acusados ​​de «obscenidad», luego de «conspiración para cometer un delito grave» y, en última instancia, de «conducta lasciva y disoluta en un lugar público». Más allá de lo anecdótico y de la efeméride, todo puede estar sujeto al azar. Hasta para poner fin a la vida de Richard Bright.

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