El rito colectivo de las salas de cine y el último estreno, las colas para comprar la entrada y cómo estas -al contrario que ahora- generaban ganas; las palomitas y su olor, la bebida que casi siempre queda a medias y la linterna que busca la butaca en la mayor de las oscuridades. Todo, parece ahora algo lejano tras más de un año de pandemia.

Con muchas de las salas de todo el mundo aún cerradas desde marzo o ese síndrome de la cabaña que ha dejado como estrago lo que algunos llaman ‘la última peste’, la industria cinematográfica vive sumergida en lo que se considera una puñalada más en «una industria frágil», que decía Isabel Coixet en una rueda de prensa previa a la gala inaugural de la XVIII edición del Festival de Cine de Alicante.

Pero esa fragilidad parece resquebrajarse (o por lo menos lo intenta) en el retorno de lo retro y lo vintage, lo que está de moda y el resucito del concepto de cine sobre ruedas: la única alternativa viable al fin más próximo del séptimo arte.

Tuvieron su auge en la década de los sesenta, protagonizaron escenas de míticas películas como Grease (1978), Esas locas del cine (1976) o Regreso al futuro III (1990) y fueron el lugar perfecto para la convivencia entre familias, amigos o parejas. Fueron o son, porque los autocines están de vuelta y su apogeo se acentúa con la llegada del buen tiempo y las citas estivales.

Fotograma de la película Grease (1978). Imagen de archivo

El cine drive-in fue una novedad que paulatinamente quedó en el olvido y, hasta antes de la pandemia global, solo era el antaño de aquel boleto de unas 12 pesetas que transportaba de forma excepcional a un sentir protagonista de la más tópica de las comedias románticas americanas.

El autocine es una tendencia que ha vuelto para quedarse»

cristina porta

Sin embargo, lejos de ser una americanada e imaginario colectivo asociado únicamente al verano, su vuelta y su quehacer cumple con el protocolo de medidas sanitarias convirtiéndolo así, en la alternativa de ocio por excelencia en tiempos de prevención y precaución.

«Parece que el autocine está hecho para convivir con este tipo de virus ya que cumple de por sí con todas las medidas impuestas», aseguraba Cristina Porta, fundadora de uno de los seis autocines que hay en nuestro país, en declaraciones para la Academia de Cine.

En Alemania y Corea, por ejemplo, los autocines han experimentado un aumento en el negocio durante la crisis sanitaria y dentro de nuestras fronteras son cada vez más las Comunidades Autónomas o municipios que se decantan por promoverlos: «Ha habido cierto auge con este modelo de negocio y creemos que la tendencia viene y «vuelve» para quedarse».

Siete autocines en España

En la actualidad, España cuenta con siete autocines repartidos por Madrid (Autocine Madrid RACE), Gijón (Autocine Gijón) , Valencia (Autocine STAR), Alicante (Cinemacar, Autocine DriveIn y AutoCine El Sur) – en las localidades de Dénia y Muchamiel respectivamente -, y Bizkaia (Autocine Getxo).

©Autocine Madrid Race

En octubre de 2020 cerró el de Torrelavega (Autocine Cantabria) y unas décadas antes lo hizo uno en Barcelona que funcionó entre 1977 y 1983, aunque se prevé una nueva apertura de un autocine en la Ciudad Condal y en agosto, también en Málaga.