Santiago Segura acudió a El hormiguero este lunes 16 de marzo. Lo hacía, a diferencia de otras ocasiones (las cinco entregas de la saga Padre no hay más que uno, por ejemplo), para hablar de una película que ya se había estrenado: Torrente Presidente. No fue un problema de agendas. Segura eligió a su amigo Pablo Motos –uno de los tantos cameos en esta sexta parte– para conceder su primera entrevista formal. Horas antes se había proyectado la película para informadores y críticos de cine, y así conceder entrevistas al día siguiente, este martes 17 de marzo. Santiago Segura aseguró en El hormiguero estar aliviado. Al fin y al cabo, había vendido 900.000 entradas en tres días (superó el millón al cuarto día); una burrada, hablando en planta. Sólo Torrente Presidente recaudó lo que otro fin de semana habría generado toda la cartelera: 7 millones de euros. Cifras de otra época: 2019.

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Santiago Segura, en conversación con Pablo Motos, se vanaglorió de tales números sin apenas promoción; o sea, sin cartel ni tráiler oficial (que destripan la mayoría de los cameos), cuya 'exclusiva' –primicia– se la llevó El hormiguero. Pero lo cierto es que Santiago Segura, la semana anterior, se pasó comprensiblemente por los estudios de Atresmedia, productora de Torrente Presidente (junto a las dos empresas de Segura; Sony y Netflix distribuyen), para promocionar la película en espacios como Espejo público, en directo, y Pasapalabra, que se graba con varias semanas de antelación.

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La filtración, voluntaria o no, de algunas imágenes del rodaje de Torrente Presidente, el pasado mes de agosto, fue una primera toma de contacto con crítica y público. Además, las instantáneas confirmaban por dónde irían los tiros: la sátira y la parodia política. Torrente daba un mitin de NOX. Blanco y en botella.

Torrente, un policía fascista, machista, racista y alcohólico

La sexta parte de la saga sobre este policía "fascista, machista, racista y alcohólico" (palabra de Santiago Segura a Pepe Navarro antes de estrenar en 1998 Torrente, el brazo tonto de la ley) llegó a las salas de cine el viernes 13 de marzo. La posproducción del filme había terminado, según Santiago Segura, dos semanas antes. No son los tiempos que hoy por hoy maneja gran parte del cine español, pues suele transcurrir más de un año entre grabación y emisión. Almodóvar es otro que monta mientras graba para estrenar lo antes posible.

Da la sensación de que Santiago Segura esperó hasta el último momento para meter el mayor número de cameos y referencias a la actualidad posibles. Y he aquí el motivo por el que Segura no quería mostrar Torrente Presidente a informadores y críticos de cine antes de su estreno comercial. No es, ni mucho menos, el primer cineasta en llegar a salas de cine –o plataformas– sin haber enseñado el material o haber concedido entrevistas. Motivos hay muchos.

Puede que se haya complicado la posproducción, aunque el sector esté acostumbrado a ver proyectos inacabados; por ejemplo, sin efectos visuales. Otro motivo, el más repetido, es que la cinta sea mala, así que sus distribuidores optan por que no haya críticas. Y si las hay, el embargo de opiniones, tanto en redes sociales como en medios, se levanta el mismo día del estreno. O simplemente, el director o actor protagonista no quieren hacer promoción, pues la obra habla por sí sola.

El enfado de Santiago Segura

Con Torrente Presidente, según su director y guionista, la motivación era otra y básica: los fans de la saga y del personaje debían ser los primeros en verla. Sin pases de prensa previos, ni embargo de críticas, hubo informadores y críticos de cine que comprensiblemente acudieron al primer pase para todo el público de Torrente Presidente. En Madrid, la primera sesión fue a las 11.30 horas, en los cines Verdi, donde recaló, por ejemplo, el colaborador de Zapeando (laSexta) Quique Peinado.

Si la noticia del día, o del fin de semana, es el estreno de la última entrega de una saga cinematográfica, lo lógico será que el periodista acuda al lugar de los hechos. O a la escena del crimen. Otro contar, y he aquí el cabreo de Santiago Segura con la prensa, es que hubo periodistas y medios que destriparon la película en el titular o a través de hilos de X (Twitter). Hubo profesionales que incluso compartieron en redes sociales fotografías de fotogramas; en este sentido no hay debate.

"¿Eres una mala persona? ¿Eres imbécil?"

El Independiente, además de la reseña pertinente y un análisis posterior, sí publicó este artículo el viernes 13 de marzo: El impensable cameo internacional de 'Torrente presidente'. Avancemos al lunes 16 de marzo. Santiago Segura afirmó lo siguiente en El hormiguero: "A ellos [informadores y críticos de cine] no les gusta que tú decidas; ellos quieren decidir"; una frase que –perdonen la interpretación– parece establecer una línea divisoria, un muro. Al fin y al cabo, los periodistas trabajan, o para un medio de comunicación, o para sí mismos. Y unos necesitan a otros, y viceversa. ¡Es el sistema!

Santiago Segura reacciona a las críticas de 'Torrente Presidente' en 'El hormiguero' este lunes 16 de marzo

Santiago Segura se quejó también de que, a pesar de su advertencia ("Es una película bruta, para los fans"), los detractores de Torrente –el personaje y la película– acudieran al cine a verla para después contarla con pelos y señales. O sea, hacer su trabajo. ¿Debe el informador o crítico de cine hacerse eco solo de aquellas películas que le gusten o se alineen con sus valores?

En fin, a Santiago Segura no le gustó ni un pelo que la lista completa de cameos de Torrente Presidente fuera pública el mismo día de su estreno. El director y guionista, en El hormiguero, puso como ejemplo el cameo de Sean Connery en Robin Hood: príncipe de los ladrones (1991). "¿Qué te hace pensar querido amigo periodista que ponerlo en un titular hace bien a alguien? ¿Eres una mala persona? ¿Eres imbécil? ¿O ambas cosas? ¡Pues es lo que han hecho!", exclamó Segura. Se refería, aunque no dio nombre ni apellido, a Oskar Belategui, de El Correo (Vocento).

¿En qué lugar queda una película si su mayor atractivo son los cameos? ¿No son, acaso, las mejores películas aquellas que resisten a los destripes, a los espóileres, y al paso del tiempo? ¿Y si Santiago Segura no hubiera ido a divertirse a El hormiguero?