Fue a finales de la pasada primavera cuando se conoció que Radiotelevisión Española había decidido incorporar a su parrilla de programación al periodista y exministro de Cultura Màxim Huerta. Su tarea sería conducir un magacín matinal durante el verano, llamado ‘A partir de hoy’, lo que suponía su vuelta a los medios tras su breve estancia al frente del Ministerio de Cultura y después de haber pasado un año apartado de los focos. Poco después de que trascendiera su fichaje, el diario El Mundo publicó el sueldo que recibiría, que sería cuatro veces superior al que le correspondía como miembro del Gobierno. En concreto, de 46.800 euros por dos meses de trabajo.

Esa información no la conocían muchas personas en la corporación. De hecho, fuentes de su cúpula explican que los términos del contrato que rubricó RTVE con la productora del programa, Catorce Comunicación, están en un sistema informático de acceso restringido. Poco después de que se filtraran estos datos, en TVE se abrió una investigación para intentar determinar de qué forma había trascendido esa información confidencial, tal y como han explicado fuentes de su Directiva.

En paralelo, se decidió limitar el acceso a esta plataforma a varias personas que no forman parte del denominado Comité de Compras Audiovisuales, en el que se encuentran el director de TVE, el de Proyectos y Estrategia, el de Contenidos, el Financiero, el Comercial, el de Servicios Jurídicos o la secretaria general, entre otros.

Su composición ha cambiado a lo largo de las diferentes etapas, pero lo habitual es que las decisiones de este Comité –que habitualmente no se llegan a votar, sino que se adoptan por asentimiento- sean elevadas posteriormente al Consejo de Administración para ser ratificadas. Dado que actualmente en RTVE no existe este órgano –a la espera de que las Cortes Generales elijan a sus miembros-, sus propuestas son validadas por Rosa María Mateo y su equipo.

Las filtraciones han sido habituales durante los últimos años, hasta el punto que en varias ocasiones ha trascendido el precio de los programas y la retribución de sus presentadores antes de que los contratos fueran ratificados por el Consejo de Administración, apunta un histórico de RTVE. Por esta razón, llama la atención que se decidiera investigar el caso concreto de Huerta, exmiembro del Gobierno.

Hermetismo en RTVE

Este medio preguntó el pasado 11 de junio a RTVE -mediante el buzón de Transparencia- por las razones que le llevaron a contratar al exministro, así como por el “coste de su caché». La secretaria general de RTVE, Elena Sánchez, contestó lo siguiente: “La contratación como conductor del programa A  partir de hoy fue a propuesta de la productora (…) y aceptada por TVE”. Y añadió: “Huerta es un profesional de reconocido prestigio, periodista, presentador y escritor, con años de experiencia ante las cámaras, que ya ha trabajado con anterioridad en TVE con un resultado satisfactorio”.

En la resolución, afirmó que Huerta fue elegido por Catorce Comunicación, no por TVE, por lo que las retribuciones que recibe como presentador del programa son a través de su productora, sin que la televisión pública tenga prueba documental de su importe.

Este periódico ha contactado con las fuentes oficiales de la radio-televisión pública para tratar de obtener su versión sobre la filtración de datos que motivó la citada investigación interna y el establecimiento de medidas para evitar la fuga de información confidencial. Sin embargo, han declinado hacer ningún comentario al respecto.

Las fuentes consultadas por este periódico no tienen constancia de que esa acción haya tenido consecuencias directas para algún directivo, más allá de la restricción del acceso a varias personas del acceso a la citada base de datos.

Hay que tener en cuenta que, recientemente, RTVE ha anunciado la renovación del espacio conducido por Màxim Huerta, pese a los discretos datos de audiencia que ha logrado desde su estreno. Salvo que se tome una decisión que lo impida, está previsto que permanezca en pantalla durante los próximos meses.