La renuncia de Almudena Ariza a dirigir los informativos de Radiotelevisión Española ha caído como un jarro de agua fría sobre su cúpula, criticada en reiteradas ocasiones desde que asumiera el mando en agosto de 2018 por su forma de gestionar esta empresa pública, con un presupuesto anual de casi 1.000 millones de euros, pero con una audiencia e influencia sobre la sociedad española que ha caído en los últimos años, en beneficio de Atresmedia y Mediaset.

Ariza ha explicado su decisión en el escaso apoyo que ha recibido entre los trabajadores de la casa -sólo el 9,6% del censo la ha votado a favor-, pero el contexto en el que se han sucedido estos acontecimientos también es relevante.

Hay un hecho que las fuentes internas consultadas por este periódico consideran especialmente revelador, y es que tan sólo 498 de los 3.200 componentes del censo electoral participaran en el referéndum que convocó el Consejo de Informativos de TVE para saber la opinión de los trabajadores de informativos sobre el nombramiento.

A su juicio, esto denota el distanciamiento de gran parte de los empleados de la corporación con el equipo directivo -encabezado por Rosa María Mateo-, pero también su descontento con la situación de la radio-televisión pública, que está sumida en la que quizá es la crisis más grave de su historia.

Las medidas tomadas por el equipo directivo no se han traducido en una mejora de la audiencia. Por otra parte, la prórroga de los Presupuestos de 2018 han obligado a RTVE a enfrentar 2019 con unas mayores dificultades. Y los enemigos internos con los que cuenta Rosa María Mateo son cada vez más evidentes.

Hace unos meses, se partió su cúpula y nombres que en principio estaban llamados a liderar esta etapa, como Fran Llorente, se apartaron del núcleo de confianza de Mateo.

Hace unos meses, se partió su cúpula y nombres que en principio estaban llamados a liderar esta etapa, como Fran Llorente, se apartaron del núcleo de confianza de Mateo. A esto, se une el creciente conflicto que mantiene la Dirección con la mayor parte de los sindicatos del Comité Intercentros por el establecimiento de la jornada de 37,5 horas semanales (los sindicatos reclaman 35 horas).

Los viernes negros

Un exdirectivo incide en que hay una sensación de desilusión en Torrespaña, pues durante varios meses, cuando Mariano Rajoy permanecía en Moncloa y José Antonio Sánchez al frente de RTVE, la plantilla se movilizó para reclamar que los telediarios fueran neutrales y los altos despachos de la corporación no estuvieran regentados por simpatizantes del partido del Gobierno.

La realidad es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez tampoco ha dejado volar libre a la corporación. De Moncloa salió el nombre de Rosa María Mateo, quien apoyó la campaña a la presidencia del Gobierno de Alfredo Pérez Rubalcaba y quien no tenía el perfil de independiente que se reclamaba en los conocidos como ‘viernes negros’. Mateo llegó para un periodo estimado de tres meses, pero lleva más de un año y medio en el cargo, algo que lamentó en su última comparecencia parlamentaria, antes de las elecciones de abril.

Pese a este factor, la administradora única provisional de RTVE tampoco ha renunciado a tomar decisiones de gran calado. De hecho, realizó varios nombramientos y destituciones tras su designación; e incluso ha anunciado planes tan importantes como el abandono de Torrespaña, ante la sorpresa de gran parte del Comité de Empresa.

A esto se suman decisiones como el nombramiento de Enric Hernández como jefe de Información y Actualidad el pasado septiembre, antes de las elecciones generales y que implicó una modificación del organigrama que situó al exdirector de El Periódico de Catalunya por encima de los responsables de los noticiarios de TVE y RNE.

En esta situación -reconoce un directivo-, permanecer en la cúpula de RTVE produce quemazón y podría hipotecar el futuro dentro de la casa de cualquiera que se siente en el Comité Ejecutivo.

Situación compleja

Almudena Ariza hubiera estado situada, por tanto, por debajo de Hernández en la toma de decisiones. Y los proyectos para la transformación digital que anticipó el día que trascendió su nombramiento hubieran tenido que ser consensuados junto con Pere Vila -recuerdan fuentes internas-, quien ejerce de director de Estrategia Tecnológica e Innovación Digital.

En la carta que ha enviado Ariza a los trabajadores de la televisión pública para anunciar su renuncia, no ha hecho referencia a estos hechos. “Mi candidatura ha sido aprobada pero por una mayoría que no considero suficiente (…) Mi principal fortaleza para llevar a cabo el proyecto de transformación digital es el conjunto de los profesionales de Informativos. Interpreto que no cuento con un respaldo mayoritario y que no he sabido ilusionar ni convencer”, ha expuesto.

La pregunta es quién será la persona a la que le encomienden la tarea que Ariza -que seguirá de corresponsal en París- ha declinado realizar, como es la de dirigir los terceros informativos más vistos de España, otrora líderes. La otra cuestión es la relativa a por cuánto tiempo lo hará, dado que este período de transición en RTVE se ha alargado mucho más de lo que se anunció en aquel verano de 2018 y todavía no hay fecha para su conclusión.

Mientras tanto -cabe recordar-, Rosa María Mateo ejerce el poder sin el control de un Consejo de Administración y sin dar cuentas ante el Parlamento desde hace varios meses. Y observando los preceptos de un Mandato Marco que determina el servicio público que debe cumplir RTVE y que lleva caducado desde el último día de 2016, sin que los partidos se hayan sentado siquiera a negociar sobre su actualización.