El discurso predominante de los editores españoles, durante muchos años, ha sido el de ensalzar a las empresas periodísticas y afirmar, y reiterar, que los medios son necesarios para controlar al poder y evitar la merma de los derechos fundamentales.

La autocrítica ha sido escasa, por lo general, mientras que la distancia con el lector, muy amplia, lo que ha provocado ciertas patologías que resultan difíciles de erradicar. También, por qué no decirlo, ha dificultado la tarea de rentabilizar los negocios digitales.

The New York Times ha realizado durante los últimos tiempos un trabajo de campo para tratar de cerciorarse de lo que piensa su audiencia sobre sus productos periodísticos. Para ello, ha encuestado a lectores y a especialistas en el terreno digital para intentar determinar los aspectos en los que deben dedicar más esfuerzos para tratar de mejorar la experiencia con su medio de quienes lo consultan a diario.

Ese estudio lo ha resumido en 10 claves que sirven de guía, pero también de herramienta para hacer una diagnosis de los errores que son comunes en el sector de la prensa digital, tan acostumbrado a copiar fórmulas de la competencia, a adoptar automatismos y, en el caso de España, a primar lo cuantitativo sobre lo cualitativo.

Una de las conclusiones que extrae el estudio es que los medios de comunicación suelen otorgar una extraordinaria importancia a la inmediatez, cuando, en realidad, los lectores muchas veces reclaman artículos que les ayuden a contextualizar los hechos que suceden a su alrededor.

Es decir, en una profesión en la que se acostumbra a trabajar con un escaso margen de tiempo -con redacciones famélicas como consecuencia de la crisis del negocio-, se abusa de los contenidos de ‘última hora’ y de rigurosa actualidad y no se ofrecen las claves suficientes para ayudar a la audiencia a que entienda mejor lo que sucede a su alrededor.

Mañana y noche

Otro de los aspectos sobre los que apela a reflexionar el citado estudio es el relativo a las mejores horas del día para publicar los contenidos. Los lectores reconocen que por la mañana son más permeables a los artículos con información más ‘pura y dura’, pero que, sin embargo, por la noche, después del trabajo, de los viajes en coche, el cuidado de sus hijos y el resto de las tareas cotidianas, prefieren temas “relajantes”.

Los directores de los medios de comunicación “rara vez tienen en cuenta” la hora del día y el estrés y el cansancio de sus lectores a la hora de programar el contenido, lo que constituye otro de los aspectos que podrían corregir.

El trabajo también sugiere que los medios deberían incrementar su transparencia, máxime en un momento histórico en el que el fenómeno de las ‘noticias falsas’ se ha situado en el foco del debate. En este sentido, la audiencia no sólo quiere conocer los detalles de la historia periodística, sino también el motivo por el cual se ha publicado en un momento determinado. También reclama información sobre el trabajo que le ha supuesto al periodista: las fuentes que ha utilizado, los documentos a los que ha tenido acceso, el motivo por el cual ha sido titulada de una u otra forma, etcétera.

Contenidos relacionados

Curiosamente, uno de los aspectos que pone en cuestión la ‘guía’ de The New York Times tiene que ver con las formas que utilizan los medios digitales para recomendar contenidos a sus lectores. Algunos de ellos, lo hacen con sistemas de notificaciones que resultan invasivos y excesivos; y que han provocado que algunos lectores actualmente prefieran la ayuda de los asistentes inteligentes de voz que mirar a la pantalla de su dispositivo móvil.

Otros muchos medios han aplicado -o desarrollado- algoritmos para que sus lectores reciban recomendaciones sobre los artículos que les podrían interesar, cuando, en realidad, lo que mejor funciona es el ‘boca a boca’. ¿Por qué? Básicamente, porque las sugerencias sobre ‘contenidos relacionados’ no resultan muy útiles, en ocasiones, para descubrir contenidos novedosos o sobre temáticas desconocidas. De ahí que, a veces, sean contraproducentes.

En un mundo híper-conectado, en el que los medios han invertido -e invierten- enormes cantidades para ganar presencia en las redes sociales, que cuentan con millones de usuarios, los lectores cada vez prestan menos atención a los contenidos genéricos y más a las conversaciones privadas.

En las redes sociales, los lectores cada vez prestan menos atención a los contenidos públicos y más a las conversaciones privadas.

En otras palabras, cada vez tiene más importancia un chat que el ‘muro’ en el que figuran los contenidos de otras personas y empresas. Esto, entre otras cosas, reduce sus reticencias para expresar opiniones políticas, dado que al hacerlo en grupos privados, controlan los riesgos derivados de las opiniones controvertidas.

Este fenómeno podría perjudicar las estrategias de los periódicos, que, entre otras cosas, han consistido en publicar fotografías y enlaces a sus artículos en las redes sociales y en promocionar los más interesantes o los más proclives a convertirse en virales. Es decir, han preferido aglutinar audiencia a dirigirse a públicos segmentados.

El año 2020 será importante en el sector de la prensa digital en España, dado que se espera que medios como El País inauguren su modelo de pago por contenidos. En este contexto, quizá resulta más necesario que nunca conocer las tendencias y cerciorarse de las necesidades de los lectores y de los errores más comunes en el sector. Más autocrítica y menos autobombo.