Rosa María Mateo afirmó el pasado 28 de febrero, en sede parlamentaria, que dimitiría de su puesto en Radiotelevisión Española en el momento en el que hubiera un nuevo Gobierno, pues no era su intención “atarse a la silla”. La administradora única provisional de la corporación pronunció estas palabras con la vista puesta en abril, que es cuando se celebraron las penúltimas elecciones generales. Sin embargo, los plazos se han alargado más de lo previsto como consecuencia de las dificultades para conformar el nuevo Ejecutivo.

La próxima semana está previsto que Pedro Sánchez designe a sus ministros, pero no así que se disipe la incertidumbre que flota desde hace un año y medio en Prado del Rey y en Torrespaña. Hay una cosa clara, y es que Radiotelevisión Española no es un asunto menor para los socialistas, como demostraron cuando, días después de la moción de censura de 2018, aprobaron un Real Decreto para situar a una persona afín al frente de la corporación.

Entonces, surgieron fricciones entre el PSOE y Unidas Podemos y, por el camino, cayeron nombres que propuso la Dirección del partido morado para presidir RTVE, como el de Ana Pardo de Vera (Público) o el de Iván Gil (eldiario.es). La situación actual es diferente, aunque sólo en teoría.

Fuentes de la cúpula de la corporación apuntan a que la opción más lógica es que Mateo no dimita hasta que las Cortes Generales elijan a su sustituto. Ahora bien, dentro del Congreso existen diferentes percepciones con respecto a la vía que se seguirá para cumplir este fin.

Trabajo por hacer

En teoría, y sólo en teoría, la Comisión Mixta de RTVE reanudará en las próximas semanas el proceso de elección del nuevo Consejo de Administración de la corporación. Para ello, deberá elegir a 10 personas de la lista de 20 candidatos que ‘ganaron’ el concurso público que se convocó en 2018.

El problema -recuerdan fuentes parlamentarias- es que este procedimiento está sembrado de minas, entre otras cosas, porque existe alrededor de una veintena de recursos contra su resolución que señalan, en algunos casos, la mala praxis que se siguió a la hora de evaluar los currículums de los aspirantes y, previamente, al elaborar el reglamento que rigió el concurso.

Las dificultades también se explican en otros aspectos formales, dado que, por ejemplo, en la relación de candidatos hay más hombres que mujeres, por lo que está por ver si se cumple el criterio de paridad que es exigible.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció en una conversación off the record el pasado verano, en su visita al programa Los Desayunos de TVE que el concurso público había sido un desastre y que la opción más lógica era buscar un consenso entre los grupos parlamentarios para designar al nuevo Consejo de Administración de la corporación, ante las dificultades para seguir el guión que estaba marcado. Así lo adelantó ‘El Independiente’ el pasado verano.

Expertos preocupados

Algunos de los miembros del Comité de Expertos -el que seleccionó a los candidatos- entregaron el pasado diciembre una carta a la Mesa del Congreso de los Diputados en la que urgían a culminar el concurso. Quien ejerciera de presidente de este grupo, Diego Carcedo, trasladó entonces su preocupación y la de los candidatos ganadores por el posible cambio de cromos del Gobierno.

El acuerdo programático al que llegaron hace unas semanas el PSOE y Unidas Podemos incluye una mención a RTVE en su punto 6.4.: “Defendemos un modelo de RTVE plural, independiente, pública, transparente y de calidad, que se convierta en polo de producción, orientada al fomento y difusión de la cultura española, impulsando la renovación del Consejo de Administración mejorando el sistema de concurso público”.

Esto deja la puerta abierta a culminar el concurso -la candidata mejor puntuada fue Alicia Gómez Montano, directora de Igualdad en RTVE-, pero también a explorar fórmulas alternativas, como la del consenso parlamentario. Es decir, la que se utilizó en Andalucía. Desde Ciudadanos, temen esta última opción -reconocen sus fuentes parlamentarias-, como así lo reconoció Inés Arrimadas durante el debate previo a la investidura. En este sentido, avanzan que se opondrán a cualquier intento de ‘dedazo’.

Unidas Podemos y el PSOE no disponen de la mayoría parlamentaria suficiente como para garantizar el éxito de los candidatos que propongan, por lo que deberán pactar con la oposición o comprometer la entrada de un consejero afín a ERC, en caso de renunciar al concurso. En este sentido, desde Cs no descartan que el apoyo de los diputados independentistas a los candidatos de los socialistas y de UP en el Congreso tenga como contraprestación un pacto para designar a los nuevos consejeros de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales. Entiéndase, para garantizar que la formación de Oriol Junqueras se asegure el control de TV3.

Inestabilidad habitual

Sea como fuere, se avistan cambios en profundidad en RTVE durante los próximos meses, como ocurre siempre que se inviste a un nuevo Gobierno. En este caso, además, se prevé que se abra el debate sobre Mandato Marco de la corporación, es decir, sobre la ley que determinará sus objetivos para la próxima década. Eso podría implicar una modificación del presupuesto anual (contrato programa) y de la estructura de la corporación, en la que no se ha convocado un proceso de oposición en los últimos 13 años y en la que la edad de la plantilla -de 6.500 efectivos- ha aumentado de forma progresiva en los últimos años.

También está por ver la situación en la que queda el organigrama de RTVE tras la marcha de Rosa María Mateo y si el próximo presidente confía en algunos de los directivos que han formado parte de su equipo durante los últimos tiempos, entre los que se encuentran Elena Sánchez, Federico Montero, Fran Llorente, María Escario y Enric Hernández.

Este periódico ha consultado con un portavoz de UP para tratar de aclarar su posición sobre los planes exhibidos por Sánchez con respecto al concurso público de RTVE, sin embargo, no han contestado a la petición.