El espacio cultural Rambleta de Valencia ha anunciado la cancelación por motivos de seguridad de las dos funciones del espectáculo Mongolia sobre hielo, previstas para este fin de semana, tras las amenazas de la ultraderecha y la crispación que se ha expuesto en las redes sociales. José Luis Roberto, principal dirigente del grupo de ultraderecha España 2000, pidió el pasado domingo, a través de una red social, protestar por la actuación de los humoristas Edu Galán y Darío Adanti, del grupo Mongolia, en este teatro.

Un comunicado de la Rambleta asegura que “la crispación, los insultos, las amenazas y la incitación a la violencia que se han expuesto en las redes sociales, así como las amenazas directas que han recibido los trabajadores de este centro, impiden, bajo las actuales condiciones, la celebración de dicho espectáculo”. La celebración del espectáculo en estas circunstancias supone “un riesgo inasumible para la seguridad de los asistentes, de los artistas y del personal del centro, que hasta el último momento ha estado defendiendo la realización del espectáculo a pesar de la intimidación, coacción y las amenazas”, según la nota.

Este riesgo para la seguridad de los asistentes ha sido observado “por las instancias competentes para ello, sin que se pueda garantizar la ausencia de incidentes durante la celebración”, algo “fundamental” para la Rambleta, cuya prioridad es “velar por la seguridad de nuestro público, de los artistas y del personal que día a día hace posible que disfrutemos de la cultura”.

Es lamentable que en nuestra ciudad y sociedad actual, la cultura se esté viendo censurada por este tipo de ataques y amenazas”

La nota destaca que la Rambleta “ha agotado todas las posibilidades para seguir con el espectáculo porque su vocación como gestor cultural es que el centro sirva como altavoz de las diferentes sensibilidades artísticas”, pero las amenazas lanzadas “son verosímiles e intolerables”. La Rambleta hace un “llamamiento urgente a las instancias competentes para que se adopten las medidas necesarias que eviten que cualquier espacio cultural tenga que cancelar su programación por amenazas, coacciones e intimidaciones, y que aseguren que puedan programar con la libertad que debe estar garantizada en un Estado democrático y de derecho”.

“La solución a este problema no pasa por cambiar de localización el espectáculo. El centro no es el problema. El problema son las amenazas y la imposibilidad de ver garantizada la integridad física de los asistentes”, asegura el comunicado. “Es lamentable que en nuestra ciudad y sociedad actual, la cultura se esté viendo censurada por este tipo de ataques y amenazas que atentan directamente contra la libertad”, finaliza la nota.