La empresa Ediciones Malpaso, cuyo presidente es Bernardo Domínguez, asegura que está “reorganizando y reestructurando el conjunto de sus empresas”. En un comunicado enviado a este periódico, en relación al artículo sobre esta editorial y el conjunto de sellos que congrega, hacen hincapié en que sus “problemas económicos surgen en 2017 hasta mediados de 2018 por tres razones: la imposibilidad de nuestra casa matriz de capitalizarnos más, los cálculos fallidos de los editores sobre las ventas de los libros publicados y una falta de sistemas y controles adecuados para una empresa que creció aceleradamente”.

Malpaso ha sido acusada a través de redes sociales de impago, tanto por autores, como traductores y correctores. Este periódico habló con varios escritores y con exempleados, además de con el presidente de la Asociación de Traductores. Los primeros aseguraron que no habían recibido ningún pago por su trabajo, ni a modo de adelanto, ni posteriormente por las ventas de las publicaciones. A los ex empleados que han terminar su relación laboral con la empresa se les debían varias nominas y las indemnizaciones en el caso de los despidos. Este periódico se intentó poner en contacto con Malpaso en una decena de ocasiones y resultó imposible conseguir su versión.

Según Domínguez, esta se trata de “una campaña de linchamiento en ciertas redes, alimentada por traductores y correctores que intentan mediante calumnias, difamaciones y ofensas generar una percepción negativa de nuestro quehacer. Los reclamos y exigencias de pago son legítimos, la forma de hacerlo no”.  El empresario mexicano finaliza su comunicado asegurando que “desde julio del año pasado estamos reorganizando y reestructurando al conjunto de empresas esperando concluir este proceso durante el próximo mes. Desde 2019 todo lo que publicamos llega a las librerías pagado en su totalidad”.

Este es el comunicado íntegro:

“Malpaso y sus empresas se encuentran constituidas formalmente bajo las normas españolas establecidas, con 3.5 millones de euros de capital más 2,0 millones de préstamos societarios pendientes de capitalización; todos sus actos jurídicos, información financiera y fiscal se encuentran debidamente elaborada y presentada ante las instancias competentes. No hay absolutamente nada oculto. Todas nuestras actividades son lícitas y respetuosas del marco legal. Nuestra historia es una de pasión y esfuerzo por publicar libros que sentimos, merecen ser publicados. Nosotros nos dedicamos a buscar, editar y publicar libros, nada más pero nada menos. La nuestra es una actividad clara y transparente, no es confusa y se distingue con facilidad (libros buenos o malos, publicados bien o mal). Nada turbio en lo que hacemos.

Empezamos a publicar en 2013, hace 6 años y medio; hemos propuesto a nuestros lectores alrededor de 500 novedades y adquirido sellos que nos significan aproximadamente 2,500 referencias. Vendemos entre 200 y 250 mil ejemplares al año, es decir, medio punto porcentual de la edición anual de libros de literatura en España que es de 50 millones. Referir nuestro quehacer como “milagro editorial” (así, bajo comillas) es burlarse de lo que hacemos y no he visto que nadie critique nuestra labor literaria y cultural. No lo hacen porque lo que hacemos es solvente y estéticamente impecable. Tampoco, para ser objetivos, creo que seamos relevantes en el contexto de la industria (de alrededor de un billón de euros al año en publicación de libros de literatura). Como dicen en mi tierra “milagros los Santos”, señor director, y nosotros estamos lejos de serlo.

Afirman que estafamos al sector. ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿A quién? Nosotros ni mentimos ni engañamos. Nos podremos equivocar fallando en nuestros planes y objetivos, incumpliendo compromisos por desorganizados o por mal administradores, pero eso, que hoy se traduce en impago de algunas deudas, es muy distinto a estafar a alguien. No hay al día de hoy, acusación ni sentencia legal que soporte la desafortunada y falsa afirmación que hace el artículo en comento. Hay, eso sí, una campaña de linchamiento en ciertas redes, alimentada por traductores y correctores que intentan mediante calumnias, difamaciones y ofensas generar una percepción negativa de nuestro quehacer. Los reclamos y exigencias de pago son legítimos, la forma de hacerlo no.

Luego, ustedes hacen alusión a tres aspectos: una fiesta de 60 mil euros en Frankfurt (ocurrida en Octubre de 2016 y que en realidad costó 18 mil euros), la compra de derechos para publicar la obra de Dylan por 250 mil euros (no dicen que fueron derechos mundiales en español por toda su obra en todos los soportes) y que dejábamos de pagar deudas desde ese momento (cuando a finales de 2016 las empresas no registraban pasivos vencidos). Todo lo anterior, desde luego es fácilmente demostrable por la empresa.

Nuestros problemas económicos surgen en 2017 hasta mediados de 2018 por tres razones: la imposibilidad de nuestra casa matriz de capitalizarnos más, los cálculos fallidos de los editores sobre las ventas de los libros publicados y una falta de sistemas y controles adecuados para una empresa que creció aceleradamente.
Desde Julio del año pasado estamos reorganizando y reestructurando al conjunto de empresas esperando concluir este proceso durante el próximo mes.

Desde 2019 todo lo que publicamos llega a las librerías pagado en su totalidad. El camino es largo pero queremos luchar por sacar adelante a Malpaso. Confío en que las cosas se enderecen y hayamos  aprendido nuestra lección, no repetir los errores y salir adelante con nuestro proyecto.”