Las Torres de Colón llevan varias semanas despertando una gran atención mediática. Propiedad de la Mutua Madrileña desde los noventa, ahora han comenzado a reformarlas. El proyecto, del arquitecto Luis Vidal, pretende unificar los dos edificios, en el 96 se unieron a través de una escalera de incendios y el famoso enchufe verde que las corona, para conseguir plantas más amplias, además de cambiar la fachada y ampliarlo por arriba, eliminando el famoso enchufe verde que lleva presidiéndolas desde entonces.

Se trata de una propiedad privada, por lo que no habría ningún problema si no fuese porque desde 2017 se solicitó la protección de estas torres al Consejo Regional de Patrimonio Histórico. Su arquitecto, Antonio Lamela, acababa de morir y quisieron que su obra, considerada por muchos un hito de la arquitectura en España, perdurase en su esencia.

Este organismo denegó la protección integral, por considerar que su valor arquitectónico no era suficiente, pero requirió al Ayuntamiento de Madrid que comenzara los trámites para proteger su estructura interna, la cabeza y los tirantes. Después de más de dos años, aún no se ha llegado a una conclusión y el heredero de Lamela, su hijo Carlos, y la Asociación para la Protección de las Torres de Colón iniciaron el pasado 23 de diciembre un proceso judicial para parar esta reforma que acabaría con el «testamento» del arquitecto: dos edificios independientes, iguales, aislados y suspendidos.

Carlos Lamela es el hijo de Antonio Lamela, presidente ejecutivo del Estudio Lamela y presidente de la Asociación para la protección de las Torres Colón. Ahora, además, la cara visible de un movimiento que pretende proteger y defender «este hito de la arquitectura en España».

Pregunta.- Hasta esta nueva reforma su estudio era el encargado de todas las obras que se hacían en las Torres Colón. ¿Por qué dejaron de serlo?

Respuesta.- En febrero de 2017 me llama el director de Mutua Madrileña y me dice que el consejo de la empresa ha encargado un proyecto de oficinas a otro arquitecto y que quieren una reunión con el decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) y conmigo para que lo veamos, ya que su intención era unir las dos torres.

Ellos me llaman porque mi padre, que todavía estaba vivo, había dejado claro que las torres siempre debían permanecer iguales, independientes, aisladas y suspendidas, y ellos se iban a saltar varios de estos puntos. Cuando llegué vi que lo querían era hacerme comulgar con el proyecto del nuevo arquitecto y me negué en rotundo.

Les ofrecí coger mi propuesta para hotel y viviendas, que había diseñado para las torres en el 2016, hacerlo igual pero para oficinas, manteniendo los cuatro rasgos. Me pidieron que la presentara, pero fue una perdida de tiempo porque la decisión estaba tomada y aprobada. Yo entregué mi proyecto un jueves y ese viernes se presentó la consulta vinculante al Ayuntamiento con el proyecto del otro arquitecto, cuando reunir esa documentación lleva varias semanas.

P.- ¿Qué piden desde la Asociación para la protección de las Torres y por qué?

R.- Tengo la obligación de defender una obra excepcional. Lo que se pretende hacer es un auténtico disparate. Es un proyecto inadecuado y fulmina completamente la obra original.

Las Torres de Colón es un complejo único en el mundo por muchas razones y fue el edificio más avanzado en su momento, el único de estructura de hormigón colgada de 20 plantas. Una obra de arquitectura e ingeniería descomunal y ha sido reconocido por ello.

En los años 90 se alteró su fisionomía de una forma cosmética, colocando su escalera de incendios, el enchufe y la nueva fachada era provisional y totalmente reversible. El edificio original de 1976 está intacto bajo la piel actual y es el edificio que en su momento el pleno de Patrimonio de la Comunidad de Madrid determinó que tenía un gran valor y que su estructura debía protegerse.

P.- ¿Es a raíz del proyecto de Luis Vidal cuando comienzan los trámites para proteger el complejo?

R.- Se juntaron varias cosas. Mi padre murió esa semana, en abril de 2017, y a raíz de aquello se empiezan a movilizar muchos colectivos. El presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Juan Santamaría, habla con Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, y Paloma incoa un expediente de protección y sugiere la de BIC, Bien de Interés Cultural, y esto se estudia en el Consejo Regional de Patrimonio pero debido a las alteraciones de los años 90 se deniega.

Pero se reúnen en un pleno de Patrimonio de la Comunidad, el Ayuntamiento, el Colegio de Bellas Artes y el Colegio Arquitectos y deciden instar al Ayuntamiento, que formaba parte como ya he dicho de esta reunión, a la protección de Torres Colón.

En ese momento Mutua empieza a correr a toda máquina y a hacer consultas independientes a la Comisión Institucional de Patrimonio Histórico Artístico y Natural (CIPHAN), que tan sólo es un órgano consultivo y va variando lo que pide hasta que este órgano, después de tres ocasiones diciendo que no, en la cuarta dicen que sí aunque todavía no se había dictaminado nada por parte del Ayuntamiento ante la petición de la Comunidad.

Lo consideramos irregular porque para esa reunión se le había pedido a Mutua una maqueta explicativa del proyecto y esto nunca se presentó. ¿Por qué no se presenta? Porque se vería la parte de atrás donde se hace patente que van a unificar los dos edificios.

P.- ¿No trabajó el arquitecto Luis Vidal para su padre en el Estudio Lamela?

R.- No quiero personalizar en nadie. Esto es algo de la Mutua y no se va a convertir en una pelea entre dos arquitectos porque es lo que ellos quieren conseguir.

Torres de Colón, diseño de Luis Vidal.

P.- Pero ahora el propio alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha acudido a la presentación del proyecto de Vidal para la Mutua.

R.- Ahora en este nuevo Ayuntamiento hay una serie de nuevas normativas que se llama las Declaraciones Responsables con las que un propietario puede hacer una obra escudándose en que va a cumplir la legalidad, pero es para locales pequeños, no para este tipo de edificios. La Mutua ya ha pedido varias de estas declaraciones y va funcionando con eso.

En resumen, hay una especie de vacío y la Mutua lo está haciendo sin tener todavía la catalogación del Ayuntamiento. Sorprendentemente, de forma inadecuada y sin haber catalogado el complejo; se presenta el alcalde hace unas semanas avalando la presentación de Mutua, lo que significa que sus técnicos no van a tener fácil contradecir las decisiones políticas de Almeida.

P.- ¿Ya han comenzado con las obras?

R.- Ya han desmontado la fachada de las torres y como ellos mismos han asegurado las obras comienzan en febrero y acabarán en 2022. Lo hicieron hace unas semanas por eso nosotros, la Asociación por la protección de las Torres Colón, el pasado 23 de diciembre presentamos un recurso contencioso administrativo. Ante la pasividad del Ayuntamiento acudimos a la Justicia, porque una vez que hayan empezado se realizará una protección ad hoc para ellos.

P.- ¿Qué cree que va a pasar?

R.- Entiendo que es muy difícil llevarle la contraria a Mutua, pero ahora será un juez quien tiene que decidir sobre todo esto.