La figura de los vampiros es icónica y global, pocos habitantes del planeta no habrán oído hablar de los chupasangres. En occidente es imposible dar con alguien que nuestra cultura audiovisual no haya sido «mordido» por uno. Desde que la novela de Bram Stoker fue llevada al cine, los vampiros se han instalado con parcela propia entre nuestros miedos y han creado un hábitat propio en el que han desarrollado, adoptando formas tan distintas como la de Nosferatu o la de los pálidos vampiros de Crepúsculo.

Caixaforum de Madrid acoge Vampiros. La evolución del mito, una exposición en la que se muestra la evolución y la historia de la figura del los vampiros dentro de la cultura popular. Se trata de una mirada interdisciplinar en la que despliegan 360 obras de más de treinta museo de todo el mundo compuesta por libros, películas, carteles, cómics y montajes audiovisuales.

«El vampiro es un mito eterno, que renace una y otra vez», ha subrayado Matthieu Orléan, comisario de la exposición y asesor de La Cinématèque de París institución que coorganiza la muestra. Y se reinventa porque, según Orléan, los que «daba miedo a finales del siglo XIX hoy ya no genera tensión, hasta el punto que, según los cálculos de este experto, se hace una gran película de vampiros cada década.