Rusalka, ópera de tres actos estrenada en 1901, es la ópera más conocida del teatro lírico checo y de Antonín Dvořák.  La historia de una ondina que logra abandonar el mar para conseguir el amor de un príncipe del que se enamora en el agua. El libreto, del poeta y dramaturgo Jaroslav Kvapil, está inspirado en una conocida leyenda centroeuropea que Friedrich de la Motte Fouqué convirtió en el libro Undine (1811) y que Hans Christian Andersen, posteriormente, convirtió en el célebre cuento de La sirenita (1837). 

El regreso de Rusalka al Real, 96 años después de su anterior puesta en escena en Madrid, llega en coproducción con la Säschsische Staatsoper de Dresde, el Teatro Comunale de Bolonia, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, en los que se presentará después de su estreno en Madrid. La dirección musical de esta producción ha recaído en el británico Ivor Bolton y el alemán Christof Loy es el director escénico. Destacan en el elenco la soprano bielorrusa Asmik Grigorian y la rusa Olesya Golovneva en el papel de la ondina y con el tenor estadounidense Eric Cutler y el británico David Buttphilip como el príncipe.

Himno de la Luna

En este vídeo se puede ver la interpretación de Asmik Grigorian del Himno de la Luna o Canto de la Luna, el aria más famosa de esta ópera de la que entre los días 12 y 27 de noviembre el Teatro Real ofrecerá 10 funciones. Se trata de un momento clave del primer acto cuando Rusalka se enamora de un príncipe y suplica al espíritu de las aguas, ayuda para convertirse en mujer. Un deseo que una hechicera le concede a cambio de perder el habla.

Además de esta conocida aria, Rusalka posee “15 minutos musicales finales sublimes”, según Ivor Bolton. «Es un gran hito, con uno de los textos más imaginativos que conozco y una escritura musical sublime. Sin duda está en el ‘top 10’ de óperas jamás compuestas», asegura el director musical.

El director de escena Christof Loy transforma el reino acuático de las ninfas en un viejo teatro imaginario, en el que Rusalka es una bailarina coja. «Ese entorno natural es un lugar de sueños y pesadillas, es como un escenario», apunta Loy sobre su decisión de trasponer a un teatro abandonado ese mundo mágico y acuático que le ha permitido, mostrar una diferencia de clase el relato “frente a la alta sociedad que representa la civilización humana”.

Sesiones adelantadas y medidas Covid 

El Teatro Real para adaptarse a las nuevas restricciones sanitarias de la Comunidad que limitan la circulación de personas desde las doce de la noche en Madrid, de lunes a sábado anticipará a las 19,30 horas el inicio de la ópera. Las funciones del domingo se mantendrán a las 18 horas. En cuanto a la distribución de las butacas de seguridad el teatro sigue con el 65% del aforo y una butaca libre entre asistentes que no convivan.