Cultura

Magritte, el delirio como método

'La alta sociedad', Magritte.

Entregado al delirio y al absurdo pero metódico. Así es como ha definido a René François Ghislain Magritte (Bélgica, 1898-1967), Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, al presentar la exposición del artista belga en la pinacoteca madrileña.

Ha sido difícil traerle hasta allí. Solana ha contado cómo tras seis años en su cabeza se puso a buscar prestadores, a llamar a museos, a coleccionistas, para poder recoger lo mejor de Magritte. Lo consiguió a principios de 2020 y la pandemia lo llenó todo y vació los proyectos.

Magritte se ha convertido en uno de los 3 o 4 artistas más demandados del siglo XX, casi como Dalí»

«Los prestadores nos escribieron porque los museos americanos estaban muy afectados. También la seguridad de los coleccionistas privados porque no se encontraban cómodos enviando sus obras o viajando ellos mismos con ellas», ha recordado. Y añadía que «Magritte se ha convertido en uno de los 3 o 4 artistas más demandados del siglo XX, casi como Dalí. De manera que a cada museo hemos tenido que arrancarle sus obras para ir construyendo este mosaico».

Pero ahora, desde este 14 de septiembre y hasta el próximo 30 enero cuando partirá hacia el CaixaForum de Barcelona, un centenar de obras bajo el título La máquina Magritte se podrán ver a modo de retrospectiva en el Thyssen.

«Ha sido muy complicado, no solo por la pandemia, sino porque él es complicado intelectualmente. Cuando crees haberlo atrapado se te ha escapado. Empecé a pensar sobre él hace 6 años y empezamos a darle vueltas al proyecto y lo tuvimos que aplazar en varias ocasiones. Me costaba encontrar el argumento adecuado para construir esta exposición», ha asegurado Solana.

Porque quería mostrar como «un artista entregado al delirio y al absurdo era en realidad riguroso y metódico». Según Solana, en su imaginario había un procedimiento. «Es un artista que constantemente vuelve sobre ciertos problemas y ciertos motivos para reciclarlos, buscar variaciones. Por eso me parece un error las exposiciones donde se intenta buscar solo al Magritte original, años 20 o 30, y eso es empobrecerle», añadía.

Él es más que su propia repetición y esta muestra es un intento de representar la imaginación del artista entre bastidores»

Por eso, aunque las pipas, los hombres con bombín y las manzanas fueron repetidas constantemente por el artista, Solana ha querido formular un discurso más amplio. «Él es más que su propia repetición y esta muestra es un intento de representar la imaginación del artista entre bastidores», aseguraba.

Así la exposición se divide en varias salas temáticas aunque el recorrido también podría considerarse temporal. En la primera, la ilusión, cuando esta es magia. Sus primeros años y algunos autorretratos acompañan aquí a Los poderes del mago.

A continuación Imágenes y palabras, donde las letras alcanzan un protagonismo similar a la pintura. También Figura y fondo, El cuadro y la ventana, El rostro y la máscara, Mimetismo y Megalomanía. Todas ellas intentando comprender mejor la cabeza compleja y genial del surrealista.

Un pintor que se sintió ajeno a su grupo ya que muchos de sus integrantes, incluido Breton, le consideraban un «paleto». «Eso marcó su relación con ellos. Él quería aparecer en las publicaciones de Breton y no lo consiguió. Pero si miras quienes renovaron el surrealismo, al final se da cuenta de que fueron dos autores periféricos como el propio Magritte y Dalí«, sentencia Solana.

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