Cultura

La Favorita, la sombrerería madrileña en la que el Che Guevara compró su famosa boina

El Che Guevara luciendo la boina que compró en La Favorita y Carlos Escobar, actual dueño del local, luciendo el mismo modelo que el Che

El Che Guevara luciendo la boina que compró en La Favorita y Carlos Escobar, actual dueño del local, luciendo el mismo modelo que el Che Carmen Vivas

La imponente Plaza Mayor sorprende tanto a turistas como a locales que pasean por Madrid. Sus increíbles edificios de ladrillo de tres plantas, junto con la estatua ecuestre de Felipe III que vigila a quien esté de paso por la zona y los pintorescos restaurantes y locales que se encuentran tras los soportales del lugar recogen más de 400 años de historia de la capital española.

Sin embargo, solo uno de los negocios que se encuentran dentro de la plaza puede presumir de llevar abierto 127 años. En el número 25, una coqueta sombrerería de nombre La Favorita abría en el día de hoy sus puertas en 1894. Esta pequeña tienda, cuyo escaparate destaca por mantener la esencia de antaño, se encuentra en los anales de la historia de la ciudad por ser la sombrerería más antigua de Madrid.

De la Guerra Civil hasta la pandemia de Coronavirus

En pleno reinado de Alfonso XIII y cuatro años antes de que España perdiese Cuba, Puerto Rico y Filipinas en la guerra contra EE.UU., Teodoro Enguita abría las puertas de La Favorita. “Él trabajaba en una sombrerería aquí al lado y le surgió la oportunidad de montarse un local por su cuenta”, comenta Marta, quien comparte apellido con el fundador del local. Junto a su hermano Federico y su marido, Carlos Escobar, Marta conforma a la cuarta generación al frente de esta céntrica tienda madrileña.

Aunque La Favorita se convirtiese en el local preferido de tantos madrileños y personas que estaban de paso por la ciudad para hacerse con este complemento, el motivo por el que recibió este nombre está relacionado con los gustos musicales de su fundador. Porque, como explica una de las actuales dueñas del negocio, la ópera La Favorita del compositor italiano Gaetano Donizetti hacía las delicias de su bisabuelo, quien disfrutaba tanto de la historia del triángulo amoroso entre Alfonso XI de Castilla, su amante y “la favorita”, Leonor de Guzmán, y el amante de ella, Fernando, que decidió rendirle tributo con este nombre.

De izquierda a derecha, Teodoro Anguita junto a su hijo. Primera y segunda generación de La Favorita.

Por supuesto, al hablar sobre una tienda con cerca de 130 años de vida es inevitable perderse en todas las memorias de las que ha sido testigo en todo este tiempo. Desde el gobierno del monarca apodado como “El Africano” o la dictadura de Miguel Primo de Rivera hasta la más reciente crisis provocada por el Coronavirus, pasando por supuesto por la Guerra Civil

Es precisamente de esta última etapa de la historia de España sobre la que los recuerdos de las primeras generaciones de los Enguita se han encontrado siempre más vivos; no solamente por la dureza de estos años, sino también por el importante papel que jugó La Favorita en la confrontación entre republicanos y sublevados: “Debajo de la tienda tenemos un almacén, que realmente son cuevas. Allí se protegía la gente de los bombardeos de la Guerra Civil”, explica Carlos. “Hemos visto fotos de estos arcos (los de los soportales) con sacos llenos de arena para protegerse de los bombardeos”.

Aunque si la última generación de los Enguita ha de quedarse con un momento reciente para el recuerdo, ese es inevitablemente el de los meses de confinamiento, un periodo en el que se han visto obligados por primera vez en la historia del local a cerrar. Un duro golpe, aseguran, para una tienda en pleno centro de la capital española del que han conseguido mantenerse: “Nuestros mayores siempre nos han enseñado a que tenemos que guardar para cuando no hay y que hay que ir siempre con prudencia. Pero cuando te va muy bien, también hay que andar con mesura y con prudencia, y así es como realmente ha subsistido el negocio”. 

Entre su clientela, El Che o las princesas Leonor y Sofía

En 127 años de existencia han pasado por los 40 m2 de este local miles de personas buscando un bonito complemento para sus cabezas. En los últimos años, comentan Marta y Carlos, el perfil de cliente es tan variado que es difícil concretar, aunque aseguran que la variedad de la clientela, que es tanto nacional como extranjera,  no solo se define por su nacionalidad. “La Plaza Mayor es muy de paso. En edad, vienen desde personas muy jóvenes hasta muy mayores”, apunta Marta, a lo que Carlos añade: “Incluso ya no solamente en horquilla de edad, sino también de sexos. Ahora, cada vez más la mujer se está introduciendo en el mundo del sombrero, de la gorra, de los complementos…”

Aunque con la pandemia toda esa diversidad de público se haya reducido, la llegada progresiva de turistas está haciendo que, poco a poco, la normalidad se vaya recuperando. “Ahora mismo nos está sorprendiendo que hay mucho mexicano. Algún inglés, francés…”,  indica la bisnieta de Teodoro Enguita, lo que confirma su marido: “Los asiáticos, que antes solían venir bastante, ahora están muy retenidos… Pero, sí, la última semana han estado viniendo muchos mexicanos, que además nos han comentado que tenían muchas ganas de venir y que la gente en su país les está preguntando qué tal estábamos en España. Vienen con muchas ganas de comprar”. “Sí, esta llegada del turismo ya se está notando. A poco que haya gente, tenemos más clientes”, remata Marta.

Un transeúnte, observando el escaparate de La Favorita

A pesar de no hacer mucho alarde de ello, de lo que La Favorita también se puede jactar es de la gran variedad de personajes célebres que llevan o han llevado alguno de sus productos, convirtiéndolos en algunos casos en grandes símbolos de su portadores. Este es el caso del Che Guevara, cuya famosísima boina – sí, esa con la que el fotógrafo Alberto Díaz (Korda) le retrató en 1960 – se ha convertido en uno de los elementos clave de su imagen.

Tal y como narra Marta, el Che se hizo con ella en su primer viaje a Madrid en 1959: “Se la vendió mi abuelo. Fue en una parada muy breve en la ciudad, porque se iba a El Cairo e hizo escala en Madrid”. Franco permitió el paso del argentino al país con la condición de no enviar ningún mensaje público. “El chófer que le llevó era cliente nuestro. Le trajo aquí y se compró su famosa boina”, que más tarde personalizaría al incluirle una única estrella al frente del sombrero.

Pero, como el guerrillero, muchas son las figuras de calado nacional e internacional que han querido pasarse por esta centenaria tienda madrileña. Entre los clientes más fieles se encontraba el actor Paco Rabal, aunque otros que también han repetido en La Favorita han sido Joaquín Sabina o incluso Paloma Rocasolano, madre de la reina Letizia. Según comentan los propietarios, la abuela de las princesas ha pasado por el local para comprarle un regalo a sus nietas. Como ella, Morat, Amaral, Ana Belén y Víctor Manuel o Arturo Pérez-Reverte han comprado alguno de los variados productos destinados a resguardar la cabeza de su portador.

Los sombreros, más de moda que nunca

Boinas de Tolosa, gorras de Almagro y sombreros de Sevilla. En esta sombrerería, la mayor parte del producto proviene del país, para así impulsar el sector textil en el país, promocionar al fabricante español y conseguir crear su seña de identidad.

A la gran calidad de la manufactura española dentro del mundo del sombrero se añade además su importante papel en el mundo de la moda, que cada vez se encuentra más en alza. A pesar de lo que en un principio puede aparentar, el negocio relacionado con estas prendas cuenta cada vez con más adeptos entre los jóvenes: «Mucha gente se anima a comprar desde siempre, es como una seña de identidad. La gente lo ve en gente famosa, influencers, cantantes… Lo ven y les gusta, y se animan a llevarlo ellos también», insiste Marta, con lo que su marido no puede estar más de acuerdo. «Hace un tiempo al español le daba mucho pudor llevar una prenda de cabeza, pero ahora no. Ahora la gente se ha abierto mucho más a llevar sombrero».

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