Carlos Caraglia, fotógrafo y productor audiovisual, ha muerto a los 52 años de edad de un tumor cerebral. Esta enfermedad le llevó a rodar el documental My last two years (Mis últimos dos años) donde narraba la que sería la etapa final de su vida.

El también aventurero ya había comunicado que su enfermedad era incurable y que su esperanza máxima de vida eran 48 meses aunque solo ha sobrevivido 10.

Conocido en su entorno desde niño como Bacalao por su íntima relación con el mar, fue vigilante en la playa de A Frouxeira, en Valdoviño (A Coruña), una de las más extensas del norte de Galicia.

Su trayectoria se completó con trabajos como instructor de buceo en Baleares y también desplegó misiones como un viaje a la Antártida para retratar el efecto del cambio climático.

Suyas son producciones como El viaje polar o El lado humano, esta exhibida en Filmin y que analizó el inicio de la pandemia en España.

Caraglia, nacido en Inglaterra en 1969, se había tomado «muy bien» la noticia de su enfermedad, que afrontó «con muchísima tranquilidad». Aseguró que había tenido «una vida privilegiada» y que lo que era «inoperable pasó a ser dos años, un gran regalo». «Tampoco hay que hacer quinielas; quiero vivir con la misma intensidad, probablemente con más tranquilidad», dijo.