Es un descubrimiento con certezas valiosas e incógnitas aún por descifrar. Entre las primeras, los expertos aseguran que se trata de la más antigua inscripción en lengua vascónica, precedente del euskera, jamás encontrada. Aparece en una lámina de bronce con forma de mano y sobre ella cuatro líneas de texto, con cuarenta signos y un encabezado que dice ‘Sorieneku’, traducido como buena fortuna/dicha, y que se habría empleado para colocar sobre el dintel de la puerta de entrada a una vivienda. Apareció el 18 de junio de 2021 en la excavación arqueológica que se lleva a cabo desde 2018 en el Valle de Aranguren, cerca de la comarca de Pamplona, para aflorar un poblado de la Edad del Hierro.

El descubrimiento, llevado a cabo de la mano de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, aporta información muy valiosa, según han detallado los expertos, al revelar que los pobladores de este valle empleaban una lengua y un grafismo propio, adaptado del ibérico. La principal aportación de la ‘La mano de Irulegi’, como se bautizado, es no sólo su datación, del siglo I a.C, sino que por primera vez se descubre una pieza en la que figuran escritas hasta cuatro líneas que conforman un texto completo.

Hasta ahora los textos en lengua vasconica más antiguos se habían encontrado en Navarra pero eran nombres o referencias a divinidades plasmados en textos escritos en latín y datados en el siglo II y III D.C. La singularidad de ‘La mano de Irulegi’, datada tres siglos antes, es que no aparecen únicamente palabras sino un texto completo que además no está escrito en latín, la lengua de los romanos. Por ello, se considera un hito sobre el origen del euskera.

En la ladera de Aranguren se había asentado un poblado vascón allá por la Edad de Bronce y fue expandiéndose por toda la ladera durante 1.200 años, hasta alcanzar su mayor implantación en el siglo I a.C. Es entonces cuando se produce la invasión romana en el contexto de las guerras Sertorianas y que provocaron el incendio del poblado que, en definitiva, habría facilitado la conservación de la pieza encontrada. Se cree que la caída del muro de adobe de la vivienda a consecuencia del fuego permitió que algunos materiales como ‘La mano de Irulegi’ quedara sellada y se perpetuara en buen estado hasta nuestros días.

La lengua de los vascones

De todas las inscripciones que aparecen en esta mano de bronce, de 141 mm de altura, 127,9 mm de anchura y apenas 1 mm de grosor y 35,9 gramos de peso, por el momento tan sólo se considera que está “indudablemente escrita en lengua vascónica” en su primera línea. El resto de líneas, con sus letras y símbolos, deberán desvelarse tras el periodo de investigación que ya está en marcha. “La pieza tiene características claras de haber sido escrita en el lugar, de no proceder de otro lugar», asegura el lingüista Joaquín Gorrotxategi. Subraya cómo no sólo la escritura, en la que aparece la grafía ‘T’, inexistente en texto ibéricos de ese periodo, sino el material empleado, el bronce, los diferencia de los materiales ibéricos empleado en otros lugares y que «abrumadoramente era el plomo”.

Otro elemento que la hace singular es que la escritura parece corresponder a un texto completo, con un inicio y un final, con la intención de plasmar un mensaje, “con la primera línea a modo de título”. Es precisamente esa línea la única que se ha podido traducir como ‘Sorioneku’: “Del resto de líneas no sabemos aún casi nada, pero hay muchas probabilidades de que sea la lengua de los vascones, hará falta seguir investigando para encontrar paralelismos”.

El arqueólogo  Mattin Ayestarán, impulsor de los trabajos de excavación, asegura que se trata de una pieza propia de los rituales “apotropaicos”, a modo de ritual para el deseo de buena fortuna, similar al ‘Eguzkilore’ de la cultura vasca.

Cultura gráfica adaptada de los íberos

El catedrático en Filología Latina y experto en epigrafía de la Universidad de Barcelona, Javier Velaza, destaca que hay varios elementos que hacen especial esta pieza encontrada que van desde el soporte en el que se escribió, hasta la grafía empleada, “que fue adaptada para escribir otra lengua, es una cultura gráfica importada de los íberos”. También es diferente la técnica empleada, ya que en lugar de recurrir al sistema de punteado únicamente, también se utiliza la incisión, se “serigrafía y luego se aplican los puntos”.

Los trabajos de excavación en Irulegi abarcan ya una superficie de 370 metros cuadrados y en los que se han localizado dos viviendas de la Edad de Hierro. Fue en una de esta viviendas donde se localizó la pieza que posteriormente fue entregada al depósito de arqueología del Gobierno de Navarra. En un primer momento ni siquiera se pudieran observar las inscripciones que en ella figuran y no fue hasta llevar a cabo los trabajos de restauración cuando afloraron.

Los trabajos de investigación continuarán en la excavación en la que se confía en poder encontrar otros restos valiosos que permitan descifrar cómo vivieron los vascones en este punto de Navarra hace más de 2.000 años. El destino final de la pieza será el Museo de Navarra. Está previsto que el próximo 16 de septiembre se celebre una jornada de puertas abiertas en la que el público interesado podrá conocer la historia de ‘La mano de Irulegi’ y de la población que ahora se ha sacado a la luz.