La Biblioteca Nacional de España (BNE) está trabajando para identificar en sus fondos bienes incautados durante la Guerra Civil aunque calcula que, a falta de informes definitivos, se entregaron a la institución en torno a 2.000-2.500 ejemplares de libros o material bibliográfico y cerca de 4.000 obras gráficas, entre dibujos y grabados.

Fuentes de la BNE han precisado a Europa Press que estas cifras son dudosas y no definitivas hasta que se sigan los trabajos, aunque han avanzado que existe la intención de elaborar y publicar un informe que resuma la cuestión y facilite la información de la que dispone la BNE y cómo acceder a ella. Este documento podría estar finalizado durante el primer trimestre del año 2023, detallan las mismas fuentes.

Actualmente, la BNE afirma que está trabajando en un inventario de obras incautadas y que ya se han realizado los trabajos previos para su identificación, a través de la documentación que se conserva en el Archivo de la Biblioteca Nacional.

En este sentido, indican que se ha revisado toda la documentación procedente del archivo de la Junta Facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos y destacan que se conoce el trabajo que se llevó a cabo en los distintos periodos durante la Guerra Civil y posteriormente, en los se llevaron actuaciones a través de la Junta Delegada de Incautación y Protección del Tesoro Artístico y del Servicio de Recuperación bibliográfica, organismo creado por el bando franquista que funcionó entre 1938 y 1941.

A partir de esta información, así como de otras fuentes, la BNE subraya que se está haciendo constar la forma de ingreso del ejemplar, una información que se irá ampliando a medida que se vayan identificando más. En este punto, recuerdan que la BNE no cuenta con el Archivo de la Junta del Tesoro Artístico si bien está prevista su consulta para tratar de determinar si por esta vía ingresaron fondos en la BNE.

Para las tareas de estudio de las condiciones de acceso de los bienes en aquellos años, la BNE asegura que lleva varios meses estudiando estos datos y que, hasta el momento, se han conseguido identificar dos fuentes principales de ingresos en la BNE: por una parte, a través del Servicio de Recuperación Bibliográfica y, por otra, a través de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN).

Por ello, los primeros trabajos van a consistir en identificar en los registros de todas las obras que ingresaron a través de estos dos organismos. El estudio de cada pieza individual (o conjunto de piezas) se haría posteriormente y, en ese punto, se depende de la documentación que pueda quedar de cómo llegaron esas obras a manos del SRB y al SDPAN.

En cualquier caso, la BNE avanza que puede ser «relativamente complicado» determinar la procedencia exacta de cada pieza, especialmente si las propias obras no contienen exlibris u otras marcas de propiedad. No obstante, añaden que el objetivo principal de los trabajos previstos es que cualquiera pueda hacer estas investigaciones al dar visibilidad a estos fondos.

Por otro lado, la BNE señala que, desde hace meses, el responsable del Archivo de la institución ha estado estudiando el asunto así como los Departamentos de Manuscritos, Incunables y Raros y el de Bellas Artes y Cartografía por lo que se ha conseguido aclarar, al menos en parte, las circunstancias en las que ingresaron las obras y se han localizado inventarios de entrega o de recepción y anotaciones en los libros de registro.

Junto a esto, se ha planificado para 2023 la normalización e inclusión sistemática de esta procedencia en los registros de las obras identificadas a partir de estos inventarios, lo cual se hará con personal funcionario de la institución.

La BNE añade que los trabajos se están realizando para todo el conjunto de obras y, posteriormente, se podrán centrar más esfuerzos en tratar de averiguar más sobre la procedencia original de aquellas piezas de mayor valor.

En este punto, señala que, a efectos administrativos, el ingreso en la BNE se produce desde órganos del Estado (SRB y SDPAN) y así aparece en las notas de entrega y libros de registro. El estudio de cómo funcionaban y de dónde tomaban las obras esos órganos resulta más complicado para la BNE, especialmente en el caso del SDPAN ya que del SRB sí hay parte del archivo en la BNE, precisan.

Por todo ello, dadas las circunstancias de estos ingresos y el volumen de fondos de los que se trata, consideran que están ante «un asunto complejo» pues la incautación de fondos se produjo «en diversos momentos y zonas y por diferentes autoridades y en medio de la guerra por lo que muchas veces la información de la que se dispone es relativamente general o imprecisa».

En cualquier caso, desde la BNE reiteran que se va a seguir trabajando «con el mayor nivel de detalle posible en la identificación de estos fondos y facilitar la información para que la ciudadanía disponga de toda la información posible».