«Elegí otras alternativas y gracias a ellas he ganado un Pulitzer», indica Emilio Morenatti, fotógrafo jefe de Associated Press en España y Portugal. Abrumado por las llamadas que recibe desde hace una semana, momento en el que se anunció que el premio más codiciado del gremio periodístico podría ocupar un espacio en su estantería, atiende a El Independiente junto con sus compañeros de profesión Brais Lorenzo y Manu Brabo para sopesar las dificultades que sus cámaras han tenido que sobrepasar para capturar uno de los momentos más complicados que ha vivido la sociedad contemporánea, la pandemia del Covid-19.

«Cuando había cifras muy altas de fallecidos las imágenes a las que teníamos acceso eran las calles vacías, los aplausos y los balcones», secunda Lorenzo a este medio. «Considero que ha habido bastante censura y una infantilización de la información», replica en referencia a las complicaciones que tanto él como otros tuvieron para acceder a hospitales saturados y UCI en situaciones extremas.

Ha habido bastante censura y una infantilización de la información»

BRAIS LORENZO, FOTOPERIODISTA

«Todas, nos encontramos todas», reitera Brabo en referencia a las trabas para acceder a la noticia gráfica. «Era un cerrojazo institucionalizado». Para el fotógrafo asturiano, ha sido la voluntad de «los médicos de que se contara lo que estaba sucediendo». «No existió una respuesta por parte de los que tenían que tomar decisiones», reitera Morenatti, que afirma que las peticiones que mandaban al Gobierno y a las Consejerías de Salud fueron «ignoradas» durante «meses».

Un trabajador sanitario atiende a un paciente con coronavirus en la UCI del Hospital Cosaga de Ourense . EFE/Brais Lorenzo

Toreando el oleaje y las dificultades que éste trajo consigo, los tres fotógrafos coinciden en que el interés personal por documentar la pandemia y por no dejar huecos históricos en el relato ha sido el motor que les ha llevado a buscar vías fuera del marco institucional para acceder a esas imágenes que no estaban llegando a los ciudadanos.

«En la pandemia cada uno se tenía que buscar la vida, no había puertas abiertas», reincide Morenatti, que aunque afirma que le interesó más fotografiar la vulnerabilidad que el colapso, considera que «hay imágenes que han quedado en blanco en las páginas de la historia» al no haber sido fotografiadas.

«Ningún medio se ha mojado a la hora de reclamar un acceso justo a los médicos, nosotros no teníamos que alzar la voz, sino los responsables», apostilla Manu Brabo.

Emilio Morenatti: «Hay fotos que han quedado en blanco en las páginas de la historia».

Imagen: EFE/Brais Lorenzo

Para Brais Lorenzo, el «discurso gráfico» ha quedado «cojo», principalmente, «cuando nos enfrentábamos a una enfermedad nueva, a un momento para el que nadie estaba preparado». «La sociedad habría estado mucho más informada» de haber podido documentar la primera, y mortífera, ola pandémica.

Premiados y alabados

De la dificultad nace el reto, del reto, la motivación. Los tres fotógrafos cuentan con un bagaje honorífico por su labor periodística, pero el Covid ha reincidido en la importancia de encapsular en una buena imagen cientos de titulares. El último en ser congratulado ha sido Morenatti, distinguido con el Pulitzer por las imágenes que capturó durante la crisis del coronavirus. «Todavía estoy procesándolo», afirma.

Morenatti se convierte así en el cuarto español en ganar el premio por antonomasia del periodismo -que entrega la University of Columbia (Nueva York- en el ámbito de la fotografía, después de Javier Bauluz (1995), Susana Vera (2020) y el propio Manu Brabo (2013).

Algunas de las imágenes capturadas por Emilio Morenatti durante la pandemia.

«Los premios están bien, pero vencer las trabas es parte de nuestro trabajo», explica Brabo, que también ha visto su labor fotográfica galardonada con el Premio Miraes 2021 que entrega la Asociación de Fotoperiodistas Profesionales Asturianos. «Cuando te lo ponen difícil te motivas más, hay algo de rebelde, inconformista y macarrilla. ¿No me dejas? Pues te vas a enterar».

La imagen de Brabo, que muestra a un operario de ambulancias llevando a una anciana de 89 años con Covid al HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias), adopta una connotación especial para el asturiano. «El técnico de ambulancias con el que trabajé durante las dos primeras olas falleció. Tuvo un accidente trágico», explica. «Me hace ilusión que en esa foto se homenajee la labor que él entabló y la de todos los técnicos de ambulancias».

Elena Pérez, de 99 años, celebra su cumpleaños después de superar el Covid-19. Brais Lorenzo. Brais Lorenzo

Brais Lorenzo también cuenta con un amplio currículum de condecoraciones por las imágenes capturadas durante la pandemia, principalmente, desde Ourense. Primero recibió el premio Pictures of the Year International a mejor fotografía dentro de la categoría de Vida diaria por la instantánea de Elena Pérez, de 99 años, celebrando su cumpleaños en el hospital tras superar el Covid. Esa misma postal recibió el Ortega y Gasset y después llegaría el premio de Xornalismo Xosé Aurelio Carracedo que entrega la diputación de Ourense.

Cuando te lo ponen difícil te motivas más, hay algo de rebelde, inconformista y macarrilla»

MANU BRABO, FOTOPERIODISTA

«El fotoperiodismo siempre es subjetivo, debemos mostrar lo que sucede de una manera honesta», indica el propio Lorenzo. «Nosotros ponemos las herramientas y el documento gráfico en la mesa, y después es la sociedad la que tiene que analizarlo y posicionarse». «Una imagen impactante es capaz de hacer que un colectivo cambie de opinión», espeta.

La trascendencia del enfoque

Una mirada, un gesto, un movimiento o un encuadre pueden convertirse en elementos definitorios de una gran instantánea. Pueden hacer que una simple imagen se convierta de anécdota a historia viva. El fotoperiodismo acuña la importancia de poner color a las palabras, realidad a lo intangible. «Lo que se ha puesto de manifiesto es que en España tenemos a una serie de compañeros que están dispuestos a jugárselo todo por informar a la sociedad», recalca Manu Brabo. «Un poco como los toreros, nos meten la cornada».

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con coronavirus en la UCI del Hospital Cosaga de Ourense.

Foto: EFE/Brais Lorenzo

Los tres fotoperiodistas coinciden en que las imágenes que llegaban a la sociedad no se correspondían con la dura realidad de la pandemia. «Eran unas cifras (de fallecidos) que acojonan mucho pero que no tienen rostro», indica el asturiano.

«Habrá gente que piense que el Pulitzer no cambia nada, no creo que haya conseguido convertir a los negacionistas, pero he intentado que se hiciera un análisis, una reflexión de esa realidad que yo fotografiaba», explica Morenatti en referencia al peldaño de transcendencia del fotoperiodismo en España.

Se ha puesto de manifiesto que en España tenemos a una serie de compañeros que están dispuestos a jugárselo todo por informar a la sociedad»

MANU BRABO, FOTOPERIODISTA

Lastrados por la precariedad

Sueldos bajos, condiciones en retroceso y una frustración perpetua al ver los altos porcentajes de intromisión del gremio periodístico. Ni el Pulitzer, ni el Ortega y Gasset ni el Miraes revierten una lacra que existe en el sector desde hace años. «Si te cuento que el periodismo esta hecho un desastre me dirías, ¿’qué haces ganando un Pulitzer?'», comenta irónico Emilio Morenatti. «Todos los sectores están jodidos, pero éste se ha inclinado hacia lo gratis y está pagando unas consecuencias bestiales».

«El fotoperiodismo atraviesa un momento complicado», secunda su compañero Lorenzo. «La profesión está precarizada, los sueldos son muy malos y es difícil ganarse la vida con esto», espeta. «El periodismo ciudadano puede documentar muchas cosas, pero no sustituir jamás la mirada de un profesional», reflexiona el fotógrafo gallego.

Imagen de una funeraria. Brais Lorenzo

Además de precariedad, Lorenzo considera que en la profesión existe una falta de «solidaridad» a la hora de otorgarle a la imagen la notoriedad que reclama. «Los medios de información deberían apostar más por el fotoperiodismo, han despedido a muchos compañeros y la figura del editor gráfico ya casi no existe», añade.

Todos los sectores están jodidos, pero éste se ha inclinado hacia lo gratis y está pagando unas consecuencias bestiales»

EMILIO MORENATTI, FOTOPERIODISTA

El auge del periodismo de red social, de la importancia de la inmediatez y de llegar primero a la noticia han convertido al fotograma pausado y de calidad en un evento casi prehistórico. Los medios prefieren llegar antes a la granizada, aunque sea con imágenes de Twitter, que mandar a profesionales a cubrir las catástrofes meteorológicas. «Echo en falta la solidaridad de algunos compañeros periodistas que se prestan a la solicitud de sus jefes de hacer fotografías con sus móviles y esto repercute en nuestro trabajo», apunta el gallego.

«La importancia es invitar a la reflexión», apostilla Morenatti. «El trabajo está hecho si entiendes el lenguaje, si pasas la foto como una más no has cumplido tu objetivo», añade el ganador del Pulitzer. «Hay imágenes que nos marcan como iconos».