Después de la Primera Guerra Mundial los niños huérfanos y hambrientos se contaban por millones en Europa. La británica Eglantyne Jebb (1876-1928) asumió como responsabilidad propia la suerte de los menores ajenos y fue capaz de crear la obligación colectiva de hacerse responsables de ellos. «Los niños no son en absoluto responsables de las guerras, y son la mejor esperanza para evitar otra”.

Pero la preocupación por la infancia no se adscribía a su Gran Bretaña natal, sino a todo el mundo. En 1919 fue detenida por repartir fotos muy duras de niños desnutridos austriacos, esto es, hijos del enemigo de la guerra recién terminada. Su intención al repartir las fotos era impactar en la sociedad para que se terminara el bloque que existía sobre Austria y que tenía impactos terribles en la población, especialmente en la infantil.

Sello conmemorartivo sobre la activista británica.

Tras ese incidente creó la organización Save The Children con el objetivo de reunir fondos para enviar leche a los niños austriacos y otros países. La organización, que ahora cumple 100 años, no fue su única aportación. La más importante fue inculcar la responsabilidad colectiva sobre la infancia. En 1924 fue la principal promotora de la Declaración de Ginebra, un documento que se convirtió en la base en 1959 para la Convención sobre los Derechos del Niños.

«Las fotografías de niños austriacos hambrientos que Eglantyne reprodujo en sus folletos no podrían pasar ahora las directrices de la política de imagen de Save the Children, cuyo objetivo es preservar la dignidad humana y evitar la presentación condescendiente de las patéticas y anónimas víctimas de guerra o de desastres naturales con el único fin de despertar conciencias. Pero en 1919, cuando los niños de Alemania y de sus aliados fueron víctimas directas de la política económica británica en marcha, Eglantyne decidió que era una obligación moral para el público británico confrontar estas fotografías, por muy perturbadoras que fueran», escribe Clare Mulley en su libro La mujer que salvaba a los niños (Alienta Editorial).

Save The Children fue de las primeras organizaciones en lanzar grandes campañas de concienciación tal y como hoy las conocemos

En este sentido la británica fue una pionera en la comunicación y en la profesionalización de las organizaciones civiles. En 1921 envió a Rusia a un fotógrafo con el objetivo de confirmar la mala situación en la que se encontraban los niños y demostrar que la ayuda llegaba. “La nueva caridad tiene que ser científica”, aseguró Eglantyne Jebb. Save The Children fue de las primeras organizaciones en lanzar grandes campañas de concienciación tal y como hoy las conocemos. “La beneficencia moderna ha de tener objetivos muy claros e intentar alcanzarlos con la misma inteligencia, cuidado y rigor con el que lo hacen las mejores empresas industriales y comerciales”. Y con esta filosofía incorporó a su organización a profesionales como abogados, fotógrafos, médicos y periodistas.

Exposición itenerante

Save The Children ha organizado la exposición La infancia marca se podrá visitar de forma gratuita, en la zona del Jardín Tropical de la estación de Madrid Puerta de Atocha, desde el 23 de septiembre hasta el 3 de octubre.La muestra, comisariada por el fotógrafo Pedro Armestre, está previsto que viaje a Valencia, Sevilla, Bilbao, Vizcaya y Barcelona.