Historia

Cuando los vencedores de la II Guerra Mundial dividieron Berlín en cuatro partes

Mapa: Carmen Vivas

El 5 de junio de 1945, es decir hace justamente 75 años, los gobiernos de los Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido y Francia anunciaron la Declaración de Berlín (en alemán Berliner Erklärung/Deklaration), con la que instauraron la «autoridad suprema» sobre Alemania y asumieron la legitimidad de su determinación conjunta en asuntos sobre la administración y límites.

Menos de un mes antes, el 8 de mayo, los Aliados habían establecido mediante la Comisión Consultiva Europea, un instrumento de rendición incondicional para derrocar el poder nazi dentro de Alemania, ya sea por las autoridades militares o civiles; un gobierno post-nazi emplazado en Alemania y que consensuara el armisticio, ya que tras el fallecimiento el 30 de abril de 1945 de Adolf Hitler, el poder había sido delegado en Karl Dönitz, pero este sucesor no fue aceptado por los aliados.

¿Qué es el texto de rendición? Se trata de una declaración con un preámbulo que apoyaron conjuntamente los vencedores de la segunda guerra mundial y al que bautizaron Declaración sobre la derrota de Alemania. En este escrito, condenaban los crímenes del nazismo y constataban que los alemanes habían perdido su gobierno y administración, y a partir de entonces ese poder lo iban a ejercer las cuatro potencias vencedoras. Tras la rendición, muchos de los participantes en las atrocidades nazis fueron devueltos a esos territorios para ser juzgados y castigados por el gobierno de los Aliados.

Dentro de la Declaración, los vencedores redactaron un preámbulo que recogía la repartición del territorio alemán entre los cuatro representares nominados de los Gobiernos de los Estados Unidos de América, la Unión Soviética y el Reino Unido, y el Gobierno Provisional de la República Francesa en calidad de Representantes Aliados que aglutinaban el poder supremo, autoridad civil y militar dentro del territorio alemán y sobre las antiguas fuerzas alemanas. Berlín queda en la zona soviética pero la ciudad se divide a su vez en cuatro zonas. Berlín oriental se convierte en la capital de la Alemania comunista, y la ciudad permanecerá dividida de 1945 a 1990.

Dentro de este preámbulo, destacan el Artículo 11, que permitía a los Aliados arrestar y llevar a juicio a los líderes nazis y otros acusados de crímenes de guerra; y el artículo 13, que daba un poder prácticamente ilimitado a los vencedores de la segunda guerra mundial para controlar las estructuras civiles, económicas y legales alemanas en su zona. Este último punto puso en marcha la desnazificación de las instituciones públicas y las empresas económicas de las sociedad alemana. Los soviéticos ejecutaron un programa de reforma agraria con el que redestribuyeron propiedades rurales pertenecientes a grandes fincas anteriores a la guerra.

A partir de estos momentos, los Aliados acordaron que ejercería una soberanía plena por parte del Consejo de Control Aliado fuera de tutela y de duración limitada; el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores debía preparar un futuro Tratado de Paz y la solución final de la Guerra y decretar mediante el Consejo de Control un gobierno y un estado alemanes que se rijan en función de este acuerdo. Una vez aprobado esto, surgió la duda de si, tras la extinción del Tercer Reich, Alemania se había disuelto. Sin embargo, varios investigadores consideran que la extinción legal de un estado se produce con la anexión formal de sus pueblos y territorios a otro estado, cosa que no ocurrió. De este modo, la Alemania de los Aliados sobrevivirá al colapso del gobierno nazi.

En la posterior Conferencia de Potsdam, celebrada en esa localidad cercana a Berlin entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, y a la que asistieron los máximos dirigentes de las potencias vencedoras, Stalin, Truman y Churchill (sustituido posteriormente por Clement Attlee, vencedor de las elecciones celebradas en Reino Unido en julio de ese año), se materializaría la división de la capital berlinesa en cuatro sectores: Francia controlaba la zona noroeste, Gran Bretaña la zona occidental y los EE.UU. la suroccidental de la ciudad. Toda la zona este de Berlín quedó bajo la supervisión de la Unión Soviética.

Este reparto viene a definir lo que ocurrirá posteriormente a nivel mundial, con el establecimiento a escala planetaria de lo que conocemos como «Guerra Fría», es decir, la definición de zonas de influencia por parte de cada uno de los dos bloques que salieron vencedores del conflicto bélico, pero sin llegar al enfrentamiento directo entre ellos. Berlín se convierte en un microcosmos en el que se ensaya este orden mundial, y que vivirá sus momentos de máxima tensión con el bloqueo soviético de la ciudad entre el 24 de junio de 1948 y el 12 de mayo de 1949, y con la posterior construcción del muro en agosto de 1961, que tanto sufrimiento causó a los berlineses.  

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