Historia

Así fue realmente Ana Bolena, la reina consorte más poderosa de Inglaterra

Su matrimonio en secreto con Enrique VIII, a espaldas del papa, desencadenó la reforma de la iglesia anglicana

Ejecución Ana Bolena

Ejecución Ana Bolena

El 25 de enero de 1533, Enrique VIII y Ana Bolena se casaron en secreto. Lo hicieron a escondidas con la intención de que nadie se enterara, pero lejos de ser fruto de un amor pasional por el cual no podían esperar a contraer matrimonio, su principal motivo era sortear la decisión del papa, que se hacía de rogar y evitaba aprobar la nulidad del anterior casamiento del rey con Catalina de Aragón. Todo esto desencadenó la emancipación de la Iglesia de Inglaterra al desvincularse de Roma, precipitando la reforma de la Iglesia anglicana, que se consolidó definitivamente durante el reinado de Isabel I.

Ana Bolena pertenecía a una de las familias más influyentes de la nobleza inglesa. Parte de su infancia transcurrió en Francia en la corte del rey Francisco I, y a su regreso a Inglaterra en 1522, pasó a ser dama de la reina Catalina de Aragón, hija menor de los Reyes Católicos y primera esposa de Enrique VIII. Llegó justo en el momento en el que su matrimonio se tambaleaba: el rey quería un heredero y no lo tenía. Catalina de Aragón había tenido dos hijos varones, que nacieron muertos, y una hija, que sería la futura María I de Inglaterra.

Tal fue la obsesión de Enrique VIII de dar continuidad a su dinastía, que en 1527, cuando su esposa tenía 44 años, le llegó a pedir al papa la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Pero el papa Clemente VII se negó a conceder el divorcio. En ese momento, el rey ya mantenía una relación con Ana Bolena, a la que se le conocía por su atractivo y por la cual le había obstaculizado un posible matrimonio con un lord. Así, Enrique VIII decidió romper con Roma y casarse con su amante.

El rifirrafe entre el catolicismo inglés y el romano precipitó una crisis política entre ambos países e hizo que los vínculos religiosos de la monarquía de Enrique VIII rompieran con el papado.

Hoy hace 490 años que Ana Bolena y Enrique VIII se daban el sí quiero a escondidas del mundo en la capilla privada del rey en el Palacio de Whitehall. No fue hasta meses más tarde cuando aprobaron el divorcio de Catalina de Aragón y Ana Bolena pudo ser reina. Ambos tuvieron una niña, la que en un futuro sería Isabel I, pero el varón no llegaba, y además, el clima en la corte era tenso. La reina tenía un carácter caprichoso y arrogante, lo que desagradó a los políticos e hizo que el matrimonio entrara en crisis. En 1528, muchos años antes de ser reina, Ana ya actuaba como si lo fuera. Se sentaba en el asiento de ésta en los banquetes, y lucía espléndidas joyas y suntuosos vestidos púrpura, el color reservado para la realeza. 

Instrucciones al detalle para la ejecución

El rey la acusó de adulterio y mandó ejecutarla. El 19 de mayo de 1536, Ana Bolena fue decapitada en Londres con un golpe de espada. La historiadora inglesa Tracy Borman, especialista en la dinastía Tudor, encontró entre los Archivos Nacionales del Reino Unido, un documento que recoge las instrucciones del rey Enrique VIII para la ejecución de su segunda mujer, Ana Bolena. En él, Enrique VIII da instrucciones precisas sobre cómo y dónde debía ser ejecutada su esposa. Lo que demuestra, según Borman, «el carácter premeditado y calculador de Enrique» y refuerza la imagen del rey inglés como un «monstruo patológico».

El monarca especificó que la cabeza de Ana Bolena debía ser «cortada», lo que significa que la acción debía llevarse a cabo con una espada, tratando de que el verdugo realizase un corte limpio. Sin embargo, era esta una práctica poco extendida en Inglaterra por lo que el rey envió a su secretario Thomas Cromwell a Francia en busca de un espadachín.

La mayoría de los historiadores considera infundadas las 22 acusaciones de adulterio que se presentaron en contra de Ana Bolena y es improbable que ésta conspirara para asesinar al rey, puesto que era su principal fuente de poder. Sin embargo, su reputación de mujer frívola, su gusto por la compañía masculina y su indulgencia con el galanteo llevaron a que el monarca y muchos otros la creyeran culpable. 

Ana Bolena es una de las reinas con peor fama de la historia. Se le ha señalado a la reina poniéndola como una mujer trepa, sin escrúpulos, cuya única ambición fue sacar del lecho nupcial a nuestra reina Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos.

El rey, obsesionado con tener un hijo varón, se llegó a casar 6 veces (con Catalina de Aragón, Ana Bolena, Juana Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard, a la que también decapitó y Catalina Parr), pero no logró tener un futuro heredero. Con su tercera esposa, Jane Seymour, tuvo un niño, pero murió muy joven. Al no poder garantizar la continuidad de la dinastía Tudor, fue la hija de Catalina de Aragón, la primera mujer del rey, quien ascendió al trono, aunque tras su muerte, fue el turno de Isabel I, hija de Ana Bolena.

«Sangre, sexo y realeza»

Netflix acaba de publicar Sangre, sexo y realeza, un docudrama de tres episodios que cuenta la historia de Ana Bolena y Enrique VIII tomando como punto de partida la historia de amor que de verdad vivió la pareja, hasta que él se encaprichó de otra mujer, un patrón que repitió durante toda su vida. Netflix no ha sido la única plataforma que ha apostado por contar la historia de la reina consorte. El año pasado, HBO Max generó polémica en redes sociales por elegir una reina consorte negra para su papel en la serie Ana Bolena.

Te puede interesar

Comentar ()