"Marruecos es un protectorado de Estados Unidos. En cualquier conflicto, Estados Unidos se va a poner siempre al lado de Marruecos. Incluso en un conflicto con España se pondrá al lado de Marruecos". Juan Eslava Galán describe así la relación entre Washington y Rabat. El escritor emplea el término protectorado para caracterizar lo que considera una protección estratégica estadounidense al país magrebí.
Durante la presentación de su último libro La Guerra Fría para escépticos (Planeta) el escritor ha conectado en su análisis esa alianza con la dependencia española de Estados Unidos desde los acuerdos de 1953 y con una interpretación más amplia del escenario internacional. Para Eslava Galán, la preferencia estadounidense por Marruecos responde a una lógica geopolítica en la que España ocupa una posición de aliado asegurado. "A Estados Unidos le interesa mucho ser más amigos de Marruecos que nuestro, porque a nosotros digamos que ya nos tiene ganados". Como antecedente de esa relación, recuerda las restricciones que, según explica, Estados Unidos impuso al empleo de su armamento durante la guerra de Ifni, en 1957.
Su relato contrapone el material estadounidense disponible con los equipos antiguos a los que España tuvo que recurrir: "Cuando tuvimos la famosa guerra de Ifni en el año 57, Estados Unidos terminantemente nos prohibió utilizar el armamento que nos habían dado o vendido que procedía de la guerra de Corea. No pudimos utilizarlo. Tuvimos que recurrir a lo que quedaba de la Guerra Civil, que era lo que nos habían dado los alemanes, los Junkers y todos esos aviones que estaban ya para retirarse", asegura.
El autor traslada esa interpretación a las capacidades de los servicios de inteligencia marroquíes. Atribuye a Rabat el espionaje de las comunicaciones del Gobierno español y sostiene que cuenta con ayuda israelí: "Marruecos tiene un sistema de información excelente, además Israel los está apoyando en la cuestión de espionaje, que es fundamental", afirma.
De cara al futuro Eslava Galán se imagina un futuro en el que poco a poco Ceuta y Melilla perderán soberanía sobre los territorios. “Dentro de un tiempo se inventarán un tipo de cosoberanía y después todo eso vaya subiendo la la población musulmana reduciéndose la cristiana y española y al final pues prácticamente sin darnos cuenta habrán tomado estas dos plazas”, sentencia.
La Guerra Fría en España
Eslava Galán sitúa en 1953 el origen de una dependencia de España frente a Washington, si bien la considera atenuada respecto a la dictadura, cree que sigue vigente. "España es desde el año 53 es un satélite de los Estados Unidos, Franco cedió soberanía española que todavía la tenemos medio cedida a Estados Unidos a cambio del reconocimiento internacional". Se refiere a las bases militares, que son territorio americano. Algo que pagó España para su aceptación en el orden internacional y que, en particular, benefició a la legitimación internacional de Franco.
"Franco fue uno de los que se aprovechó de la Guerra Fría", asegura Eslava Galán. El escritor interpreta que el enfrentamiento entre bloques permitió a la dictadura superar su aislamiento al convertir la posición geográfica española en un activo para la estrategia estadounidense.
"Churchill defendió a Franco, entre otras cosas porque Franco había ayudado con su neutralidad a los americanos y a los ingleses cuando desembarcaron en África para empezar la guerra, digamos, el abrir un frente por aquí. Entonces, eso lo tenía muy en cuenta y luego tenía también muy en cuenta que había muchos intereses británicos que Franco estaba respaldando, mineros, etcétera", asegura. Esa protección no evitó inicialmente la marginación internacional, explica el escritor. El cambio llegó cuando Washington consideró necesario disponer de bases en territorio español. "España era una especie de apestado. Pero cuando los americanos concluyeron que había que sitiar a Rusia con bases y era fundamental dominar el estrecho y tener bases en España, entonces Eisenhower llegó a un acuerdo el año 1953", asevera.
En mitad del fervor nuclear de la Guerra Fría, hubo un momento en el que España se vio tentada a desarrollar su propia bomba nuclear. Carrero Blanco fue el artífice de esa idea que se convirtió en un posibilidad técnica con el accidente de Palomares. "A Carrero Blanco se le ocurrió que nosotros teníamos que ser una potencia atómica. En realidad, había científicos en España que casi podían acercarse a hacer una bomba atómica, pero cuando cayeron las bombas en Palomares, los primeros que llegaron fueron esos científicos españoles que recogieron algunas muestras y concluyeron lo que les faltaba por saber para realizar una bomba atómica".
Según Galán la idea no gustó en Estados Unidos. "Cuando Kissinger vino a entrevistarse con Carrero Blanco, vino a convencerlo de que dejaran esos trabajos, que no nos hacía falta una bomba atómica. Carrero Blanco al parecer insistió en que sí, que podíamos hacerla y la íbamos a hacer", afirma. La idea se desvaneció tras el asesinato de Carrero Blanco por la ETA.
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