Quién no recuerda haber tenido entre sus manos los cuadernillos de aventuras como El Capitán Trueno y El Jabato, Mortadelo y Zipi y Zape o las series de Astérix, de Goscinny y Uderzo, y El teniente Blueberry, de Charlier y Giraud.

Todas éstas publicaciones y muchas más forman parte del mítico sello Bruguera, la editorial del TBO que marcó un precedente en la cultura popular en España, y que después de varios años, tras su desaparición en 1986 y breve reaparición bajo la dirección de Ana María Moix entre 2006 y 2010, ha vuelto a las librerías con el propósito de recuperar el espíritu que durante décadas -especialmente entre los años cuarenta y sesenta- hizo de ella la editorial de tebeos de referencia.

Relanzamiento

De la mano de Penguin Random House Grupo Editorial, Bruguera publicará cuarenta y cinco títulos al año entre los que se recuperarán algunas de las obras más emblemáticas de autores consagrados como Francisco Ibáñez, Jan, Escobar, Víctor Mora, Vázquez o Raf que compartirán sello con las nuevas promesas del género como Inés Jimm o Manuel Vázquez.

Para Juan Díaz, director editorial de Ediciones B, Debolsillo, Penguin Clásicos y de la División Infantil, Juvenil & Cómic, “la vuelta de un sello como Bruguera, con todo su fondo, supone todo un acontecimiento editorial. Bruguera formó parte de la educación sentimental de varias generaciones y contribuyó a forjar la identidad social y cultural de todo un país. Tenemos la oportunidad de volver a poner a disposición de los lectores todos estos contenidos”.

Apostará por los grandes clásicos con los que alcanzó el éxito y reeditará obras que no han vuelto a ver la luz desde que fueron publicadas

En su nueva fase, Bruguera apostará por los grandes clásicos con los que alcanzó el éxito, y también reeditará muchas de esas obras que no han vuelto a ver la luz desde que fueron publicadas por primera vez. Algunos de los títulos programados para este último trimestre del año son: El Jabato 60 aniversario de Víctor Mora y Francisco Darnís, El gran libro de Superlópez de Jan, Calvin y Hobbes del dibujante estadounidense Bill Watterson, La serie estadounidense creada por Matt Groening, Los Simpson, la segunda parte de Rompetechos de Francisco Ibáñez, y del mismo autor, Lo mejor de las aventuras cortas de Mortadelo y Filemón.

“Queremos que Bruguera siga siendo fiel al espíritu innovador que la definió y sea capaz de sintonizar también con los gustos e intereses de los lectores de hoy. La nueva Bruguera albergará también nuevas voces del cómic del panorama nacional e internacional, y sus editores seremos sensibles a todo tipo de talento con el fin de llegar, como hicieron quienes nos precedieron, a un público amplísimo y diverso.” afirma la directora literaria Infantil, Juvenil & Cómic en Penguin Random House Grupo Editorial, Gemma Xio.

Con la intención de homenajear la historia de Bruguera y de visibilizar las nuevas generaciones de historietistas, Penguin Random House Grupo Editorial convocará en el 2019 el Premio Bruguera de Cómic y Novela Gráfica con una dotación de 12.000€.

Su andadura

En 1910, Joan Bruguera fundó la editorial El Gato Negro -el actual logotipo es un homenaje a este nombre-, especializada en folletines, libros de chistes y revistas de historietas como Pulgarcito. Después del fin de la guerra civil, la editorial –dirigida por los hijos del fundador, Francisco y Pantaleón– cambiaría su nombre al del apellido familiar, Bruguera. Entonces empezó una auténtica edad de oro para la editorial, que empezó a publicar revistas como El Campeón, El DDT o Super Pulgarcito, con autores como Escobar, Peñarroya o Cifré. Y fue durante los años 60 y 70 cuando el sello multiplicó la cantidad de cabeceras que publicaba.

Durante décadas, sus personajes han divertido a lectores de todas las edades, han sido adaptados a otros medios, e incluso han influido en el argot popular. A la editorial, pionera en el descubrimiento de nuevos talentos y su edición en formato historieta, hay que reconocerle la oportunidad que supuso para que esos nuevos talentos se hayan convertido en clásicos atemporales que gustan tanto a niños como a mayores.