Ser mujer en la Edad Media «significaba muchas cosas», cuenta a El Independiente Helen Castor, autora de Lobas: las vidas de cuatro grandes reinas medievales. Había cosas buenas y cosas muy difíciles. Por un lado, estaba la mujer que se asemejaba a Eva, que representaba «todo lo que las mujeres no podían hacer». Por otro lado, estaba la Virgen María, apodo que se utilizaba para hablar de las más «débiles, controladas por hombres, menos críticas» y, aunque una mujer tuviera habilidades políticas «tenía muchos problemas para alzar su voz o ejercer cualquier tipo de control».

Lobas aborda la historia de cuatro mujeres de una época en la que «los individuos marcan la diferencia en la política, ya que las estructuras están más unificadas». Por aquel entonces no había una pluralidad de instituciones, no tenían teléfono, satélite o transportes. «Me fascina cómo podían enterarse de lo que ocurrían en el reino, y por eso he decidido estudiar a estas mujeres. Tienen unas vistas apasionantes que he querido explorar», cuenta una ilusionada Castor.