Literatura

Ken Follett y el temor a una guerra mundial en ‘Nunca’: “Estaría justificado actuar militarmente contra Bielorrusia”

Ken follett en un refugio nuclear

Ken Follett. Plaza & Janés

Da vértigo escuchar a Ken Follett después de leer los titulares que nos acompañan en la actualidad. Atiende a los medios vía zoom, que es como las estrellas de la literatura zanjan la promoción de sus libros en el mundo pandémico. Periodistas de todo el mundo hispano escuchando al superventas desgranando las claves de Nunca (Plaza & Janés), su nueva novela en la que mete al mundo al borde de una gran guerra mundial.

El escritor toma como referencia la I Guerra Mundial, “en 1914 se tomó una decisión fatal, una serie de pequeños conflictos escalando a una situación más violenta”. Para el autor las guerras mundiales empiezan con “decisiones que llevan a una situación desastrosa” y “es muy fácil que estos niveles de escalada puedan ocurrir hoy”, afirma. ¿Cómo podrían ser esas decisiones hoy? Eso es lo que se preguntó el autor. “Hoy los puntos calientes para un conflicto así serían Serbia o Alsacia y Lorena”, especula el escritor.

En el plano de la realidad, el punto caliente del día hoy está en la frontera de Polonia y Bielorrusia. Hasta allí han llegado refugiados llevados por Bielorrusia creando una crisis internacional. “Lo que están haciendo es muy agresivo. Estaría justificado actuar militarmente contra Bielorrusia; es criminal, la gente que más sufre es la que están enviando a la frontera. No es algo civilizado y los polacos tienen razón de estar enfadados”, asegura el autor.

Un conflicto y una escalada hacia el horror de la guerra, este es el escenario de terror de este voluminoso thriller de Ken Follett. En Nunca el autor crea una escalada que puede derivar en la Tercera Guerra Mundial. “Hay muchas posibilidades de que se desarrolle una guerra nuclear. Yo siempre he vivido con ese temor”, ha llegado a afirmar el escritor. 

Un temor que sigue siendo la principal de sus preocupaciones y eso que, afirma, «hoy hay muchas amenazas, miedos y peligros, pero la peor es la amenaza nuclear”. Considera que el virus puede matar a mucha gente, pero no es comparable con la devastación de una guerra. “Uno de los personajes [de Nunca] dice que en el primer ataque con bomba nuclear morirían en torno a 160 millones de personas, más de los que han muerto antes en una guerra. Y eso pone de manifiesto el peligro», ha añadido el galés que cree que “antes o después se usarán las armas nucleares”.

Para elaborar  su libro Follett se reunió con políticos, embajadores y expertos militares para conocer cómo son las tomas de decisiones en los escenarios internacionales en una crisis como la que enmarca la novela. En la escalada del conflicto no ha metido a Europa, hay otras grandes potencias como China, Corea del Norte o Estados Unidos, pero no a Europa: «Europa se puede convertir en la mayor potencia económica del mundo, pero no es una potencia militar, no tiene un ejército común», ha explicado. El británico, que no se guarda una opinión, mantiene que “el Brexit, fue una mala idea y sigue siendo una mala idea”.

Ken follet en un refugio nuclear
Ken Follett.

Contra la COP26

Entre las amenazas que persiguen a la humanidad el escritor ha destacado el problema del cambio climático y se ha mostrado muy crítico con la evolución de las negociaciones del cumbre del clima. “Estoy muy decepcionado con la cumbre, todo el mundo se centra en las cuestiones que les afecta a cada uno en el corto plazo. Cuándo se van a dar cuenta que todos vamos a tener que sacrificios y nadie va escaparse de este problema», se pregunta. «Las propuestas de la cumbre no resuelven los problemas y, en cualquier caso, luego nadie va a aplicarlas. Es muy frustrante”, añade.

El autor que ha vendido en todo el mundo 178 millones de ejemplares de sus 36 libros, publicados en más de 80 países y en 33 idiomas, se consideraba optimista antes, pero ya no. “No soy optimista, hay demasiados peligros a los que enfrentarse y somos muy lentos para abordarlos. Hay gente que está siendo perezosa para tomar precauciones contra el virus o combatir el cambio climático y me preocupa esa actitud desenfadada», asegura.

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