Joven músico y arquitecto de origen taiwanés, Chenta Tsai saltó a la palestra como PutoChinoMaricón, intento “de neutralizar un insulto” demasiadas veces oído bajo una identidad musical que, tras su debut, opta al Premio Ruido al mejor álbum español de 2018 echando mano de costumbrismo y disidencia.

“Compongo mientras friego, porque me gusta mucho la filosofía pop de construir en procesos creativos muy cortos, que la música sea extremadamente espontánea y nazca en espacios cotidianos, que para mí son los más auténticos. De hecho, Mercadona me inspira mucho últimamente, lo que quizás venga de mi obsesión por Andy Warhol”, explica a Efe este artista difícilmente clasificable.

Será mañana, en el Teatro Barceló de Madrid, cuando conocerá si su Corazón de cerdo con gingseng al vapor fue el mejor trabajo del pasado año a juicio de la prensa musical, en una ceremonia en la que actuará junto a otros finalistas como Zahara (Astronauta), Morgan (Air), Rufus T. Firefly (Loto) o La Habitación Roja (Memoria).

Este álbum fue, en ese sentido, una recopilación de ira

“Estoy muy agradecido. Escribí el disco por mí, desde los intestinos, porque necesitaba una vía de escape y la música fue la más cercana y accesible. Este álbum fue, en ese sentido, una recopilación de ira y, que lo hayan nominado, me hace sentir muy afortunado”, se felicita.

Trayectoria

Violinista de conservatorio y arquitecto de formación, Tsai llegó a trabajar durante tres meses como becario en un estudio, antes de darse cuenta de que podía hacer algo “interesante” en el terreno de la música, como admirador confeso de Grimes, Charlie XCX, Britney Spears o Joe Crepúsculo.

“Cuando salí de la carrera, sentí que no tenía nada que decir en ese área y encontré mi lugar en la música, donde era capaz de construir otro tipo de espacio más accesible y que respondía más a lo que quería hacer en ese momento”, rememora este músico que comenzó a subir grabaciones a las redes.

Homosexual “racializado”, en su primer EP ya planteó “la cuestión de las identidades” con su primer tema, PutoChinoMaricón, y no tardó en recibir una llamada de la discográfica independiente Elefant para grabar un álbum, algo que sobrevino en plena comida familiar en un restaurante chino, lo que a la postre derivó en el título del mismo.

Lo de puto chino y maricón lo he oído suficientes veces como para reapropiarme del nombre y neutralizar el insulto

“Lo de puto chino y maricón lo he oído suficientes veces como para reapropiarme del nombre y neutralizar el insulto, empoderarme con él”, afirma Tsai, que considera que, en España, “el sistema es racista y homófobo, con ejemplos institucionales como los centros de internamiento de extranjeros o las redadas en Lavapiés”.

Un libro autobiográfico

Incluso dentro del movimiento homosexual reclama una disidencia frente al predominio de un único modelo imperante en la comunidad homosexual. “Luchamos por recordar de dónde viene toda esta lucha, que quienes iniciaron Stonewall fueron dos mujeres ‘trans’ racializadas, aunque ahora son los que menos visibilidad tienen”, destaca Tsai, que convierte su discurso y pensamiento en canciones de una inmediatez y brevedad asombrosa.

Amante de los formatos cortos, explica que las escribió “en formato Instagram y politono, con estribillos, pero sin estrofas, como una especie de reflejo de la velocidad en la que nos movemos ahora en la era de internet”.

Prepara un libro sobre sus experiencias “como emigrante racializado y disidente sexual”

Muy ocupado, prepara un libro sobre sus experiencias “como emigrante racializado y disidente sexual”, así como un programa de radio de testimonios en la emisora madrileña M21. Además, ejerce de columnista en un diario nacional hablando de su día a día. “También tengo las canciones de mi próximo disco, pero quiero darles aún otra vuelta, porque estoy explorando nuevos medios y estilos, ya que me gusta transformarme”, anticipa este músico que no le hace ascos al grunge, el metal o el hip hop.