«Hay un monstruo gris en la cocina, que lo rompe todo, que no para de gritar». Este verso de Rozalén forma parte de La puerta violeta, uno de los mejores ejemplos de lo que la música puede hacer para visibilizar el porqué de la lucha feminista. No es la única, ni siquiera la primera. Muchas otras, incluso otros, han utilizado las letras de sus canciones para concienciar a sus fans de un movimiento que ya se puede considerar masivo, incluso, en algunos casos, comercial.

Pero no fue así siempre. Ahora, el feminismo es un reclamo, pero hace 20 o 30 años, incluso menos de diez, se trataba de un movimiento minoritario y usar la música para su difusión se traducía, muchas veces, en una huida de los oyentes.

Por eso, no tenemos que olvidar cuando en 1967 Aretha Franklin lanzó su Respect en el que apuesta por el movimiento feminista. Compuso una canción que demandaba mayor respeto hacia las mujeres en una época en la que pedirlo provoca casi risa. Por su parte, Cecilia interpretó en 1973 Me quedaré soltera, en una TVE manejada por un sistema dictatorial que tenía a la mujer en un segundo plano. También está el caso de Rocío Jurado, que cantó a los cuatro vientos sobre la masturbación femenina en Amores a solas: «Amores humanos amores a solas, que bello mi cuerpo, que bellas las olas, que forma más simple y antigua de amar.

Ahora es la industria musical la que promueve este tipo de reinvidicaciones. Son muchas las que utilizan este reclamo para aumentar sus seguidores. «A ningún hombre consiento que dicte mi sentencia». Este es el caso de Rosalía, que con canciones como A ningún hombre ha hecho de la bandera morada su ‘patria’, aunque luego celebre sus premios junto a Dua Lipa metiendo billetes en la ropa interior de una stripper.

También los hombres se apuntan a la lucha de la mujer por la igualdad de derechos, por conseguir que pierdan el miedo. Bad Bunny no sólo lo hace con canciones, sino que el cantante apareció en una entrevista con Jimmy Fallon con una camiseta en contra del asesinato de la transexual Alexa, muerta en Puerto Rico hace unos días.

Otro ejemplo es de René, de Residente, que ha utilizado sus versos para intentar paliar una lacra que en Latinoamérica soporta cifras mucho más altas que las europeas haciendo un homenaje a su madre («Dejó de actuar pa’ cuidarnos a los cuatro/ y nos convertimos en su obra de teatro»).

Hay auténticas pioneras que se han ido haciendo hueco dentro de los géneros de Rap y Trap en castellano, en España y Latinoamérica. La mayoría lucha contra los estereotipos y utilizan sus rimas para combatir el patriarcado, la desigualdad o la violencia de género. Una de las que ha enarbolado la lucha feminista dentro del género es Gata Catana, que murió de insuficiencia cardíaca en 2017. Su álbum póstumo, Banzái, está lleno de referencias a la lucha de la mujer.

En una entrevista concedida a Vogue, Gata Catana afirmó que, cuando se habla a las mujeres de feminismo, lo primero que se les insinúa es lo siguiente: «¿Pero qué dices? ¡Si hoy las mujeres estáis mejor que los hombres! ¡Pero si tenéis todo lo que queréis!». En vida, la rapera hablaba de la importancia que tenían los artistas, que llegan a más gente, a la hora de lograr que cambiara el rol de la mujer y, con ello, la sociedad. Pero, para esto «hay que trabajar».

Por último, está el caso de Lo Malo, una de las canciones que aspiraba a representar a España en el Festival de Eurovisión. Entre las frases de este tema, destaca la siguiente: «Yo decido el cuándo, el dónde y con quién». Estas palabras, que son sinónimo de la independencia de la mujer, estuvieron escritas en gran parte de las pancartas de la manifestación del 8 de Marzo de 2018. Sin embargo, el márketing volvió a hacerse notar, puesto que Stradivarius sacó a la venta camisetas con fragmentos de la canción.