Tener 10 Grammys es solo una parte de su currículum, pero no se considera «ni talentoso, ni toco la guitarra, ni soy hábil, ni tengo una voz bonita, ni soy guapo». Javier Limón -compositor, productor y cantante madrileño-, se especializa en géneros como el flamenco o el jazz, otorga protagonismo a la guitarra española y su carrera la ha construido «a base de trabajar mucho».

Su pasión es, además del instrumento que radiografía gran parte de nuestra cultura, los diversos sonidos que conforman el mundo. Por medio de su sello discográfico, Casa Limón, Javier ha trabajado, colaborado y producido con artistas de la talla de Paco de Lucía, Alicia Keys, Enrique y Estrella Morente, José Mercé, Bebo Valdés o Diego El Cigala.

«Me he dado cuenta de que las producciones donde asumía más peso escribiendo letras y melodías son las que luego han quedado ahí», y por ello también aportó su granito de arena como intérprete, lanzando tres álbumes de estudio: Limón, Son de Limón y Mujeres de Agua.

David Broza y Javier Limón en Casa Limón.

David Broza… en Casa Limón es su último proyecto en colaboración con el cantante israelí David Broza: un álbum completamente acústico donde la guitarra lidera el sonido, en un proyecto que Javier considera «atemporal, como los de la buena música».

«El estilo sonoro era una mezcla de flamenco, de sonidos del mediterráneo, latinoamericanos, incluyendo el jazz… y eso representa a Casa Limón», cuenta Javier para explicar la inspiración tras el álbum y el peculiar título.

Este es el primer disco completamente instrumental en la carrera de Broza, cuyo resultado propone un viaje por la historia y legado de la guitarra española. Producido por Limón, el compositor admite que el israelí es de los pocos artistas con los que se «embarcaría en cualquier aventura, porque hace todo con tanto corazón y autenticidad que lo genuino de su mensaje le hace único».

«Es un artista con una raíz sólida, pero también con unas alas para volar» y, además, «tiene una cosa muy importante, y es que ha viajado mucho» añade. Este hecho hace que Javier no dude a la hora de unirse a un rodeo con Broza, pues «cualquier aventura en la que él considere que el viaje merece la pena, a mí también me va a merecer la pena».

«Somos parecidos, nos gusta la música auténtica, de raíz, el buen vivo, la guitarra», relata. Once de las doce grabaciones del álbum se tocaron con las guitarras que Paco de Lucía empleaba en Casa Limón, aunque Javier aclara que «son guitarras mías que tengo en el estudio, pero que a Paco le gustaban mucho».

A pesar de que se han empleado de manera ocasional tras su fallecimiento en 2014, «no ha habido un mejor disco, ni un mejor proyecto que este, para volver a abrir esas fundas», puntualiza. Dado que Casa Limón no ha grabado demasiados proyectos que requirieran de dichas guitarras, éstas «estaban ahí llamando a la puerta: ‘¿nadie nos va a tocar? ¿nadie nos va a hacer caso?’».

David Broza y Javier Limón en Casa Limón.

Con respecto a las influencias del flamenco, Javier ha sido llamado naif por considerar que el flamenco era lo que, musicalmente, más interesaba a la gente que venía de fuera de España. «Keith Richards me lo dijo», admite, y «cuando venía de gira, llamaba a Sara Baras y se pegaban toda la noche de fiesta y escuchaba Lágrimas Negras».

«Nadie llega a Perú y desprecia su comida, o a Nueva Orleans y dice que musicalmente el jazz no le interesa. Cualquiera que tenga interés por la música y llegue a España, le va a llamar la atención el flamenco», explica Limón.

Javier Limón con Paco de Lucía.

El productor madrileño no considera que la veneración al género sea «algo de ahora», a pesar de que se pueda llegar a pensar eso por «algún exito comercial de Rosalía», reitera. «No conozco ningún artista español que haya hecho las giras mundiales que hacía Paco de Lucía», añade. Por ello, Limón considera que «el flamenco es lo más diferenciador y lo que más podemos exportar» en lo que a géneros musicales se refiere.

¿Qué tiene preparado Casa Limón para el futuro? Javier sueña con que «dentro de 400 años, cuando estemos todos más que enterrados, Casa Limón siga estando ahí», una labor que espera retomen sus hijos para continuar con el sello Limón por muchos años más.