Música | Tendencias 50 años del lanzamiento de 'Transformer'

50 años de la 'transformación' de Lou Reed, el poeta que quiso ser estrella del rock

En 1972, Lewis Allen Reed, más conocido como Lou Reed, decidió salir en solitario a la búsqueda del éxito que durante tanto tiempo había ansiado y que tanto había merecido. La experiencia con The Velvet Underground había estado bien, pero su líder necesitaba ir más allá de la vanguardia, quería vivir algo más estimulante que la experimentación artística, se moría por encontrar esa metamorfosis que convirtiera todo su talento en pura energía transformadora. En definitiva, Lou Reed quería ser una estrella del rock.

A los 14 años compuse Leave her for Me, mi primera canción. Recibí un cheque por los derechos de 2,79 dólares, que resultó ser mucho más de lo que gané con The Velvet Underground»

Lou Reed

Estuvo cerca de lograr su objetivo con su último trabajo en la Velvet, Loaded, pero la inmensidad abominable de su personalidad ya no cabía en una banda creada con esencia de colectivo y que el neoyorquino había fagocitado hasta la saciedad. Primero fue Lou Reed (1972), lanzado a principios de año, una especie de mezcla entre canciones que no habían visto la luz en su etapa de la Velvet y otras que ya había interpretado con su ex formación.

Lou Reed seguía necesitando algo más para llamar la atención del gran público, lo de antes seguía sin valer, la transformación seguía sin consumarse.

The Velvet Underground representaba la alta cultura y el vanguardismo, pero Lou Reed era la explosividad hipnótica del pop, con su todo lo que ello conllevaba, quería ser escuchado por las masas, adorado como un ídolo y envuelto en el placer de los excesos. El rock & roll eran sus raíces, había crecido escuchando doo wop y rockabilly, fijándose en las canciones de grupos como The Paragons, The Jesters o The Diablos.

Tal y como cuenta el propio Lou en el documental The Velvet Underground (2021, Todd Haynes), de pequeño tuvo su primera guitarra a los 10, pero solo y al llegar a su primera clase, llevó su single de Blue Suede Shoes y le dijo: enséñame a tocar esto, al profesor no le gustó y no volvió a clase.

En aquel momento apareció David Bowie, encumbrado gracias al lanzamiento de Hunky Dory (1971), un álbum con un regusto influenciado por Lou Reed. Era la época del glam y el carácter underground, marginal y sensible de Lou encajaba perfectamente con la proliferación de la extravagancia y el malditismo de aquellos artistas con todo un mundo interior propio.

Ambos, Bowie y Reed, se pusieron a trabajar mano a mano y el resultado fue Transformer, el álbum que logró la ansiada metamorfosis de la estrella del Rock que siempre había habitado dentro del poeta.

Busco traer la sensibilidad de la novela a la música rock»

Lou Reed

Lou Reed había descubierto su voz propia. «Me parece fantástico que podamos tocar esto para ellos, me pone a tope que a ellos les ponga a tope. No tenemos nada que demostrar, nada que discutir, ni nada que decirles a los demás», explicaba Reed en el documental de Haynes. Sin embargo, el autor de Walk on the Wild Side, sí que dice y mucho cuando escribe sus canciones, historias que nadie más es capaz de contar, alegatos que funcionan como contrapesos de la cultura dominante. Relatos sobre drag queens, yonkis, inadaptados y demás minorías marginadas. Su voz quebdradiza y sensual recita más que canta, poemas de esa otra vida que se esconde y se nutre del lodo y el asfalto de la gran ciudad.

Lou Reed es Baudelaire, Rimbaud y Allen Ginsberg, pero también Chuck Berry, Elvis Presley y Carl Perkins. Su materia prima es la sordidez de ese Nueva York decadente que orbitaba en torno al CBGB, y sus herramientas para transformarlo en arte pasaban por papel, boli y una guitarra.

Lou Reed (2004)
Lou Reed (2004) Wikimedia Commons

Transformer tiene todos los ingredientes que definen a un artista tan único como Lou Reed. Escarba en la oscuridad hipnótica y sensual de Walk on the Wild Side, donde tres drags te invitan a darte un paseo por el lado salvaje de la vida, pero también ilumina con la delicadeza nostálgica de un recuerdo sobre los días perfectos, aquellos en los que lo cotidiano se vuelve mágico y especial, por el simple hecho de ser compartido con la persona amada. Perfect Day es sin duda una de las mejores baladas de su carrera, con una carga épica y sentimental no antes mostrada.

Canciones como Vicius mantienen esa extravagante distorsión de su época anterior, mientras temas como I’m so Free o Hangin’ ‘Round, dan cuenta de que algo estaba cambiando, dos alegatos de puro rock and roll para dejar claro que el Lou Reed de los 70 ya estaba a otras cosas.

Todo esto, teniendo en cuenta que el que estaba al otro lado de los mandos era David Bowie. El cantante y compositor británico dirigió el proceso de creación y añadió arreglos y coros, dándole un sonido más limpio, rico y armonioso al álbum.

Tras el lanzamiento de Transformer, un 8 de noviembre de 1972, Lou Reed experimentó el placer de mostrar su propia voz, encontró a alguien que creía en él y gracias a ello pudo cumplir el gran sueño que siempre tuvo, alcanzar el éxito de convertirse en una auténtica estrella del rock.

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